Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 21, 25-28.34-36.

Se acerca vuestra liberación.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.
Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.
Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».

Palabra del Señor

Bienes del sufrimiento



Fortalece nuestra Voluntad:

el sufrimiento ha sido el maestro de innumerable cantidad de grandes hombres que forjaron, precisamente a través de él, una voluntad firme, inquebrantable, que no se deja vencer por las adversidades, sino que las enfrenta con valentía

Cilicio



Evangelio según san Mateo, 3: 4- 4 El mismo San Juan tenía vestido de pelos de camello, y un ceñidor de piel rodeaba su cintura. Su alimento era de langostas y de miel silvestre. (v. 4)

A los siervos del Señor no conviene tener el vestido de lujo, ni usarlo para complacencia de la carne, sino sólo para cubrir la desnudez. Tenía, pues, San Juan un vestido no suave ni delicado, sino cilicio fuerte, áspero y que le mortificaba el cuerpo más que le abrigaba, para que así pudiese decirse de la virtud de su alma lo que del vestido de su cuerpo. Sigue: «Y un ceñidor de piel rodeaba su cintura, etc». Era costumbre entre los judíos usar ceñidores de lana, pero éste, como queriendo hacer algo más fuerte, se ceñía con correa de piel

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3

Y los laicos, ¿que debemos hacer?



¿Y cómo pueden los laicos ayudar a la Iglesia en estos tiempos de confusión?

1. Mediante la oración personal intensa, perseverante, y confiada y unidos en una cruzada de oración de gran alcance, implorando el fin de la crisis en la Iglesia y una intervención divina. 2. Mediante el estudio diligente y celoso de las verdades católicas enseñadas en catecismos católicos aprobados, especialmente el Catecismo del Concilio de Trento y el Catecismo de Baltimore, que son más seguros y claros en su contenido. 3. Profesando y divulgando personalmente esas verdades que, hoy día, son mayormente negadas o distorsionadas. Internet proporciona medios técnicos muy útiles. 4. Mediante conferencias y simposios teológicos, pastorales, y litúrgicos en los que las verdades claras y perennes de la Iglesia Católica sean difundidas, explicadas, y defendidas. 5. Mediante manifestaciones públicas, como marchas, procesiones, y peregrinaciones, con el fin de manifestar y proclamar la integridad y la belleza de la fe católica.
Mediante actos de reparación y expiación por los pecados contra la fe católica y por los pecados contra los mandamientos divinos, especialmente de los siguientes pecados: a. Contra el primer mandamiento (“ No tendrás otros dioses frente a mi”), por el relativismo y la indiferencia con respecto a la unicidad de la fe en Jesucristo. b. Contra el quinto mandamiento (“ No matarás”), por la horrorosa maquinaria del asesinato en masa de los niños no nacidos e incluso de recién nacidos, y del asesinato de los enfermos o personas mayores mediante la así llamada eutanasia. c. Contra el sexto mandamiento (“ No cometerás adulterio”), por la epidemia del divorcio, de la propaganda social y gubernamental de la inmoralidad sexual degradante tal como actos homosexuales y pornografía, y por la corrupción moral de niños inocentes a través de una educación sexual cruel y un adoctrinamiento con una teoría de género antinatural. d. Mediante actos de reparación por el pecado más grave y diabólico de nuestro tiempo, es decir, por los horrorosos sacrilegios, profanaciones y trivializaciones de nuestro Señor en el más sagrado sacramento, la Eucaristía.

Ayuda desinteresada



Casi no la había visto. Era una señora anciana con el coche parado en el camino. El día estaba frió, lluvioso y gris. Alberto se pudo dar cuenta que la anciana necesitaba ayuda. Estacionó su coche delante del de la anciana. Aún estaba tosiendo cuando se le acercó. Aunque con una sonrisa nerviosa en el rostro, se dio cuenta de que la anciana estaba preocupada. Nadie se había detenido desde hacía más de una hora, cuando se detuvo en aquella transitada carretera. Realmente, para la anciana, ese hombre que se aproximaba no tenía muy buen aspecto, podría tratarse de un delincuente. Más no había nada por hacer, estaba a su merced. Se veía pobre y hambriento. Alberto pudo percibir cómo se sentía. Su rostro reflejaba cierto temor. Así que se adelantó a tomar la iniciativa en el diálogo: «Aquí vengo para ayudarla, señora. Entre a su vehículo que estará protegida de la lluvia. Mi nombre es Alberto». Gracias a Dios solo se trataba de un neumático pinchado, pero para la anciana se trataba de una situación difícil. Alberto se metió bajo el coche buscando un lugar donde poner el gato y en la maniobra se lastimó varias veces los nudillos. Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventana y comenzó a hablar con él. Le contó de donde venía; que tan sólo estaba de paso por allí, y que no sabía cómo agradecerle. Alberto sonreía mientras cerraba el coche guardando las herramientas. Le preguntó cuanto le debía, pues cualquier suma sería correcta dadas las circunstancias, pues pensaba las cosas terribles que le hubiese pasado de no haber contado con la gentileza de Alberto. Él no había pensado en dinero. Esto no se trataba de ningún trabajo para él. Ayudar a alguien en necesidad era la mejor forma de pagar por las veces que a él, a su vez, lo habían ayudado cuando se encontraba en situaciones similares. Alberto estaba acostumbrado a vivir así. Le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma de hacerlo sería que la próxima vez que viera a alguien en necesidad, y estuviera a su alcance el poder asistirla, lo hiciera de manera desinteresada, y que entonces… – «tan solo piense en mí»-, agregó despidiéndose. Alberto esperó hasta que al auto se fuera. Había sido un día frió, gris y depresivo, pero se sintió bien en terminarlo de esa forma, estas eran las cosas que más satisfacción le traían.
Entró en su coche y se fue. Unos kilómetros más adelante la señora divisó una pequeña cafetería. Pensó que sería muy bueno quitarse el frió con una taza de café caliente antes de continuar el último tramo de su viaje. Se trataba de un pequeño lugar un poco desvencijado. Por fuera había dos bombas viejas de gasolina que no se habían usado por años. Al entrar se fijó en la escena del interior. La caja registradora se parecía a aquellas de cuerda que había usado en su juventud. Una cortés camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se secara el cabello, mojado por la lluvia. Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa. Aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera muchas horas de pie. La anciana notó que la camarera estaría de ocho meses de dulce espera. Y sin embargo esto no le hacia cambiar su simpática actitud. Pensó en como gente que tiene tan poco pueda ser tan generosa con los extraños. Entonces se acordó de Alberto… Después de terminar su café caliente y su comida, le alcanzó a la camarera el precio de la cuenta con un billete de cien dólares. Cuando la muchacha regresó con el cambio constató que la señora se había ido. Pretendió alcanzarla. Al correr hacia la puerta vio en la mesa algo escrito en una servilleta de papel al lado de 4 billetes de $100. Los ojos se le llenaron de lágrimas cuando leyó la nota: «No me debes nada, yo estuve una vez donde tú estás. Alguien me ayudo como hoy te estoy ayudando a ti. Si quieres pagarme, esto es lo que puedes hacer: No dejes de ayudar a otros como hoy lo hago contigo. Continúa dando tu alegría y tu sonrisa y no permitas que esta cadena se rompa. Aunque había mesas que limpiar y azucareras que llenar, aquél día se le pasó volando. Esa noche, ya en su casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en su cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho con ella. ¿Cómo sabría ella las necesidades que tenían con su esposo, los problemas económicos que estaban pasando, máxime ahora con la llegada del bebé. Era consciente de cuan preocupado estaba su esposo por todo esto. Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído: «Todo va a salir bien, Alberto».

Oración

Dad gracias al Señor de los señores: porque es eterna su misericordia

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Estad despiertos en todo tiempo,
pidiendo manteneros en pie ante el Hijo del hombre.
Aleluya

EVANGELIO
Lc 21, 34-36.

Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del Hombre».

Palabra del Señor.

Bienes del sufrimiento



Nos enseña a ejercer misericordia: en muchas ocasiones sólo el que padece, compadece. Así, el que ha experimentado qué es sufrir no dejará de aliviar el dolor de los demás en la medida de sus posibilidades

Y los matrimonios ¿que debe hacer?



matrimonio en santidad, los esposos deben esforzarse, con la ayuda de la gracia de Dios y con el esfuerzo personal, a observar las siguientes pautas: 1. Poner a Cristo en el centro su amor. El matrimonio no puede ser simplemente algo de dos; debe incluir un tercero, y este es nuestro Señor Jesucristo. 2. Desterrar el egoísmo, utilizando la palabra “tú”, y raramente la palabra “yo”. 3. Ser condescendiente con el otro; uno debe ejercitarse en dar marcha atrás y mirar el conjunto. 4. Hacer pequeños sacrificios espirituales renunciando al propio deseo, por amor hacia el cónyuge y hacia los hijos. 5. Perdonarse siempre mutuamente y nunca acostarse sin haberse reconciliado, incluso en pequeños detalles. 6. Los esposos jamás deben hablar mal el uno del otro, y categóricamente jamás en presencia de sus hijos. 7. Los esposos deben rezar intensamente el uno por el otro. 8. La oración común debería tener un lugar central en la vida familiar. 9. Practicar la caridad cristiana hacia los pobres y necesitados y ser muy hospitalarios. 10. Los esposos y todos los miembros de la familia deben aprender y practicar la paciencia entre ellos, evitando insultos y ofensas con palabras sucias. Esas palabras jamás deberían ser pronunciadas en una familia católica. 11. Pedir a Dios la gracia para aceptar las cruces de esta vida por amor a Él y como medio de intercesión y expiación para la salvación eterna de todos los miembros de la familia. 12. Por encima de todo está el ejercicio diario del amor mutuo cristiano

¿Y qué pautas les daría? 1. Entender la persecución como una gracia de Dios para ser purificados y fortalecidos, no simplemente como algo negativo. 2. Arraigarse en la fe católica mediante el estudio del catecismo. 3. Proteger la integridad de su familia sobre todo lo demás. 4. Catequizar a sus hijos como su tarea principal. 5. Rezar con sus hijos a diario, como por ejemplo las letanías y el rosario. 6. Hacer de su hogar una Iglesia doméstica. 7. En el caso de ausencia de un sacerdote y de Misa dominical, hacer una comunión espiritual. 8. Sacar a su familia de una parroquia que propague el error y llevarla a una parroquia fiel, aunque tengan que viajar lejos. 9. Sacar a sus hijos del colegio si se encuentran en peligro moral con respecto a la “educación sexual”. 10. Si no pueden sacar a sus hijos, crear una coalición de padres para luchar por ese derecho. 11. Luchar por los derechos de los padres utilizando las herramientas democráticas que tengan disponibles. 12. Construir una cruzada de oraciones de gran alcance entre familias católicas y fieles laicos, sacerdotes y obispos bajo la protección del Inmaculado Corazón de María y de los santos ángeles. Esto derrotará todos los ataques del mundo pagano.

Athanasius Schneider. Christus vincit!

San Juan Bautista



Evangelio según san Mateo, 3: 4- 4 El mismo San Juan tenía vestido de pelos de camello, y un ceñidor de piel rodeaba su cintura. Su alimento era de langostas y de miel silvestre. (v. 4)

Tenía el vestido de pelo de camello, no de lana, porque el primero es señal de penitencia austera, mientras que el segundo es señal de molicie

San Jerónimo