Mirad que estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi voz y me abre la puerta, Entraré en su casa, cenaré con él y él conmigo
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
Está cerca el reino de Dios;
convertíos y creed en el Evangelio.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mt 10, 7-15.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios.
Gratis habéis recibido, dad gratis.
No os procuréis en la faja oro, plata ni cobre; ni tampoco alforja para el camino, ni dos túnicas, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento. Cuando entréis en una ciudad o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludadla con la paz; si la casa se lo merece, vuestra paz vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.
Si alguno no os recibe o no escucha vuestras palabras, al salir de su casa o de la ciudad, sacudid el polvo de los pies.
En verdad os digo que el día del juicio les será más llevadero a Sodoma y Gomorra, que a aquella ciudad».
Palabra del Señor.

Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
Está cerca el reino de Dios;
convertíos y creed en el Evangelio.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mt 10, 1-7.
Id a las ovejas descarriadas de Israel.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y toda dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel.
Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos».
Palabra del Señor

Oración
Mi alma espera en el Señor.
Espera en su palabra
Sola Fide vrs justicia mayor, enojarse, raca, insensatez (obras)
Evangelio según san Mateo, 5: 20- 22 «Porque os digo en verdad, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás: pues el que matare, reo será en el juicio. Mas yo os digo, que todo aquél que se enoja con su hermano, reo será en el juicio. Y quien dijere a su hermano raca, reo será en el concilio. Y quien dijere insensato, reo será en el infierno». (vv. 20- 22)
Este nombre de Reino de los Cielos, que con tanto interés nombra nuestro Señor, no sé si alguno lo habrá encontrado escrito en los libros del Antiguo Testamento. Propiamente hablando pertenece a la revelación del Nuevo Testamento, porque se reservaba nombrarlo a los labios de Aquel a quien prefiguraba el Antiguo Testamento para regir y gobernar a sus siervos. Este fin, al cual deben referirse los preceptos, estaba oculto en el Antiguo Testamento, aunque ajustados a él vivían los santos que veían su revelación futura
San Agustín, contra Faustum, 19, 30

PRIMERO LA ABOLICIÓN DEL HOMBRE, LUEGO LA ABOLICIÓN DE LOS GēNęR0S
La desmasculinización total
En el folleto «Diversidad real bajo el arco iris», destinado a los niños de primaria del estado de Schleswig- Holstein, la heterosexualidad se convierte en una nota al margen.
Hay un sistema detrás de esto. Los padres son sistemáticamente discriminados por los tribunales en las disputas por la custodia o por las oficinas de asistencia a los jóvenes; sus principales obligaciones son pagar y punto. La familia tradicional ya es historia. Todas las demás formas y modos de vida alternativos se propagan masivamente. Por eso, la colorida y alegre «familia arco iris» se compara con la lúgubre y gris familia normal. De ahí que en el folleto «Diversidad real bajo el arco iris», destinado a los niños de primaria de Schleswig- Holstein, se dice como es lógico: «A veces hay dos mamás o dos papás. De vez en cuando hay un papá que era mujer o una mamá que era hombre. Cuando las mamás son lēzbįªnas, los papás gåys o los padres se cambian de GēNęR0, lo llamamos familia arco iris. En realidad, no importa quién está en una relación con quién y cómo exactamente». Sí, no importa, mientras los niños no tengan padres heterosexuales estirados, y, de todos modos, mamá Estado se encarga de las cosas realmente importantes. Incluso las madres de alquiler explotadas del Tercer Mundo, que llevan a cabo la gestación de niños para parejas h0m0sexüãles por dinero, no son un problema para los fanáticos de la justicia de izquierdas.
Pero al menos el folleto para los niños de la escuela primaria de Schleswig- Holstein señala: «De vez en cuando hay un papá y una mamá». ¡Qué bonito! Pero «de vez en cuando» puede ser una visión un poco distorsionada, ya que en realidad, gracias a la biología, es el caso para el 100% de los niños. Como progenitor, el hombre, incluso a través del rodeo de los bancos de esperma, desgraciadamente aún no puede ser desechado del todo, pero como padre, profesor y educador sí que puede serlo. El entorno en gran medida desmasculinizado y fêminiz ado en el que tienen que crecer los niños tiene consecuencias dramáticas y fatales para todos los niños, pero principalmente para los varones.
En cualquier caso, las fęmįnist as y los genderistas están exultantes por sus «éxitos» en el sistema escolar. Las chicas sacan mejores notas, se gradúan en el bachillerato con más frecuencia y, desde hace algunos años, aumenta la proporción de graduadas universitarias (aunque solo en campos de estudio muy específicos). Las chicas lo tienen más fácil en un entorno fëminiz@d0 que los chicos. Increíble, ¿quién lo hubiera pensado? Incluso la revista de izquierdas Der Spiegel escribe: «El sistema escolar produce perdedores por montones; la mayoría son varones. Ya en el jardín de infancia se prefiere claramente a las niñas, y también en la escuela los niños tienen que luchar por la atención y las buenas notas. La causa del problema: las guarderías y las escuelas primarias están firmemente en manos de las mujeres. […] La creciente desaparición de los hombres de las escuelas dificulta, sobre todo, que los chicos asuman su propia identidad de rol». ¡Bingo!
Esto es exactamente lo que hacen los genderistas. Los niños son formados lejos de los comportamientos masculinos en los jardines de infancia y en las escuelas. Se vuelven afēminądos y se fęminizªn, como afirma el renombrado autor y pedagogo Wolfgang Bergmann: «Los hombrecitos quieren ser ruidosos, luchar, probarse a sí mismos y seguir siendo amados. Pero apenas hay espacio para eso en el mundo pedagógicamente correcto de las mujeres de hoy»
spiegel.de, Schulen benachteiligen Jungen massiv, 12/03/2009
welt.de, Jungs von heute – verweichlicht und verweiblicht, 23/02/2010
faz.net, Faul, fahrig, Junge, 1 1/04/2013

El argumento de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento
Es absolutamente equivocado decir que el Nuevo Testamento pasa la prueba de la evidencia interna. ¡El Nuevo Testamento está lleno de contradicciones! Luego, no se prueba la conclusión de la primera vía.
Respuesta: Para responder a esta objeción primero hay que entender bien las reglas y criterios a los que deben ceñirse los historiadores para aplicar correctamente la prueba de la evidencia interna. Una de estas reglas es que frente a una aparente inconsistencia o contradicción, el analista debe seguir aquel postulado de Aristóteles de acuerdo con el cual “el beneficio de la duda ha de ser dado al documento, y no debe arrogárselo el crítico para sí mismo”. En otras palabras, haciendo una analogía jurídica, el documento se considera “inocente” hasta que no se pruebe lo contrario. Por tanto, como bien ha señalado el académico John W. Montgomery, “uno debe dar atención a las afirmaciones del documento bajo análisis, y no suponer fraude o error excepto si el autor se descalifica por contradicciones o por inexactitudes factuales conocidas”. Y no solo eso. Aún en el caso en que el historiador se encuentre con lo que le parece una contradicción debe hacerse tres preguntas antes de proclamarla como tal:
1) ¿hemos comprendido bien este pasaje?,
2) ¿poseemos el conocimiento suficiente acerca de esta cuestión?, y
3) ¿podemos arrojar alguna luz adicional sobre esto a través de la investigación documental y arqueológica? Solo después de ello puede darse un juicio intelectualmente honesto sobre el tema.
Pues bien, dado ese contexto, ¿es el Nuevo Testamento un libro “plagado de contradicciones” como pretende la objeción? Al parecer no. Cuando le aplicamos al análisis del Nuevo Testamento los criterios mencionados varias de las “insalvables contradicciones” de las que nos hablan los críticos se muestran como puramente aparentes. Como muestra de ello responderemos brevemente a algunas de las “contradicciones” que más comúnmente se plantean
¿Quiénes fueron al sepulcro?
Un grupo de mujeres (Lucas 24: 1,10)
Solo María Magdalena (Juan 20: 1)
Un grupo de mujeres fueron temprano al sepulcro y entre ellas estaba María Magdalena. Juan se centra en el caso de esta última por ser más singular y dramático. Por tanto, no hay contradicción.

No puede haber un ser Omnisciente y Libre
Argumento: Dios, si existe, debe constituirse como un ser Omnisciente y Libre. Pero ello es imposible ya que un ser Omnisciente debe saber de antemano incluso qué decisiones tomará en el futuro y, en cambio, un ser Libre debe tener siempre abierta la posibilidad de tomar decisiones distintas. Por tanto, no puede haber un ser Omnisciente y Libre. Luego, Dios no existe.
Refutación: Este “argumento” para demostrar la inexistencia de Dios puede encontrarse en el pensador austríaco Ludwig von Mises quien nos dice: “¿ Es acaso compatible la omnipotencia con la omnisciencia? La omnisciencia implica que todos los futuros sucesos han de producirse de modo inexorablemente preestablecido. No es lógicamente concebible que un ser Omnisciente sea, al mismo tiempo, Omnipotente. Su incapacidad para variar ese predeterminado curso de los acontecimientos argüiría en contra de la aludida Omnipotencia”. Para responder a este “argumento” basta con decir que carece totalmente de validez porque
comete una falacia de blanco móvil al definir artificiosamente los dos términos esenciales de la “demostración”, a saber: los atributos divinos de Omnisciencia y Libertad. Comencemos por el primero. Es evidente que el “argumento” comete una falacia de blanco móvil con el concepto de Omnisciencia porque al decir que “un ser Omnisciente debe saber de antemano incluso qué decisiones tomará en el futuro” está claramente asumiendo que en el conocimiento divino hay sucesión lo cual es todo lo contrario de lo que afirma el teísmo. En efecto, ya Santo Tomás de Aquino había dicho con mucha claridad que Dios, en su eternidad, “ve las cosas simultánea y no sucesivamente”; y a su vez, San Agustín había dicho que Dios “no va conociendo las cosas una por una, como si su ciencia fuese pasando de unas a otras, sino que las conoce todas a la vez”. Por tanto, tenemos que Dios, siendo Eterno y Acto Puro, no conoce las cosas que va a hacer antes de hacerlas porque Él simplemente Es y, por tanto, no puede tener un “antes” o un “después” ni en su ser ni en su conocer.
Pasemos ahora a analizar el concepto de Libertad divina. Como el lector perspicaz ya se habrá podido dar cuenta, aquí el gran problema del “argumento” consiste en que se queda únicamente con la definición de libertad en potencia, es decir, como posibilidad de elección entre distintas alternativas, y no toma en cuenta para nada la noción de libertad en acto, es decir, como realización plena de lo determinado por la voluntad de un sujeto. Aclaremos esta distinción por medio de un ejemplo. Supongamos un joven termina con su enamorada y tiene la posibilidad de estar con cualquiera de un grupo de cinco muchachas. He ahí su libertad en potencia. Ahora imaginemos que realmente decide estar con una de ellas.
Ello implica que tiene que renunciar a las otras cuatro. ¿Significa eso que deja de ser libre? No, solo implica que está pasando de su libertad en potencia a su libertad en acto. Tal vez sus amigos le digan que ya no es “libre” porque no puede coquetear con otras chicas pero, hablando en sentido estricto, él sigue siendo tan o más libre que antes pues al realmente decidirse a estar con una de las chicas está realizando aquello que autónomamente había determinado su voluntad, que es justamente lo propio de la libertad. Ahora bien, ¿cuál de estos dos conceptos de libertad corresponde a Dios? Obviamente el de libertad en acto. ¿Por qué? Porque Dios, al constituirse como Acto Puro, no depende de posibilidades externas a Él para ejercer su Libertad sino que más bien ésta surge como consecuencia de la Perfección y Poder de su Voluntad que, en lugar de depender de alternativas, crea ella misma sus alternativas. “La Voluntad de Dios es causa de los seres”, escribe Santo Tomás de Aquino (36). Por tanto, al definir a un ser libre como aquel que “siempre debe tener abierta la posibilidad de tomar decisiones distintas” el “argumento” no solo está cometiendo una falacia de blanco móvil al tomar una definición de la Libertad divina que no es la del teísmo, sino que también comete una falacia de petición de principio ya que su definición de libertad elimina a priori la
posibilidad de que exista un ser cuya libertad se dé en Acto Puro (Dios) y, por tanto, está presuponiendo desde sus premisas la conclusión a alcanzar. Queda, pues, refutado el “argumento”.
*Fotografía Ludwig von Mises Austrian-American economist (1881–1973)
Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, 25, art. X rpta
C. S. Lewis, El Problema del Dolor, Magdalen College, Oxford, 1940, pp. 9-10
Ludwig von Mises, La Acción Humana, Unión Editorial, Madrid, 1980, p.119
Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, I, 14, art. V
San Agustín, De Trinitate, Lib. XV.

Sobre Sorel
La consciencia del movimiento que surge de una sociedad que permanentemente se reinventa (y revienta) a sí misma hace posible la idea de la cultura como pura contingencia humana. Los tiempos en que la cultura se confundía con la naturaleza, formando una compacta unidad, indisociable y automática, han quedado atrás. Ya no hay «bloque histórico», podría decirse, tomando prestada una expresión de Gramsci (tomada, a su vez, de Sorel). El hombre moderno sabe que una cultura se puede destruir y se puede crear; y que, muchas veces, para crear primero hay que destruir. No existe batalla cultural sin esta consciencia. Dicho en forma positiva: hay batalla cultural donde hay voluntad de destrucción seguida, muchas veces, aunque no siempre, por una opuesta voluntad de resistencia.
AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

En el obscuro Medievo
Scivias es el título de la obra más importante de la escritora, visionaria, teóloga medieval y abadesa Hildegarda de Bingen, escrito entre 1141 y 1152. Es un libro que explica muchos de los principales dogmas de la fe católica a través de la explicación de las visiones tenidas por la abadesa, expuestas a través de ricas y coloridas ilustraciones de las mismas con gran simbología. Junto con las obras Liber vitae meritorum y Liber divinorum operum conforman la trilogía mística y visionaria de la también llamada «Síbila del Rin»
Iluminación que acompaña a la tercera visión de la primera parte de Scivias
