Adivinación y Magia



2115 Dios puede revelar el porvenir a sus profetas o a otros santos. Sin embargo, la actitud cristiana justa consiste en entregarse con confianza en las manos de la providencia en lo que se refiere al futuro y en abandonar toda curiosidad malsana al respecto. Sin embargo, la imprevisión puede constituir una falta de responsabilidad.

2116 Todas las formas de adivinación deben rechazarse: el recurso a Satán o a los demonios, la evocación de los muertos, y otras prácticas que equivocadamente se supone ‘desvelan’ el porvenir (cf DT 18,10 JR 29,8). La consulta de horóscopos, la astrología, la quiromancia, la interpretación de presagios y de suertes, los fenómenos de visión, el recurso a ‘mediums’ encierran una voluntad de poder sobre el tiempo, la historia y, finalmente, los hombres, a la vez que un deseo de granjearse la protección de poderes ocultos. Están en contradicción con el honor y el respeto, mezclados de temor amoroso, que debemos solamente a Dios.

2117 Todas las prácticas de magia o de hechicería mediante las que se pretende domesticar potencias ocultas para ponerlas a su servicio y obtener un poder sobrenatural sobre el prójimo -aunque sea para procurar la salud -, son gravemente contrarias a la virtud de la religión. Estas prácticas son más condenables aún cuando van acompañadas de una intención de dañar a otro, recurran o no a la intervención de los demonios. Llevar amuletos es también reprensible. El espiritismo implica con frecuencia prácticas adivinatorias o mágicas. Por eso la Iglesia advierte a los fieles que se guarden de él. El recurso a las medicinas llamadas tradicionales no legítima ni la invocación de las potencias malignas, ni la explotación de la credulidad del prójimo.

Catecismo de la iglesia católica

Oración

Dios todopoderoso, no permitas que seamos perturbados por ningún peligro, tú que nos has afianzado sobre la roca de la fe apostólica y que el nos confirme en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tu eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder del infierno no la derrotará.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 16, 13-19.

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron:
«Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo».
Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Palabra del Señor

Mística, liturgia, laicismo



La vida espiritual, la vida de las almas que buscan la perfección se descuartizó también. Se falseó la idea de la mística, y, una vez falseada, se la combatió sin tregua ni descanso. Se perdió la idea de la relación entre lo natural y lo sobrenatural y la misión de cada uno de estos órdenes. Se prescindió en el estudio de la mística de lo verdaderamente teológico, y los mismos autores católicos se dejaron a veces influir por autores racionalistas, que, viendo sólo en la mística ciertos epifenómenos o simplemente accesorios o por entero extraños a ella, la habían reducido a un capítulo de psicología experimental de histéricos o anormales.

La liturgia, por otra parte, había caído en un completo desuso por parte de los fieles, para los cuales era cosa totalmente incomprensible y aburrida. Quizás todavía lo es hoy a pesar de lo que se trabaja por hacerla comprensible al pueblo. Y es que la liturgia no es fácil de comprender, ni siquiera de explicar, si no es sobre principios muy claros (en lo que cabe) de dogma y de ciencia bíblica, de historia sagrada sobre todo, ya que una buena parte de la liturgia está tomada del Antiguo Testamento, en el que todo es como anticipo simbólico y profético de lo que después había de venir, de lo que a nosotros nos pasa y de lo que nosotros vivimos; pues, como nos dice San Pablo, omnia in figura contingebant illis: «Todo lo que entonces les ocurría era figura de lo que después había de venir».

En el ambiente profano—ciencias, literatura, bellas artes, derecho, política…—, no sólo no encontramos, como en los siglos xin y xvi, ambiente y aromas cristianos, sino todo lo contrario. De cada adelanto de la ciencia en los siglos xvín y xix se hace un arma contra la religión. La política cuenta entre sus fines principales, y en formas más o menos declaradas, descristianizar a los pueblos

TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA POR EL RVDO. P. FR. ANTONIO ROYO MARÍN, O. P

Otra razón para la cual un cristiano no puede ser masón


Cuando la Constitución del Gran Oriente Español proclama que «la masonería no reconoce en la investigación científica ninguna autoridad superior a la Razón Humana» (afirmación por otra parte común en todos los inmanentismos actuales), no hace otra cosa que afirmar el viejo mito gnóstico del naturalismo total; este naturalismo conduce, con lógica de hierro, a la proclamación de los «principios humanistas» consistentes en la ausencia de la Revelación, la afirmación de la libertad absoluta (en el sentido de desligada, de la autoridad de un Dios personal), la que conlleva la negación del pecado original; así, este neopelagianismo gnóstico que, en el fondo, niega los méritos de Cristo para la salvación del hombre, debe proclamar, por eso mismo, cierta «igualación» (no exactamente igualdad) de los hombres en orden a la suprema afirmación del cosmopolitismo o «fraternidad» universal.

De ahí que la trilogía «libertad-igualdad-fraternidad» sea la expresión de la esencia de la masonería. Como dice el señor Wilson, «se permanece en la masonería, se es masón, mientras se acaten y se practiquen nuestros postulados de Libertad, Igualdad y Fraternidad. No se trata, es claro, de la libertad cristiana, ni tampoco de aquella libertad natural que, como quería San Agustín, consiste en la elección del Bien infinito en cada opción por un bien finito (libertas maior) de modo que el Bien es el fin de la libertad y la libertad es medio y propiedad metafísica de la voluntad; no, trátase de una libertad desligada del Auctor del ser finito; es decir, de Dios creador que, por serlo, tiene la auctoritas absoluta y es el fundamento de la misma libertad. Esta libertad no es propiamente tal, sino la rebelión de la razón finita contra su supremo fundamento; la «igualdad» masónica es la consecuencia de la «libertad» desligada, y significa el aniquilamiento de las dignidades, accidentales pero realmente constitutivas del singular, a las que sustituye por una jerarquía iniciática que es contradictoria con la verdadera igualdad esencial proclamada por el Cristianismo

ALBERTO CATÜRÉLLÍ LA IGLESIA CATÓLICA Y LA MASONERÍA Doctrina y Documentos

Fe y razón



Acerca de lo que debe advertirse también que es grave injuria atribuir a la filosofía el ser contraria al incremento y desarrollo de las ciencias naturales. Pues cuando los escolásticos, siguiendo el sentir de los Santos Padres, enseñaron con frecuencia en la antropología, que la humana inteligencia solamente por las cosas sensibles se elevaba a conocer las cosas que carecían de cuerpo y de materia, naturalmente que nada era más útil al filósofo que investigar diligentemente los arcanos de la naturaleza y ocuparse en el estudio de las cosas físicas mucho y por mucho tiempo. Lo cual confirmaron con su conducta, pues Santo Tomás, el bienaventurado Alberto el Grande, y otros príncipes de los escolásticos no se consagraron a la contemplación de la filosofía, de tal suerte, que no pusiesen grande empeño en conocer las cosas naturales, y muchos dichos y sentencias suyos en este género de cosas los aprueban los maestros modernos, y confiesan estar conformes con la verdad. Además, en nuestros mismos días muchos y muy insignes Doctores de las ciencias físicas atestiguan clara y manifiestamente que entre las ciertas y aprobadas conclusiones de la física más reciente y los principios filosóficos de la Escuela, no existe verdadera pugna

EPÍSTOLA ENCÍCLICA AETERNI PATRIS DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII SOBRE LA RESTAURACIÓN DE LA FILOSOFÍA CRISTIANA CONFORME A LA DOCTRINA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
2 vía, consideración

La segunda razón por la que desestimamos el planteamiento de Hawking y Mlodinow es por causa de la terriblemente ilegítima operacionalización que hacen de sus ya erróneamente definidos conceptos. Por ejemplo, es a todas luces absurdo decir que el universo se originó a sí mismo desde la nada como consecuencia de las leyes físicas porque la nada no tiene ni puede tener propiedades ni restricciones, ni menos ser gobernada por leyes físicas simple y llanamente ¡porque no existe! Es imposible, pues, que hayan leyes físicas en la “nada” porque las leyes físicas son ante todo relaciones entre cosas realmente existentes y en la nada ¡no hay nada! Por otra parte, también rechazamos la pretensión de que el universo “surgió espontáneamente”, sin una causa, porque ello contradice el que, en palabras del filósofo de la ciencia Bernulf Kanitscheider, es el compromiso ontológico de mayor éxito en la historia de la ciencia, a saber, el principio metafísico de que “de la nada, nada sale”

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Imagen de Dios



Evangelio según san Mateo, 4: 5- 7 Entonces el diablo lo llevó a la santa ciudad, y lo colocó en lo más alto del templo, diciéndole: «Si eres Hijo de Dios, arrójate desde lo alto: está escrito, que mandará los ángeles en tu defensa, y te llevarán en sus manos para que la piedra no ofenda tu pie». Jesús le contesta: «También está escrito que no tentarás al Señor tu Dios». (vv. 5- 7)

No le dijo, pues: «No me tentarás, puesto que soy tu Dios y tu Señor», sino así: «No tentarás al Señor tu Dios», lo mismo que podía decir todo hombre de Dios, tentado por el demonio, porque el que tienta al hombre de Dios, tienta al mismo Dios

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5

Oración

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos

Evangelio

San Lucas 8:4-15
Se iba reuniendo mucha gente, a la que se añadía la que procedía de las ciudades. Les dijo entonces en parábola: «Salió un sembrador a sembrar su simiente y, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino, fue pisada y las aves del cielo se la comieron; otra cayó sobre piedra y, después de brotar, se secó, por no tener humedad; otra cayó en medio de abrojos y, creciendo los abrojos con ella, la ahogaron. Y otra cayó en tierra buena y, creciendo, dio fruto centuplicado.» Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.» Le preguntaban sus discípulos qué significaba esta parábola, y él dijo: «A vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás sólo en parábolas, para que viendo, no vean y, oyendo, no entiendan. «La parábola quiere decir esto: La simiente es la palabra de Dios. Los de a lo largo del camino son los que han oído; después viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, no sea que crean y se salven. Los de sobre piedra son los que, al oír la palabra, la reciben con alegría; pero no tienen raíz; creen por algún tiempo, pero a la hora de la prueba abandonan. Lo que cayó entre los abrojos son los que han oído, pero las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida les van sofocando y no llegan a madurez. Lo que en buena tierra son los que, después de haber oído, conservan la palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto con perseverancia.

Palabra del Señor