Que nos auxilie la clemencia y misericordia de aquel que vive y reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén
Evangelio
San Mateo 24:3-13
Estando luego sentado en el monte de los Olivos, se acercaron a él en privado sus discípulos, y le dijeron: «Dinos cuándo sucederá eso, y cuál será el signo de tu venida y del fin del mundo.» Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie. Porque vendrán muchos en mi nombre diciendo: `Yo soy el Cristo’, y engañarán a muchos. Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento. «Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de muchos se enfriará. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.
Palabra de Dios

André- Marie Ampère
Trabaja con el espíritu de oración. Estudia las cosas de este mundo, es tu deber; pero míralas solamente con un ojo, y el otro esté fijo en las realidades eternas, Ocúpate de las cosas de este mundo con una mano. Con la otra cógete a Dios como un niño se coge al vestido de su padre
André- Marie Ampère, físico francés

Oración
Yo te amo, Señor; Tú eres mi fortaleza
Evangelio
San Mateo 22:1-14
Tomando Jesús de nuevo la palabra les habló en parábolas, diciendo: «El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Envió sus siervos a llamar a los invitados a la boda, pero no quisieron venir. Envió todavía otros siervos, con este encargo: Decid a los invitados: `Mirad, mi banquete está preparado, se han matado ya mis novillos y animales cebados, y todo está a punto; venid a la boda.’ Pero ellos, sin hacer caso, se fueron el uno a su campo, el otro a su negocio; y los demás agarraron a los siervos, los escarnecieron y los mataron. Se enojó el rey y, enviando sus tropas, dio muerte a aquellos homicidas y prendió fuego a su ciudad. Entonces dice a sus siervos: `La boda está preparada, pero los invitados no eran dignos Id, pues, a los cruces de los caminos y, a cuantos encontréis, invitadlos a la boda.’ Los siervos salieron a los caminos, reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala de bodas se llenó de comensales. «Cuando entró el rey a ver a los comensales vio allí uno que no tenía traje de boda; le dice: `Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?’ Él se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: `Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.’ Porque muchos son llamados, mas pocos escogidos.»
Palabra de Dios

La Fraternidad masónica
Pero para ver la tolerancia «fraternal» de la revolución, habría que volver a lo sucedido en la revuelta de La Vendée. «Fraternidad» viene de frater («hermano») ¿cuándo se era tal? Solo cuando se seguían los nuevos «principios revolucionarios», de lo contrario se pasaba a ser «enemigo» como decía Rousseau:
«En lugar de reorganizar, hace falta comenzar por limpiar el aire y apartar los viejos materiales, o sea, a los vendeanos fecalizados»
Según lo expuso el filósofo ginebrino en su famoso Contrato Social los hombres nacemos libres, buenos e iguales y por un «pacto social» (constitutivo artificioso de la sociedad) la masa declina sus derechos en favor de algunos para ser gobernados; quien no estuviese de acuerdo con ello, quedaría excluido de la sociedad, perdiendo toda bondad libertad e igualdad natural y convirtiéndose en
«seres abominables que tienen todavía las costumbres cristianas»-según decía. Unos años antes, Voltaire había declarado sin censura previa que los católicos eran «los judios de Francia». La persecución por el hecho de pensar «distinto» tuvo como fin principal la eliminación del pueblo católico fiel a la monarquía. Sin embargo, la cacería-en teoría- también se dio contra otras esferas populares. Para Voltaire, por ejemplo, una «horda de judíos invadía Francia» pues eran los hijos de Abraham «aquel pueblo cuyas mujeres en el desierto, mantenían relaciones sexuales con los machos cabríos por causa del mal olor que despedían» .
Y decía más: «no se ve en toda su historia ni una sola acción generosa.. ni conocen la hospitalidad ni la liberalidad, ni la clemencia… Su bien más alto consiste en practicar la usura con los extranjeros.. Asesinan a sus patrones…y no perdonan jamás
cuando son banqueros, siendo enemigos del género humano Ninguna ciencia, ningún arte ha perfeccionado a esta nación atroz» ;en fin, no continuamos con las citas porque no gozamos de tanta impunidad como su autor. Como habíamos dicho antes, la guerra contra los «hermanos separados» (los contrarios al nuevo régimen republicano) no era una mera guerra «civil».
Los fieles a Dios y al rey no podian ser considerados ni «civiles» ni ciudadanos sino literalmente bestias. La mentada «fraternidad» solo podía darse, por su parte, entre los del partido. El resto eran de otra especie, como decía Voltaire: «los monos, los elefantes y los negros, parecen estar dotados de una pizca de razonamiento imperfecto; pero sin duda, es el elefante el más inteligente entre ellos». En fin, las citas son inacabables. La miserable concepción acerca del hombre que tenían estos «filósofos» y la hipocresía respecto a sus ideas terminan por asquear al estudioso más neutral.
Pero veamos como botón de muestra un caso para ilustrar la «fraternidad» y el «amor a la humanidad» de los dirigentes revolucionarios. En la «Declaración de los derechos del hombre»
XAVIER MARTIN, op. cit
capítulo 7 de JEAN SÉVILLIA titulado «Les Lumières et la tolerance», en Historiquement correct 155-175
XAVIER MARTIN, Voltaire meconnu. Aspects cachés de l’humanisme des Lumières (1750-1800), Dominique Martin Morin, Bouère 2006, 208
VOLTAIRE, Essai sur les Moeurs et l’Esprit des Nations, Didot, Paris 1805,t.2 83; y continúa: «en todos los tiempos, los judíos han desfigurado la verdad por medio de fábulas absurdas» (ivi, t. 5, 74-76)

Quanta cura
Encíclica de Nuestro Santísimo P. Pío IX, a todos nuestros Venerables Hermanos Patriarcas, Primados, Arzobispos y Obispos que están en gracia y comunión con la Sede Apostólica.
Pío Papa IX
Venerables Hermanos,
Salud y apostólica Bendición.
Pero otros, renovando los perversos y tantas veces condenados errores de los novadores, se atreven con insigne impudencia a sujetar al arbitrio de la potestad civil la suprema autoridad de la Iglesia y de esta Sede Apostólica, concedida a ella por Cristo Señor nuestro, y a negar todos los derechos de la misma Iglesia y Santa Sede sobre aquellas cosas que pertenecen al orden exterior. Pues no se avergüenzan de afirmar «que las leyes de la Iglesia no obligan en conciencia sino cuando son promulgadas por la potestad civil; que los actos y decretos de los Romanos pontífices pertenecientes a la Religión y a la Iglesia necesitan de la sanción y aprobación, o al menos del ascenso de la potestad civil; que las Constituciones Apostólicas (Clemente XII In eminenti, Benedicto XIV Providas Romanorum, Pío VII Ecclesiam, León XII Quo graviora) por las que se condenan las sociedades secretas (exíjase en ellas o no juramento de guardar secreto), y sus secuaces y fautores son anatematizados, no tienen alguna fuerza en aquellos países donde son toleradas por el gobierno civil semejantes sociedades; que la excomunión fulminada por el Concilio Tridentino y por los Romanos Pontífices contra aquellos que invaden y usurpan los derechos y posesiones de la Iglesia, se funda en la confusión del orden espiritual con el civil y político, sólo con el fin de conseguir los bienes mundanos: que la Iglesia nada debe decretar o determinar que pueda ligar las conciencias de los fieles, en orden al uso de las cosas temporales: que la Iglesia no tiene derecho a reprimir y castigar con penas temporales a los violadores de sus leyes: que es conforme a los principios de la sagrada teología y del derecho público atribuir y vindicar al Gobierno civil la propiedad de los bienes que poseen las Iglesias, las órdenes religiosas y otros lugares píos.» Tampoco se ruborizan de profesar pública y solemnemente el axioma y principio de los herejes de donde nacen tantos errores y máximas perversas; a saber, repiten a menudo «que la potestad eclesiástica no es por derecho divino distinta e independiente de la potestad civil, y que no se puede conservar esta distinción e independencia sin que sean invadidos y usurpados por la Iglesia los derechos esenciales de la potestad civil.» Asimismo no podemos pasar en silencio la audacia de los que no sufriendo la sana doctrina sostienen, que «a aquellos juicios y decretos de la Silla Apostólica, cuyo objeto se declara pertenecer al bien general de la Iglesia y a sus derechos y disciplina, con tal empero que no toque a los dogmas de la Fe y de la moral, puede negárseles el asenso y obediencia sin cometer pecado, y sin detrimento alguno de la profesión católica.» Lo cual nadie deja de conocer y entender clara y distintamente, cuan contrario sea al dogma católico acerca de la plena potestad conferida divinamente al Romano Pontífice por el mismo Cristo Señor nuestro, de apacentar, regir y gobernar la Iglesia universal
Dado en Roma en San Pedro el día 8 de Diciembre del año de 1864, décimo después de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios la Virgen María, y decimonono de nuestro Pontificado.
Pío Papa IX

Lo mismo ocurre con la igualdad.
Cuando la dimensión igualitaria del liberalismo aflora, se tiene habitualmente un liberalismo de izquierdas. Por caso: John Rawls en su Teoria de la justicia. Contrástese esta última, por ejemplo, con la teoría de un libertario como Robert Nozick, que además de contemporáneo suyo fue su detractor.
En la filosofía de Rawls, un Estado interventor en la economía (y en muchas otras dimensiones de la vida) queda legitimado – cuidando ciertos márgenes de libertad por su búsqueda incesante de una mayor igualdad económica. El hombre real
ha sido triturado hasta dejar en su sitio una mera abstracción con los ojos cubiertos por un <velo de la ignorancia>, que ha de legislar en el vacío más absoluto. En Nozick, al contrario, no hay espacio para nada que vaya más allá de un Estado mínimo, en una oposición frontal a cualquier principio planificador. El único criterio legítimo de lo justo es de tipo conmutativo, y por ende la acción de la Justicia debe ser retributiva, y está pensada para garantizar la libertad de los intercambios y la seguridad de la vida y la propiedad frente a los proyectos igualitarios del socialismo y la socialdemocracia. Por eso se dice que el de Rawls es un <liberalismo de izquierda> y el de Nozick un <liberalismo de derecha> o <libertarismo>.
*El Estado mínimo es el Estado más extenso que se puede justificar. Cualquier Estado más extenso viola los derechos de las personas> (Robert Nozick Anarquía, Estado y utopía, Buenos Aires: FCE, 1988, p. 153). 794. Si bien la posición de Nozick puede ser más asociada a la derecha que a la izquierda, es cierto también que la idea <libertaria> puede ser asociada tanto al liberalismo como al socialismo. Su definición más esencial, no obstante, remite a la reducción del rol del Estado a su mínimo posible, y no más que esto, en tanto que la derecha, aunque remita a una idea más organicista y menos colectivista de la sociedad, no se resume a una mera minimización del rol estatal. Un ejemplo conocido de fusión de perspectivas de derecha es la de los economistas del ordoliberalismo de Wilhelm Röpke, que junto con la Escuela de Friburgo de Walter Eucken y la Escuela de Colonia de Alfred Müller-Armack, dieron forma a la llamada Economía Social de Mercado de Ludwig Erhard que fue la receta del <milagro económico alemán> occidental. Esta corriente bien puede considerarse más propiamente un <liberalismo de derecha>

Aquel que oye y no obra
Evangelio según san Mateo, 7: 24- 27 «Pues todo aquél que oye estas mis palabras y las cumple, comparado será a un varón sabio que edificó su.casa sobre la peña. Descendió la lluvia, vinieron los ríos, soplaron los vientos, dieron impetuosamente en aquella casa, y no cayó porque estaba cimentada sobre piedra. Y todo el que oye estas mis palabras y no las cumple, semejante será a un hombre loco que edificó su casa sobre arena. Descendió lluvia, vinieron los ríos, soplaron los vientos, dieron impetuosamente sobre aquella casa, cayó y fue su ruina grande». (vv. 24-27)
Cuando la lluvia se pone como significando algún mal, se toma por la superstición nebulosa. Los rumores de los hombres se comparan a los vientos, el río a las concupiscencias de la carne, como que corren por la tierra. El que es inducido por las prosperidades es quebrantado por la adversidad, lo cual no teme el que tiene edificada su casa sobre piedra, esto es, el que no sólo escucha los preceptos del Señor, sino que también los practica. Mas se expone a peligro en todas estas cosas aquel que oye y no obra. Ninguno afirma en sí lo que percibe de Dios, ni lo oye, sino practicándolo. Debe considerarse que cuando dijo: «Y todo el que oye estas mis palabras», bien manifiesta que estas palabras comprenden todos los preceptos en que se funda toda la vida del cristiano, para que con razón los que quieran vivir según ella sean comparados a los que edifican sobre piedra
San Agustín, de sermone Domini, 2, 25

Oración
Dios ✠ mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme