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Aleluya, aleluya. Estad atentos y levantad la cabeza, porque se acerca la hora de vuestra liberación, dice el Señor. Aleluya
EVANGELIO Lc 21, 29-33.
Cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que esta cerca el Reino de Dios.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, puso Jesús una comparación a sus discípulos: «Fijaos en la higuera o en cualquier árbol: cuando echan brotes, os basta verlos para saber que la primavera está cerca. Pues cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca el reino de Dios. Os aseguro que antes que pase esta generación, todo eso se cumplirá. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán».
Evangelio según san Mateo, 3: 4- 4 El mismo San Juan tenía vestido de pelos de camello, y un ceñidor de piel rodeaba su cintura. Su alimento era de langostas y de miel silvestre. (v. 4)
Había tenido San Juan el predicador, así como el lugar más propicio, el vestido más oportuno y la comida más adecuada
Jerusalén será pisoteada por gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que entonces está cerca su destrucción. Entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; los que estén en medio de Jerusalén, que se alejen; los que estén en los campos, que no entren en ella; porque estos son “días de venganza” para que se cumpla todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encintas o criando en aquellos días! Porque habrá una gran calamidad en esta tierra y un castigo para este pueblo. “Caerán a filo de espada”, los llevarán cautivos “a todas las naciones”, y “Jerusalén será pisoteada por gentiles”, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación».
Si usted pudiera implementar sólo tres pautas para una nueva evangelización, ¿cuáles serían? Realmente, el programa es uno: Cristo mismo. La nueva evangelización es la salida de la crisis actual en la Iglesia. En primer lugar, debemos aumentar e intensificar la vida de oración en la Iglesia a todos los niveles. Esto significa restaurar la centralidad de la adoración a Dios, a Cristo. Significa restaurar la centralidad de la Eucaristía y del Sacramento de la Confesión. Adorar a Cristo en la Eucaristía es el primer y el mejor medio de evangelización. No podemos evangelizar si no damos a Cristo el honor debido, especialmente en la Eucaristía. Debemos renovar con toda seriedad el culto eucarístico. Esto es indispensable. Una de las herramientas más eficientes e importantes de la nueva evangelización es precisamente esta: difundir la belleza y la dignidad de la alabanza a Dios, es decir, dar a conocer la importancia del primer mandamiento de Dios, porque el hombre fue creado, principalmente, para adorar a Dios con todo su ser y para darle gloria.
Oración, adoración, y alabanza tienen un poder sobrenatural… Exactamente. Un poder sobrenaturalmente atractivo. En segundo lugar, debemos proclamar de nuevo la verdad del Evangelio, las verdades básicas de la fe católica, de forma clara y sencilla, no de una manera abstracta o académica. Debemos evitar esas formulaciones y terminologías abstractas que hoy día abundan en la Iglesia. A los jóvenes no se llega ni por la verborrea, ni por formulaciones abstractas. Debemos enseñarles el catecismo tradicional de una forma clara, inequívoca y simple. Ya tendremos tiempo después de guiarles a una reflexión teológica más profunda. Volviendo a la llamada universal a la santidad del Concilio Vaticano II, en tercer lugar, debemos promover el esfuerzo profundo y serio para alcanzar la santidad en la vida ordinaria. Para mí, estas tres realidades deben estar unidas inseparablemente: la renovación de la adoración en la liturgia eucarística, la doctrina católica con una catequesis sana y veraz, y su implementación en la vida ordinaria. La lex orandi, la fe celebrada, tiene primacía teniendo en cuenta el fin último del hombre que ha sido creado para alabar a Dios. La lex orandi, sin embargo, debe reflejar fielmente la lex credendi, la fe profesada, porque la fe es la base y la roca de toda nuestra vida. Después viene la lex vivendi: debemos llevar la fe y la experiencia de la liturgia a nuestra vida cotidiana. En la evangelización, tenemos que enfatizar formas prácticas y concretas de vivir la moral cristiana, como nuevas criaturas, evitando cometer pecados mortales. Y para ello, debemos poner nombre a estos pecados. También debemos ayudar a los jóvenes a superar sus adicciones a internet, a la pornografía y al resto de males espirituales que están tan expandidos hoy en día. Estos tres puntos (lex orandi, lex credendi, lex vivendi) son un camino concreto para la nueva evangelización. Debemos hacer el camino de la nueva evangelización menos académico y abstracto
Evangelio según san Mateo, 3: 4- 4 El mismo San Juan tenía vestido de pelos de camello, y un ceñidor de piel rodeaba su cintura. Su alimento era de langostas y de miel silvestre. (v. 4)
Después que él manifestó que era la voz del que clama en el desierto, el mismo evangelista añade con prudencia: «El mismo Juan», en lo que se manifiesta cuál era su vida, porque él se pone como testigo de Cristo. Su vida, pues, es de El, porque ninguno puede ser testigo idóneo de otro, si no fuese suyo propio
Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3