Ética nicomáquea

La primera virtud del intelecto práctico es la prudencia, es decir, la sabiduría práctica al momento de actuar, de tal manera que por medio de la reflexión y la experiencia elegimos la mejor opción y actuamos de la mejor manera en cada circunstancia.

Aristóteles, Ética nicomáquea (Madrid: Gredos, 2011), VI, 1139a5-15

La declaración de los derechos del hombre



Sin duda que uno de los sinónimos que rápidamente oímos al escuchar hablar de la Revolución son los «Derechos Humanos» o «Derechos del Hombre». Se trata de un documento que es la columna vertebral de la Revolución y cuyo origen próximo debe ser buscado en la Declaración de Independencia de los Estados
Unidos en el año 1776. La Asamblea Nacional, como dijimos, se había autoproclamado Constituyente por lo que era necesaria una declaración de derechos. La misma sería una Nueva Ley. Como introducción al gran documento se redactaron treinta y cinco artículos, de los cuales los primeros serían los programáticos. El Acta de la Constitución se abrió con las siguientes decisiones:

«La Asamblea nacional suprime todas las instituciones contrarias a la libertad e igualdad de derechos. Por eso no habrá en el futuro ni nobleza, ni Pares, ni distinciones de consideración, ni diferencia de clases, ni régimen feudal, ni jurisdicción patrimonial, ni título, nombre o privilegio con ellos enlazados, ni Órdenes de Caballería o asociaciones o condecoraciones de Órdenes, para las que se exigen pruebas de nobleza, o que presuponen distinción de nacimiento, ni otra ninguna superioridad, sino la de los funcionarios públicos, mientras ejercitan las obligaciones de su cargo (..). No habrá en lo futuro gremios ni asociaciones de artesanos o artistas.
La ley no reconoce en lo futuro ni votos religiosos, ni cualquier otra obligación que contrarie los derechos de la Naturaleza o la Constitución (…). La Constitución garantiza además libertad de todos para hablar, escribir, imprimir, y manifestar su pensamiento, sin que los escritos hayan de ser sometidos a alguna inspección o censura, antes de su publicación (…). Los ciudadanos tienen derecho para elegir o nombrar los ministros del culto (..). Se han de establecer fiestas nacionales, para conservar la memoria de la Revolución francesa» .

En uno de sus primeros articulos se decia que «el fin de la sociedad es la felicidad colectiva». En el segundo que «los derechos naturales del hombre son la igualdad, la libertad, la seguridad, la propiedad». En el tercero leemos que «todos los hombres son iguales por naturaleza y ante la ley». En el cuarto que «la ley es la expresión solemne y libre de la voluntad general» y que «la soberanía reside en el pueblo» (art. 25), etc. Fue la expresión de las ideas que venían sosteniendo los iluministas del siglo XVIII. Ya no era a Dios a quien debía rendírsele culto, sino al Hombre; era la religión del hombre suplantando la religión de Dios. Esta Declaración, lejos de permanecer un fenómeno francés, pasaría a ser el gran dogma del mundo moderno «democrático y liberal». El hombre tendría a partir de ahora muchos «derechos» pero pocos «deberes» sin embargo, esas obligaciones lo obligaban ante el nuevo dios de la democracia y la supuesta «voluntad general», expresada mediante el «sufragio universal»

Como señaló un gran crítico de la Revolución, Monseñor Freppel, «la Revolución, haciendo tabla rasa del pasado, puso al Hombre en lugar de Dios, como única fuente de todo derecho, de toda justicia, de todo poder, de toda moralidad»

En nombre de la «libertad» (la de ellos, obviamente), se abolieron todas las libertades concretas de aquellos que no «simpatizaban» con el régimen (¡ nada de tolerancia!). El «derecho a la seguridad» parecía una broma pesada, ya que nunca en la historia Francia había visto tantos atropellos a la seguridad jurídica: arrestos arbitrarios, fusilamientos sin juicio previo, masacres y deportaciones en masa… iY todo esto en nombre de los «Derechos del Hombre»! Ni qué hablar del derecho de propiedad; los bienes de la Iglesia, sin excepción, fueron expropiados completamente y todo pasó a manos de la República, que, de más está decir, usaba el dinero para financiar las masacres en la región de La Vendée. Cuando en el medio de las batallas contra la República, a los pobres ciudadanos del oeste francés se les ocurrió alegar los artículos 33 y 34 de la «Declaración» (en los que se legislaba el derecho a la resistencia y la opresión), la respuesta fue la picota

Acta Constitucional francesa del 24 de junio de 1793 y Declaración de los Derechos del Hombre

*En menos de un año después de la toma de la Bastilla, lejos de respetarlos, más explícitamente el 13 de febrero de 1790, fueron suprimidas todas las congregaciones religiosas femeninas y masculinas, prohibiéndose los votos religiosos

ALFREDO SÁENZ, La Nave y las tempestades. La revolución francesa desatada, 61

Quanta cura



Encíclica de Nuestro Santísimo P. Pío IX, a todos nuestros Venerables Hermanos Patriarcas, Primados, Arzobispos y Obispos que están en gracia y comunión con la Sede Apostólica.

Pío Papa IX
Venerables Hermanos,
Salud y apostólica Bendición.

En medio de tanta perversidad de opiniones depravadas, teniendo Nos muy presente nuestro apostólico ministerio, y solícitos en extremo por nuestra santísima Religión, por la sana doctrina y por la salud de las almas encargada divinamente a nuestro cuidado, y por el bien de la misma sociedad humana, hemos creído conveniente levantar de nuevo nuestra voz Apostólica. Así pues en virtud de nuestra autoridad Apostólica reprobamos, proscribimos y condenamos todas y cada una de las perversas opiniones y doctrinas singularmente mencionadas en estas Letras, y queremos y mandamos que por todos los hijos de la Iglesia católica sean absolutamente tenidas por reprobadas, proscritas y condenadas.

Fuera de esto, sabéis muy bien, Venerables Hermanos, que en estos tiempos los adversarios de toda verdad y justicia, y los acérrimos enemigos de nuestra Religión, engañando a los pueblos y mintiendo maliciosamente andan diseminando otras impías doctrinas de todo género por medio de pestíferos libros, folletos y diarios esparcidos por todo el orbe: y no ignoráis tampoco, que también en esta nuestra época se hallan algunos que movidos o incitados por el espíritu de Satanás han llegado a tal punto de impiedad, que no han temido negar a nuestro Soberano Señor Jesucristo, y con criminal procacidad impugnar su Divinidad. Pero aquí no podemos menos de dar las mayores y más merecidas alabanzas a vosotros, Venerables Hermanos, que estimulados de vuestro celo no habéis omitido levantar vuestra voz episcopal contra tamaña impiedad

Dado en Roma en San Pedro el día 8 de Diciembre del año de 1864, décimo después de la definición dogmática de la Inmaculada Concepción de la Madre de Dios la Virgen María, y decimonono de nuestro Pontificado.

Pío Papa IX

El libertarismo



considerado más allá de su teoría de la justicia, puede moverse a izquierda o derecha dependiendo de su posición respecto de la autoridad en general y las instituciones comunitarias. Por eso existe un libertarismo de cuño progresista que, si bien a priori detesta la intervención del Estado en la economía, se opone en verdad a todo principio de autoridad y mira con simpatía cualquier fenómeno ideológico (aún promovido estatalmente) que pulverice instituciones y tradiciones. Por ejemplo: las
causas LdGgBbT, f3minístas y de g3ner0. O también las causas multiculturales, globalistas y de inmigración descontrolada. Pero al mismo tiempo existe un libertarismo que separa con claridad su aversión al Estado respecto de otras formas de autoridad propias de la vida social, y reivindica la función social y política de los cuerpos intermedios y las tradiciones, rescatando en muchas ocasiones la particularidad frente a la universalidad. Desde la década de 1980, estas posiciones fueron conocidas como <paleolibertarismo>, y plantearon alianzas
estratégicas con <paleoconservadores>. De hecho uno de sus principales mentores, Murray Rothbard en el lapso de pocos años pasó de un libertarismo que coqueteaba con las izquierdas norteamericanas a fundar el paleolibertarismo con consignas muy parecidas a las utilizadas por Donald Trump varias décadas después. Es sintomático que Rothbard se hubiera asqueado de los libertarios de izquierdas por el odio que estos últimos manifestaban contra todo lo que revistiera un principio de autoridad

El liberalismo de derechas es más propenso a hallar legítima la autoridad de las instituciones tradicionales, como la familia o las iglesias, mientras que el liberalismo de izquierdas confiere más fácilmente legitimidad al Estado en sus proyectos que disolución de aquellas instituciones. El Estado moderno (y, más aún, la orgía de Estados que llamamos Organizaciones Internacionales), para el liberal de izquierdas, siempre será mejor que cualquier autoridad tradicional, mientras que un liberal de derechas tenderia a opinar lo contrario

AGUSTÍN LAJE. LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

Sobre la gente sencilla



Evangelio según san Mateo, 7: 28- 29 Y sucedió que, cuando Jesús hubo terminado estos discursos, se maravillaban las gentes de su doctrina; porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los Escribas y los Fariseos de ellos. (vv. 28- 29)

Esta terminación afecta a la perfección de las palabras y a la integridad del dogma. En cuanto a lo que dice: «Las turbas se admiraban», o representa a los infieles en la muchedumbre (que se admiraban, porque no creían las palabras del Salvador) o se refiere en general a todos aquellos que veneraban en El la excelencia de tanta sabiduría.

Esto, pues lleva a admirar lo que está más allá del mero decir o hacer; y por eso no admiramos lo que Dios dice o hace, porque todo es menos que el poder de Dios. La muchedumbre era la que se admiraba, esto es, el pueblo sencillo, no los principales del pueblo, que no acostumbraban a oir por el deseo de aprender. El pueblo sencillo ora sencillamente, pero su silencio, si aquéllos hubiesen asistido se hubiese perturbado con sus contradicciones. Donde la ciencia es mayor, allí es más fuerte la malicia. El que se apresura a ser el primero, no se contenta con ser el segundo

Rábano

Sobre la gente sencilla

Oración

Que la ayuda de Dios nos acompañe siempre. Amén

Evangelio

San Marcos 9:16-28
Él les preguntó: «¿De qué discutís con ellos?» Uno de entre la gente le respondió: «Maestro, te he traído a mi hijo que tiene un espíritu mudo y, dondequiera que se apodera de él, le derriba, le hace echar espumarajos, rechinar de dientes y le deja rígido.He dicho a tus discípulos que lo expulsaran, pero no han podido.» Él les responde: «¡Oh generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo habré de soportaros? ¡Traédmelo!» Y se lo trajeron. Apenas el espíritu vio a Jesús, agitó violentamente al muchacho y, cayendo en tierra, se revolcaba echando espumarajos. Entonces él preguntó a su padre: «¿Cuánto tiempo hace que le viene sucediendo esto?» Le dijo: «Desde niño. Y muchas veces le ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él; pero, si algo puedes, ayúdanos, compadécete de nosotros.» Jesús le dijo: «¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!» Al instante gritó el padre del muchacho: «¡Creo, ayuda a mi poca fe!» Viendo Jesús que se agolpaba la gente, increpó al espíritu inmundo, diciéndole: «Espíritu sordo y mudo, yo te lo mando: sal de él y no entres más en él.» Y el espíritu salió dando gritos y agitándole con violencia. El muchacho quedó como muerto, hasta el punto de que muchos decían que había muerto. Pero Jesús, tomándole de la mano, le levantó y él se puso en pie Cuando Jesús entró en casa, le preguntaban en privado sus discípulos: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarle?»

Palabra de Dios

Sobre el sinodo

Sobre el sinodo

16 de junio de 2023 Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús

Mis más sinceras felicitaciones por la publicación de El proceso sinodal: Una caja de Pandora, que aborda con claridad y amplitud una situación gravísima en la Iglesia de hoy. Es una situación que con razón preocupa a todo católico reflexivo y a toda persona de buena voluntad que observe el daño evidente y grave que se está infligiendo al Cuerpo Místico de Cristo. Se nos dice que la Iglesia que profesamos —en comunión con nuestros antepasados en la fe desde el tiempo de los Apóstoles— como Una, Santa, Católica y Apostólica, ahora será definida por la sinodalidad, un término que no tiene historia en la doctrina de la Iglesia y para el cual no existe una definición razonable. La sinodalidad y su adjetivo, sinodal, se han convertido en consignas con las cuales se está fraguando una revolución para cambiar radicalmente la autocomprensión de la Iglesia, de acuerdo con una ideología contemporánea que niega mucho de lo que la Iglesia siempre ha enseñado y practicado. No es una cuestión puramente teórica, pues esta ideología ya se ha puesto en práctica desde hace algunos años en la Iglesia en Alemania, difundiendo ampliamente la confusión y el error y su fruto, la división —de hecho, el cisma— con grave daño de muchas almas. Con el inminente Sínodo sobre la Sinodalidad, es razonable temer que la misma confusión, error y división puedan afectar a la Iglesia universal. De hecho, ya ha comenzado a suceder a través de la preparación del Sínodo a nivel local

EL PROCESO SINODAL. UNA CAJA DE PANDORA 100 preguntas y 100 respuestas JOSÉ ANTONIO URETA. JULIO LOREDO DE IZCUE Prefacio de S. Emcia. el Cardenal RAYMOND LEO BURKE

A semejanza de Cristo

A semejanza de Cristo

Evangelio según san Mateo, 7: 24- 27 «Pues todo aquél que oye estas mis palabras y las cumple, comparado será a un varón sabio que edificó su.casa sobre la peña. Descendió la lluvia, vinieron los ríos, soplaron los vientos, dieron impetuosamente en aquella casa, y no cayó porque estaba cimentada sobre piedra. Y todo el que oye estas mis palabras y no las cumple, semejante será a un hombre loco que edificó su casa sobre arena. Descendió lluvia, vinieron los ríos, soplaron los vientos, dieron impetuosamente sobre aquella casa, cayó y fue su ruina grande». (vv. 24-27)

No dijo, pues: «Consideraré como un varón sabio a aquel que oye y hace», sino: «Será comparado a un varón sabio». Luego el que se compara es hombre ¿a quién se asemeja? A Cristo.

Cristo, pues, es el varón sabio que ha edificado su casa (esto es, su Iglesia) sobre la piedra (esto es, sobre la firmeza de la fe). El hombre necio es el diablo que ha edificado su casa (esto es, todos los impíos) sobre arena (esto es, la inconstancia de la infidelidad), o sobre los hombres mundanos, que se llaman arena por la esterilidad y como no están unidos entre sí, sino que están divididos por una multitud de opiniones, son innumerables. La lluvia es la enseñanza que riega al hombre, y las nubes son de donde sale la lluvia.

Unos son encendidos por el Espíritu Santo, como los profetas y los apóstoles; otros son agitados por el espíritu del diablo, como son los herejes. Los vientos favorables son los espíritus de las diversas virtudes, o los ángeles, que obran de una manera invisible en los sentidos de los hombres y los inclinan a obrar el bien, y vientos perjudiciales son los espíritus inmundos. Los ríos benéficos son los evangelistas y los maestros del pueblo. Rios malos son los hombres llenos del espíritu inmundo e instruidos en la palabra, como son los filósofos y los demás profesores de las ciencias humanas, de quienes brotan ríos de aguas pantanosas. A la Iglesia que Cristo fundó no la corrompe la lluvia de la enseñanza falaz, ni el hálito del demonio la empuja, ni la conmueven las corrientes de los ríos más violentos. No se opone a esto el que caigan en ello algunos de la Iglesia, pues no todos los que se llaman cristianos pertenecen a Cristo, sino que El conoce los que son suyos ( 2Tim 2,19 ). Pero la lluvia de la verdadera doctrina cae contra la casa que el diablo edificó. Soplan los vientos, esto es, las gracias espirituales o los ángeles; se hinchan los ríos, esto es, los cuatro evangelistas y los demás sabios; y así cae la casa, esto es, la gentilidad, para que se levante Cristo. Y su ruina ha sido grande. Disueltos los errores, convencidas las mentiras y destruidos los ídolos en todo el mundo. Es, pues, semejante a Cristo el que oye sus palabras y obra según ellas, esto es, el que edifica sobre fuerte roca, esto es, Cristo que es todo lo bueno para que sobre cualquier especie de bien que alguno edificare aparezca que ha edificado sobre Cristo. Como la Iglesia, una vez edificada por Cristo, no puede ser destruida, así el cristiano, que edifica sobre Cristo no puede ser derribado por ninguna adversidad, según las palabras del Apóstol a los Romanos ( Rom 8,35 ):»: Quién, pues, nos separará de la caridad de Cristo?» Es semejante al diablo, el que oye las palabras del Seňor, pero que no obra según ellas. Las palabras que se oyen y no se practican andan separadas y esparcidas, y por ello se asemejan a la arena. Arena es también toda malicia u otros bienes propios del mundo. Así como se destruye la casa del diablo, así todos los que viven fundados sobre la arena de la malicia son destruidos y caen, y la ruina es grande si uno ha sufrido algún detrimento en la fe, mayor que si hubiese fornicado o hubiese cometido algún homicidio, porque tiene el medio de levantarse por la penitencia como se levantó David

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 20

William Herschel

Cuanto más se amplía el campo de la ciencia, tanto más numerosas e irrevocables llegan a ser las demostraciones de la existencia eterna de una inteligencia creadora

William Herschel, astrónomo alemán