San Mateo 22:34-46 Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.» Estando reunidos los fariseos, les propuso Jesús esta cuestión: «¿Qué pensáis acerca del Cristo? ¿De quién es hijo?» Dícenle: «De David.» Díceles: «Pues ¿cómo David, movido por el Espíritu, le llama Señor, cuando dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies? Si, pues, David le llama Señor, ¿cómo puede ser hijo suyo?» Nadie era capaz de contestarle nada; y desde ese día ninguno se atrevió ya a hacerle más preguntas.
La naturaleza se goza de tener muchos parientes, muchos amigos; se ufana de su linaje y nobleza; a los poderosos sonríe, a los ricos adula, aplaude a los que son del mismo modo; la gracia ama a sus mismos enemigos, no se envanece del gran número de sus amigos; ninguna importancia concede al linaje, ni al lugar del nacimiento, si no hubo allí mayor virtud, más favorece al pobre que al rico, más se compadece del inocente que del prepotente, congenia con el sincero, no con el embustero; anima siempre a los buenos a aspirar a gracias más sublimes (1 Corintios 12, 31), y a asemejarse, por sus virtudes, al Hijo de Dios
La naturaleza pronto se queja de molestias y privaciones; la gracia sufre la pobreza con resignación.
La piedad es un fervor espiritual y no una dulzura sensible. Consiste en servir a Dios, en serle fiel y constante, aunque Él no os comunique ninguna dulzura interior. Es deciros, que ni vuestras oraciones os deben desalentar. Acordaos únicamente de vuestra indignidad, haced lo que os sea posible y continuando oyendo atentamente la Misa. Poned la voluntad de vuestra parte, y Dios os bendecirá y ayudará a salir de vuestra apatía. De lo contrario, si no hacéis ningún esfuerzo para conseguirlo, os privaréis de un gran mérito
El mérito de Cristo con relación a nosotros está íntimamente ligado con su sacrificio redentor. Recordemos, siquiera sea brevísimamente, los hitos fundamentales de su satisfacción infinita, que nos mereció y restituyó la vida sobrenatural perdida por el pecado de Adán
Imposibilidad para el linaje humano de satisfacer condignamente el pecado de Adán. Dios podía, si así lo hubiera querido, condonar graciosamente la deuda. Pero si exigía una satisfacción rigurosa, ad aequalitatem, la impotencia de todo el género humano era total y absoluta, habida cuenta de la distancia infinita que separa al hombre de Dios. Sólo un Dios hecho hombre podría salvar ese abismo infinito y ofrecer a la justicia divina una satisfacción plena y exhaustiva. En este supuesto, la encarnación del Verbo era absolutamente necesaria para la redención del género humano
«Mientras el movimiento fēminīzta se limite a igualar los derechos jurídicos de la mujer con los del hombre, a darle seguridad sobre las posibilidades legales y económicas de desenvolver sus facultades y de manifestarlas mediante actos que correspondan a sus gustos, a sus deseos y a su situación financiera, sólo es una rama del gran movimiento liberal que encarna la idea de una evolución libre y tranquila.
Si, al ir más allá de estas reivindicaciones, el movimiento fēminīzta cree que debe combatir instituciones de la vida social con la esperanza de remover, por este medio, ciertas limitaciones que la naturaleza ha impuesto al destino humano, entonces ya es un hijo espiritual del s0cialìsmo. Porque es característica propia del s0cialìsmo buscar en las instituciones sociales las raíces de las condiciones dadas por la naturaleza, y por tanto sustraídas de la acción del hombre, y pretender, al reformarlas, reformar la naturaleza misma”
Von Mises, Ludwig. Socialismo. Análisis económico y sociológico. Madrid, Unión Editorial, 2007, pp. 107-108.
Santa María, salud de los enfermos, Ora por nosotros
uno de los títulos marianos contenidos en las letanías lauretanas. Imagen ubicada en el oratorio del Hospital Universitario Austral en Pilar, Argentina
Si recibo un #golpe en la #mejilla #derecha, la #perfección #evangélica me propone ofrecer la #izquierda. Pero si se #atenta contra la #verdad, la misma perfección evangélica me #obliga a #consagrarme para #restablecerla: porque allá donde se #extingue el #respeto a la #verdad, empieza a #cerrarse para el #hombre cualquier #camino de #salvación
«Padre, madre, hijo. La distribución tradicional de roles es la ‘familia normal’ para los ‘de derechas’ y los ‘padres preocupados ‘. ‘De derechas’ y ‘padres preocupados’: ¿a qué categoría prefiere pertenecer usted? A ninguna, porque la ‘familia normal’ está ‘anticuada'», dice la exfeminista Gisela Notz, según el periódico Tageszeitung.
Cualquiera que viva en una familia tradicional es de «derechas» o uno de los «padres preocupados». ¿Qué debe hacer una persona afectada de pertenecer a una familia? ¿Divorciarse y alquilar un apartamento compartido con el perro? Seguramente también podría casarse pronto con él, si los teóricos de género impulsan la ley correspondiente. Gisela Notz, que se desahoga aquí en el Tageszeitung, ha descubierto recientemente que la familia ya no es algo para ella.
La expresidenta federal de pro familia (de 2004 a 2010, el nombre no está exento de ironía) se ha convertido en una odiadora de la familia. Su nueva misión en la vida es luchar contra la familia: en el agua, en la tierra y en el aire. O más bien en libros, conferencias y entrevistas. En otras palabras: los sociólogos, las fëminīztas y los investigadores de gęnėro están hurgando en el corazón de nuestra sociedad, del Estado e incluso de la especie, descomponiéndolo en sus partes individuales para ver si estas pueden seguir latiendo. Ya existe una palabra peyorativa para esto: «familismo». Al igual que otros sellos ideológicos como «extremismo», «comunismo» o «anarquismo». Según esto, al ser humano que quiere tener hijos y vivir felizmente con una familia se le etiqueta como portador de una ideología, el «familismo».
Las condiciones naturales se tildan de ideología y las ideologías se declaran como condiciones naturales. Y como otros «ismos», este debe ser erradicado, por supuesto. A esta «ideología» también se le ha dedicado ya un artículo en la Wikipedia: «El familismo es un término sociológico que describe a la familia como la forma principal de una estructura social», según el artículo. Y continúa: «Esta estructura social se da principalmente en las sociedades premodernas».
La familia es casi algo propio de la Edad de Piedra: «En el familismo, el clan (parentesco) o, en un sentido más estricto, la familia (extensa), asumen la función de una autoridad que asegura la existencia del individuo y apoya la cohesión de la sociedad en su conjunto». Sin embargo, la supervivencia de las especies tiene muy poco que ver con la moda, pero mucho con la practicidad.
La modernidad no es un criterio exclusivo de conveniencia. Después de todo, no podemos «modernizar» a la humanidad por capricho. En cualquier caso, es mejor no hacerlo, a menos que queramos causar un daño masivo. «La tríada madre- hijo- padre es el núcleo de cristalización de la familia y la comunidad humanas», afirmó el científico del comportamiento Irenäus Eibl- Eibesfeldt, alumno del premio Nobel Konrad Lorenz. «Es poco probable que el homo sapiens haya estado alguna vez en un estado social primitivo sin familia […] No conocemos todavía ningún grupo humano que viva sin una pareja marital permanente. Y en la mayoría de los casos, un solo hombre vive con una sola mujer en una relación conyugal […] La larga infancia y adolescencia, que solo es posible con el cuidado de los padres, permite al niño asumir la herencia cultural de la que viven los pueblos […] La asociación y cohesión permanentes a lo largo de varias generaciones caracterizan a la familia humana»
Gisela Notz, Taz, 8/3/2017
Wikipedia: Familism
Irenäus Eibl-Eibesfeldt: Die Biologie des menschlichen Verhaltens, 1997, p. 322
En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval
Ambrogio Lorenzetti (Ambrosio en español, o Ambruogio Laurati), fue un pintor italiano de la escuela de Siena, nacido probablemente en 1290. Era el hermano menor de Pietro Lorenzetti, también pintor reconocido. Su máxima actividad se desarrolló entre los años 1317 y 1348, cuando murió, probablemente a causa de la Peste Negra, lo mismo que su hermano.