Bienes del sufrimiento



Nos ayuda a acercarnos a Dios: es experiencia común de muchas personas que fue precisamente un gran dolor en la vida el que les llevó a buscar a Dios e iniciar un proceso serio de conversión. El dolor nos hace experimentar la necesidad que tenemos del Señor

A los novios:



debemos decirles: ¡Tenéis una misión tan preciosa y sublime, porque os estáis preparando para formar una Iglesia doméstica en vuestra familia! Esta es la tarea de unos padres cristianos y por eso debéis avivar en vosotros los dones de la Confirmación». Actualmente los jóvenes laicos, tanto los que están casados como los que todavía no lo están, necesitan cultivar especialmente el don de fortaleza de entre los siete dones del Espíritu Santo. Necesitan despertar este don para poder profesar a Cristo sin miedo en esta sociedad neopagana, que muy probablemente desencadenará, especialmente en Europa, una nueva ola de persecución. El proceso de islamización continuará, y no descarto la posibilidad de que en unas décadas los cristianos sean marginados e incluso perseguidos. No sé si el modo será similar al de los tiempos de las catacumbas o al de los gulags comunistas, pero habrá medidas concretas de persecución y marginación de los cristianos en los países europeos. Debemos alimentar en nosotros tanto el don de fortaleza, como el don de piedad. La verdadera piedad es un don del Espíritu Santo. Esto significa que los padres y las madres deben tener un sentido profundo de lo sobrenatural y temor de Dios, de su presencia y de su gloria. Buscar su gloria, amar la oración y alabar a Dios, esa es la verdadera piedad. Por lo tanto, yo haría hincapié en la fortaleza, la piedad, y el temor de Dios. El don de temor debe ser entendido y vivido en el sentido de amar los mandamientos de Dios y temer no cumplirlos por falta de amor y respeto hacia Él. Esta disposición del alma y del espíritu debe ser transmitida de padres a hijos

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Yo soy la voz del que clama en el desierto

Yo soy la voz del que clama en el desierto

Evangelio según san Mateo, 3: 1- 3 Y en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de la Judea, y diciendo: «Haced penitencia, porque se ha acercado el reino de los cielos». Pues éste es de quien habló el Profeta Isaías diciendo: Voz del que clama en el desierto. Aparejad el camino del Señor: haced derechas sus veredas. (vv. 1- 3)

Los otros evangelistas omiten estas palabras de San Juan. Sigue el Evangelio: «Este es de quien habló el Profeta Isaías diciendo: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor: haced derechas vuestras sendas». Esto se dice de una manera ambigua, y no se sabe si el evangelista dijo esto aludiendo a sí mismo o si continuando las palabras añadió, para que se entienda que San Juan dijo todo esto: «Haced penitencia, porque se acerca el reino de los cielos: Esto es pues, etc». Y no debe extrañar que no diga: «Yo soy», sino «Este es», porque San Mateo dice: «Encontró a un hombre sentado en la oficina de impuestos», y no dijo: «Me encontró». Porque si así fuera, no llamaría la atención, si preguntado qué era lo que decía de sí mismo, como dice San Juan evangelista, respondiera: «Yo soy la voz del que clama en el desierto»

San Agustín, de consensu evangelistarum, 2,12

Oración

Santo, Santo, Santo es el Señor,
Dios del universo

Evangelio

San Lucas 21:1-4
Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que nadie. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobra, ésta en cambio ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para vivir.»

Palabra del Señor

Reconocimiento de nuestra debilidad y de las miserias de la Vida

Cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce (Santiago 1, 14

Infúndeme fuerza celeste, valor venido de lo alto, para que «no domine en mí el hombre viejo con sus vicios y concupiscencias sino el hombre nuevo conforme en todo a Jesucristo (Efesios 4, 24)

Que quien domine en mi no sea esta carne débil llena de pasiones con la cual tendré que luchas mientras respire en este valle de lágrimas, sino el espíritu que es el que da la vida

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

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Santa lucia

En la iglesia de su pueblo natal hay otra obra significativa: Santa Lucía. En este trabajo Granzotto se adapta a la sencillez de las líneas modernas, logrando un estupendo efecto expresivo. Nos recuerda Wildt las cuentas vacías de la joven Santa, el modelado de las vestimentas y la concepción geométrica del conjunto visto como una pirámide de materia que va elevándose hacia la meta haciéndose vida en dos angelitos, y que se transforman en el vértice en espíritu que se refleja en el rostro extático de la Santa. Las líneas longitudinales del vestido y del liviano manto que se repliega sobre los costados con la gracia de dos alas de golondrinas en el momento en que se abandona a la voluptuosidad del vuelo, visten el cuerpo de la joven mártir derecho como un junco, lleno de un anhelo creciente hacia lo alto. Anhelo que se manifiesta en su pecho, debajo de las manos cruzadas, para salirse luego de sus labios delicadamente entreabiertos y de sus órbitas, que, al carecer de pupilas, expresan una desgarradora invocación a la luz buscada en un mundo superior.
Tal vez en ninguna otra obra el profesor Ricardo logró espiritualizar tanto la materia. Cuando la estatua apareció en público, alguien, a quien esta clase de escultura parecía primitiva, tuvo la osadía de hacer objeciones. El escultor se defendió muy bien, pero no usando argumentos de arte, ya que no habrían sido considerados, sino aduciendo razones ascéticas, más comprensibles para la pobre gente del pueblo.

Aquí, ves hay un pequeño defecto!… ¿Por Qué no lo dejaste ver por lo menos la punta de los pies, como la Virgen de Rúpulo que está en el altar de enfrente?

–Porque -contesta Ricardo- los santos pisan tierra, pero es como si no la pisaran.

Está bien!… Pero, ¿por qué su vestido está hecha con tanta sencillez que parece una columna acanalada?

–Está muy claro; porque los devotos tienen que mirar a la Santa y no al vestido

Exacto!… Pero entonces la Santa tendría que mirar a los devotos y no hacia lo alto

— Los santos sólo contemplan a Dios! contesta prontamente el escultor

El 15 de agosto de 1933 se inauguró el trabajo pero el profesor Ricardo no estuvo presente en la fiesta ¿Adonde se había ido? Al convento de Vitorio Véneto, para hacer tres días de penitencia. Antes de irse, le había dicho el Arcipreste: Si yo me quedo para la fiesta corro peligro de alegrarme por los elogios, y entonces pierdo todos los méritos ante Dios!

sobre Fray Claudio Granzotto

Dominus Vobiscum

Et cum spiritu tuo
2 Timoteo 4:22; Gálatas 6:18; Filipenses 4:23

Errores de las teologías de la Liberación


En su significación positiva, la Iglesia de los pobres significa la preferencia, no exclusiva, dada a los pobres, según todas las formas de miseria humana, ya que ellos son los preferidos de Dios. La expresión significa también la toma de conciencia de las exigencias de la pobreza evangélica en nuestro tiempo, por parte de la Iglesia, –como comunión y como institución– así como por parte de sus miembros.
Pero las « teologías de la liberación », que tienen el mérito de haber valorado los grandes textos de los Profetas y del Evangelio sobre la defensa de los pobres, conducen a un amalgama ruinosa entre el pobre de la Escritura y el proletariado de Marx. Por ello el sentido cristiano del pobre se pervierte y el combate por los derechos de los pobres se transforma en combate de clase en la perspectiva ideológica de la lucha de clases. La Iglesia de los pobres significa así una Iglesia de clase, que ha tomado conciencia de las necesidades de la lucha revolucionaria como etapa hacia la liberación y que celebra esta liberación en su liturgia
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»

Bienes del sufrimiento



Nos ayuda a reparar: nuestros propios pecados y los de nuestros seres queridos, purificando aquí lo que de otra manera tendríamos que purificar con mayor dolor en el purgatorio