Gradas al cielo



Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto». (vv. 43- 48)

Considera cuántos grados sube, y en qué estado de virtud nos coloca.

El primer grado consiste en no empezar injuriando;
el segundo, no vengarse en una cosa igual;
el tercero, no hacer al que ultraja daño alguno;
el cuarto, exponerse asimismo a tolerar las malas acciones;
el quinto, conceder más (o al menos prestarse a cosas peores) lo que apetece a aquel que hizo el mal;
el sexto, no tener odio a aquel que no obra bien;
el séptimo, amarlo;
el octavo, hacerle bien;
y el noveno, orar por él.

Y como este precepto es grande, añade un gran premio, esto es, ser semejantes al mismo Dios. Y por ello dice: «Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos»

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 18,4

El testimonio de las apariciones



En diferentes ocasiones y circunstancias, varias personas y grupos experimentaron apariciones de Jesús resucitado. Tal vez la lista más detallada sobre las apariciones de Jesús sea la que nos da Pablo en 1era de Corintios. Él escribe: “Resucitó al tercer día, como también dicen las Escrituras, y se apareció a Pedro, y luego a los doce. Después se apareció a más de quinientos a la vez, la mayoría de los cuales viven hoy en día, aunque algunos han muerto. Luego se apareció a Santiago, y más tarde a todos los discípulos. Y por último se me apareció a mí” (1 Corintios 15: 4- 8). Ahora bien, uno puede caer rápidamente en la tentación de descartar sin más el relato de Pablo como una estolidez. Sin embargo, habría que pensárselo dos veces porque la carta de Pablo es históricamente muy temprana: data del año 55 o 56 d.C. “No he podido encontrar a un solo académico de reputación que pueda negar esto”, escribe McDowell.

¿Pero qué implica esto? ¡Que varios de los testigos que menciona Pablo estaban vivos y podrían haberlo desmentido! Al nombrar a varias personas específicas e incluso hablar de una gran multitud de personas lo que está haciendo Pablo es decir: “Si no me creen a mí vayan y pregúntenles a ellos”. Y eso por no mencionar que Pablo predicaba todo esto ante un auditorio varias veces escéptico y hasta en ocasiones abiertamente hostil a sus afirmaciones.

Asimismo, las múltiples narraciones de los Evangelios se constituyen como fuentes que atestiguan las apariciones. Así, la aparición a Pedro es confirmada por Lucas y Pablo; la aparición a los doce es confirmada por Lucas y Juan; y la aparición a las mujeres es atestiguada por Mateo y Juan. Puede haber, como es natural, discrepancias en algunos detalles, pero el hecho se mantiene: hay un testimonio claro de que Jesús se apareció a varios de sus seguidores. Entonces, independientemente de si hubo un correlato objetivo o no, es innegable que varios discípulos tuvieron una experiencia vívida de las apariciones. De ahí que incluso el reconocido estudioso crítico del Nuevo Testamento, E. P. Sanders, diga: “Que algunos seguidores–y más tarde Pablo- tuvieron experiencia de la resurrección es, a mi juicio, un hecho. Cuál fue la realidad que originó tales experiencias, no lo sé” ; y que incluso el historiador ateo Gerd Lüdemann concluya: “Puede tomarse como históricamente cierto que Pedro y los discípulos tuvieron experiencias en las cuales después de la muerte de Jesús éste se les apareció como el Cristo resucitado”.

Es más, hasta el crítico textual Bart Ehrman, quien no cree en la resurrección, escribe lo siguiente respecto de las apariciones: “Podemos decir con completa certeza que algunos de sus discípulos algún tiempo después insistieron en que (…) Él se apareció de pronto a ellos, convenciéndolos de que había resucitado de entre los muertos”

Josh McDowell y John Gilchrist, El Islam a Debate, SEDIN, 1999, p. 139

*En la numerología judía el número 5 quiere decir «cantidad estimada o no exactamente definida». Por tanto, cuando Pablo habla de los «quinientos» no se refiere necesariamente a
una cantidad exacta sino más probablemente que, como mínimo, varias decenas o algunos
cientos de personas tuvieron visiones de Cristo resucitado.

E. P. Sanders, La Figura Histórica de Jesús, Ed. Verbo Divino, Navarra, 2000, p. 303.

Gerd Lüdemann, What Really Happened to Jesus?, Westminster John Knox Press, Kentucky, 1995,p.&

Bart Ehrman, Jesus: Apocalyptic Prophet of the New Millennium, Oxford University Press,
Oxford, 1999,p. 230

The Jewish Encyclopedia, Ed. Funk and Wagnalls, New York, 1906, vol. 8, p. 508

Oración

Te pedimos, Señor, que nosotros, tus siervos, gocemos siempre de salud de alma y cuerpo; y, por la intercesión gloriosa de Santa María, la Virgen, líbranos de las tristezas de este mundo, y concédenos las alegrías del cielo

Evangelio

San Lucas 14:26-33
«Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: `Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.’ O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío

Palabra del Señor

Juzgar la historia



El segundo tipo de análisis es de índole filosófica, y pueden compartirlo todos los que dispongan de un mínimo de honestidad intelectual. Cuando se habla de culpas históricas de la Iglesia, no hay que desestimar el hecho de que ésta es la única realidad que permanece idéntica en el curso de los siglos, y por tanto acaba siendo también la única llamada para responder de los errores de todos. ¿A quién se le ocurre preguntarse, por ejemplo, cuál fue, en la época del caso Galileo, la posición de las universidades y otros organismos de relevancia social respecto a la hipótesis copernicana? ¿Quién le pide cuentas a la actual magistratura por las ideas y las conductas comunes de los jueces del siglo XVII? O, para ser aún más paradójico, ¿a quién se le ocurre reprochar a las autoridades políticas milanesas (alcalde, prefecto, presidente de la región) los delitos cometidos por los Visconti y los Sforza?

Es importante observar que acusar a la Iglesia viva de hoy en día de sucesos, decisiones y acciones de épocas pasadas, es por sí mismo un implícito pero patente reconocimiento de la efectiva estabilidad de la Esposa de Cristo, de su intangible identidad que, al contrario de todas las demás agrupaciones, nunca queda arrollada por la historia; de su ser «casi-persona» y por lo tanto, sólo ella, sujeto perpetuo de responsabilidad. Es un estado de ánimo que —precisamente a través de las actitudes de venganza y la vivacidad de los rencores— revela casi un initium fidei en el misterio eclesial: lo que, posiblemente, provoca la hilaridad de los ángeles en el Cielo.

Pero una vez asimiladas estas anotaciones, digamos, de «eclesiología sobrenatural y natural», uno no puede eximirse de analizar con mayor concreción la cuestión: se hace por lo tanto necesario examinar la credibilidad de lo que comúnmente se dice y se escribe sobre la Iglesia. Hay que averiguar la verdad, salvarla de las alteraciones, proclamarla y honrarla, cualquiera que sea la forma en la que se presenta y la fuente de información. Más de una vez santo Tomás de Aquino nos enseña que omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est («cualquier verdad, quienquiera la diga, viene del Espíritu Santo»); y sería suficiente esta cita para observar la envidiable amplitud de espíritu que caracterizaba a los maestros medievales.

Recíprocamente, también hay que decir que las falsedades, las manipulaciones y los errores deben ser desenmascarados y condenados, cualquiera que sea la persona que los proponga y cuán amplia sea su difusión

LEYENDAS NEGRAS DE LA IGLESIA VITTORIO MESSORI

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Stephan Lochner o Meister Stephan (maestro estéfan) (* sobre 1400 a 1410 en Meersburg (Lago de Constanza); † 1451 en Colonia) fue un pintor alemán de la Edad Media y uno de los maestros principales del denominado «estilo suave» (Weicher Stil) de la pintura gótica internacional.

Crucifixion, 1445. Alte Pinakothek, Munich

Los bienes del sufrimiento



Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto». (vv. 43- 48)

Aquí nace una cuestión, puesto que mientras que se nos exhorta por el precepto del Señor a rogar por los enemigos, otros textos de la Sagrada Escritura parece que lo contrarían, porque en los profetas se encuentran muchas imprecaciones respecto de los enemigos. Como aquel texto que dice: «Queden sus hijos huérfanos» ( Sal 108,9 ). Pero debe tenerse en cuenta que los profetas suelen predecir las cosas futuras en forma de imprecación. Mas estas palabras de San Juan son todavía más expresivas ( 1Jn 1,5- 16 ): «Hay un pecado que lleva a la muerte; a nadie digo que ore por él». Por lo anterior, demuestra claramente que hay algunos hermanos por quienes no se nos manda orar, diciendo: «Si alguno sabe que peca su hermano, etc.» Siendo así que el Señor nos manda rogar también por los que nos persiguen. Y esta cuestión no puede resolverse si no confesamos que hay algunos pecados en nuestros hermanos que son más graves que la persecución

San Agustín, de sermone Domini, 1, 21

Oración

Oh Dios, que para exponer las sagradas Escrituras te dignaste proporcionar a la Iglesia, como Doctor máximo, al bienaventurado Jerónimo, tu Confesor; haz, te rogamos, que, secundados por sus méritos, podamos practicar, con tu auxilio, lo que él enseñó de palabra y con las obras

Evangelio

San Mateo 5:13-19
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

Palabra del Señor

Cuáles son los principales cualidades del alma?



Las principales cualidades del alma son tres: el alma es espiritual, libre e inmortal. Estas tres grandes prerrogativas: la espiritualidad, la libertad y la inmortalidad constituyen la naturaleza del alma humana, la distinguen esencialmente de todos los seres inferiores y la hacen semejante a los ángeles y a Dios mismo