Aleluya, aleluya, aleluya. Venid y seguidme —dice el Señor— y os haré pescadores de hombres. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mt 4, 18-22.
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, paseando Jesús junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
nos configura con Cristo y su Madre de una manera perfectísima, y la santidad no consiste en otra cosa que en esa configuración con Cristo
«Creemos firmemente que Dios es el Señor del mundo y de la historia. Pero los caminos de su providencia nos son con frecuencia desconocidos. Sólo al final, cuando tenga fin nuestro conocimiento parcial, cuando veamos a Dios “cara a cara” (1 Cor 13, 12), nos serán plenamente conocidos los caminos por los cuales, incluso a través de los dramas del mal y del pecado, Dios habrá conducido su creación hasta el reposo de ese Sabbat (cf. Gén 2, 2) definitivo, en vista del cual creó el cielo y la tierra.» (Catecismo, 314)
Evangelio según san Mateo, 3: 5- 6 Entonces salía hacia él Jerusalén y toda la Judea, y toda la región cercana a las márgenes del Jordán, y eran bautizados por él en el Jordán, confesando sus pecados. (vv. 5- 6)
Era admirable ver tanta paciencia en un ser humano; y esto es lo que más atraía a los judíos, que veían en él al gran Elías. Hubo también de contribuir a su admiración el que apareciera un profeta después de tanto tiempo. El modo singular de predicar contribuía a ello. No oían de Juan nada de lo que acostumbraban oír a otros profetas, como eran las batallas y las victorias de acá abajo, sobre Babilonia y Persia, sino que hablaba de los cielos, de cuanto conduce a ellos y de los castigos del infierno. Dice, pues: «Entonces salía a él Jerusalén, y eran bautizados por él en el Jordán»
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 10
Son nuestros compañeros y nuestros ejemplos en la adoración a Dios, en adorar la Eucaristía. Son nuestros mejores acompañantes en nuestro camino hacia el Cielo. Serán nuestros compañeros durante toda la eternidad en el amor y en la adoración a Dios, como dice el libro del Apo- calipsis (Ap 5,11- 13). Los ángeles son una muestra muy elocuente de la Creación de Dios. Santo Tomás de Aquino dice que cada ángel es de una especie diferente. Como usted bien ha dicho, son incorpóreos, criaturas puramente intelectuales. Pertenecen al mundo invisible. La existencia de los ángeles es una llamada muy poderosa a la Iglesia para que mire hacia la eternidad, hacia el mundo invisible que nos espera. Aquí en la Tierra ya podemos anticipar una vida eterna, en el nuevo Jerusalén. Allí estaremos en una comunidad compuesta por hombres y ángeles, una familia de Dios que hizo de aquellos que pertenecen a Cristo el cuerpo místico de Cristo, como dice Santo Tomás de Aquino: «es manifiesto que los hombres y los ángeles se ordenan a un mismo fin, que es la gloria de la bienaventuranza divina. Por eso el cuerpo místico de la Iglesia está compuesto no solo por los hombres, sino también por los ángeles» (Summa theologiae III, q. 8, a. 4). Por eso deberíamos de empezar ahora a practicar y a vivir esta realidad aquí en la tierra, rezando y siendo conscientes de que debemos trabajar y luchar por Cristo unidos a nuestros hermanos y compañeros celestiales, los santos ángeles. Hace años, antes del Concilio Vaticano II, está realidad de los ángeles de la guarda estaba más viva.
Después del Concilio disminuyó la veneración de los santos ángeles; fue una especie de olvido del mundo sobrenatural y del mundo invisible de los ángeles que viven en nuestro alrededor en el ámbito eclesial. En los últimos cincuenta años, la Iglesia ha tendido hacia el naturalismo, hacia lo que es natural, hacia lo que es secular y lejos de lo que es sobrenatural. Por eso la devoción de los santos ángeles es tan importante y significa un volverse de nuevo hacia lo sobrenatural, dejando atrás esa tendencia naturalista, por el bien de la vida de la gracia y de ser conscientes de que Dios nos ha dado a cada hombre un ángel de la guarda como hermano personal. Cada bautizado tiene un único ángel de la guarda que nunca ha hecho de ángel de la guarda de nadie. Dios es tan generoso en sus regalos que escoge un ángel desde toda la eternidad para ser solo una vez el ángel de la guarda de una persona específica, incluso aunque esa persona solo viva un instante; y ese ángel ya no volverá a ser el ángel de la guarda de ninguna otra persona
En 1942, el cantante mexicano José Mojica sintió la llamada de Dios e ingresó en el seminario franciscano de Cuzco (Perú), convirtiéndose en fray José de Guadalupe Mojica. Cinco años después fue ordenado sacerdote. Justo antes de estos acontecimientos, José participó en la película argentina Melodías de América (Eduardo Morera, 1942), donde interpretó el bolero que su amigo, «el flaco de oro», había compuesto para él. La letra lo dice todo: Solamente una vez «Solamente una vez» es una de las canciones de amor más hermosas. Hace más de setenta años que los enamorados la cantan y algunos la consideran «su» canción. Pero Agustín Lara, su compositor, no hizo este bolero para parejas de enamorados, sino para su amigo, el cantante y actor José Mojica
Concédenos, Señor Dios nuestro, permanecer alerta a la venida de tu Hijo, para que cuando llegue y llame a la puerta nos encuentre velando en oración y cantando su alabanza. Por nuestro Señor Jesucristo
Aleluya, aleluya, aleluya. Ven a librarnos, Señor, Dios nuestro, que brille tu rostro y nos salve. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Mt 8, 5-11.
Vendrán muchos de oriente y occidente al reino de los cielos.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho». Le contestó: «Voy yo a curarlo». Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: «Ve», y va; al otro: «Ven», y viene; a mi criado: «Haz esto», y lo hace». Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».
Los santos ángeles Hemos hablado de que la pérdida del sentido sobrenatural es una de las causas principales de esta crisis de la Iglesia. Los ángeles, seres incorpóreos, criaturas intelectuales puras, de los que Santo Tomás de Aquino habla con elocuencia, siguen teniendo interés entre muchos de nosotros, pero muy pocos saben cuál es su naturaleza y su misión. Su Congregación religiosa, los Canónigos Regulares de la Santa Cruz de Coímbra, tiene una particular devoción a los santos ángeles. ¿Nos puede hablar un poco sobre esto? Al principio, la Orden de la Santa Cruz en tiempos de San Antonio de Padua, al final del siglo XII y principios del siglo XIII, en la fachada de la iglesia conventual de Coímbra, grabó en piedra su escudo de armas, en el que aparecían dos ángeles adorando la cruz. Este fue el escudo original de mi Orden, que fue suprimida en 1834 por el Gobierno masónico de Portugal, y el último de sus miembros murió en 1903. En los años setenta por la petición continua de distintos obispos portugueses, y con la aprobación de la Santa Sede, la Orden fue restaurada por la iniciativa de sacerdotes que pertenecían a la Obra de los Santos Ángeles (Opus Angelorum). Este movimiento empezó en 1949 con una mujer muy piadosa, una madre de familia de Innsbruck en Austria, que tuvo seis hijos. Se llamaba Gabriele Bitterlich. Tenía unas experiencias místicas del mundo de los Ángeles, pero también una muy profunda experiencia mística de la vida de Cristo centrada en la Pasión de Nuestro Señor y en la Eucaristía. El obispo de Innsbruck le nombró un director espiritual a Gabriele Bitterlich, por lo que el prelado siguió de cerca este nuevo movimiento, y en 1961 lo erigió como Confraternidad de los Ángeles de la Guarda en Innsbruck El Opus Angelorum escogió para sí el mismo escudo de armas que la Orden histórica de la Santa Cruz, sin saber ni conocer que en ese momento ya existía ese escudo de armas de la Orden antigua. Esta coincidencia fue realmente una demostración de la Divina Providencia. Y en las antiguas constituciones de la Orden los canónigos se llamaban “los hermanos de la Cruz”, porque la cruz estaba en el escudo de armas de su primera iglesia, ya que la Orden estaba dedicada a la Santa Cruz. También en el Opus Angelorum el centro espiritual característico es la veneración y el amor por la Cruz. No son los ángeles el centro del Opus Angelorum, sino la Cruz que adoran los ángeles. La Orden restaurada solo añadió al escudo de armas la Sagrada Eucaristía, en el punto donde los brazos se cruzan. Es un añadido precioso porque es la Eucaristía a la que los ángeles adoran y por eso este escudo de armas es una síntesis de la entera espiritualidad de la Orden de los Canónigos Regulares de la Santa Cruz
Evangelio según san Mateo, 3: 4- 4 El mismo San Juan tenía vestido de pelos de camello, y un ceñidor de piel rodeaba su cintura. Su alimento era de langostas y de miel silvestre. (v. 4)
Es cierto lo que sigue: «Su alimento era la langosta y la miel silvestre». Esto es muy oportuno para el que habita en la soledad, para que no experimente las delicias de la comida, sino las necesidades de la vida humana
Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo