Ataque al «firmware» de Dios



En lugar de estímulos clave, también se habla de mecanismos desencadenantes innatos (MDI) o mecanismos de activación. No son otra cosa que patrones innatos, es decir, «fijos» que no se pueden cambiar, el «firmware» no borrable de Dios, por así decirlo. Esto incluye, por ejemplo, el «esquema del bebé» que desencadena el instinto de cuidado de la cría. Los ojos grandes, las mejillas rechonchas y la frente alta en conjunto resultan «simplemente lindos» y hacen que los adultos quieran y se preocupen por los niños. Al igual que el firmware suele escribirse en las llamadas memorias de solo lectura, lo mismo ocurre con los estímulos clave: «Solo lectura»: leer, pero no (sobre) escribir.

En el mundo de la informática, también se habla de una «máscara ROM», solo programable durante la producción. Y ese es el punto decisivo que refuta todo el engaño de gēnėro: No se pueden eliminar estos «patrones grabados». A lo sumo, se pueden contrarrestar con otros «programas»: en los humanos, por ejemplo, mediante experiencias extremadamente malas con el gēnėro opuesto (como el åbūsø).

Pero esto provoca «conflictos de software»: por ejemplo, algunas personas se sienten atraídas y repelidas por el gēnėro opuesto al mismo tiempo. Descubrir y resolver ese «conflicto de software» sería entonces un caso para un psicoterapeuta o una terapia de grupo

Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Juan de Leví o Juan Leví fue un pintor gótico español avecindado en Zaragoza, documentado entre 1388 y 1407. Adscrito al estilo gótico internacional, está considerado como uno de los mejores maestros de esa escuela en la Corona de Aragón. Fue sobrino del pintor Guillén de Leví, que al no tener descendencia donó sus bienes a Juan en 1388. Es probable que ambos fuesen judíos conversos o descendientes de judeoconversos y naturales de Jarque (Zaragoza)

Tablas del Retablo de los santos Lorenzo, Prudencio y Catalina, Catedral de Tarazona.

Honestidad



Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto». (vv. 43- 48)

Pero estas cosas son propias únicamente de los hijos perfectos de Dios. Es a donde debe tender todo fiel y dirigir a este fin su alma, rogando a Dios y luchando consigo mismo. Sin embargo, este bien tan grande no pertenece a tantos como creemos oír cuando se dice en la oración: «Perdónanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores» ( Mt 6,12 )

San Agustín, Enchiridion, 73

Oración a San Miguel Arcángel



#San #MiguelArcángel, #defiéndenos en la #batalla, se tu nuestro #amparo contra las #perversidades y vas #acechanzas del #demonio, al cual te #pedimos oh #Dios que lo #reprendas y lo #mantengas #bajosuimperio. Y tu #príncipe de la #milicia #celestial, Con el #divino #poder que Dios te ha concedido, #arroja al #infierno a #satanás y a los otros #espíritus #malignos que andan #dispersos por el #mundo buscando la #perdición de las #almas. #Amén

Oración

Oh Dios, que con maravilloso orden dispones el servicio de los Ángeles y los hombres: concede propicio que por medio de aquellos que siempre te sirven en el cielo, defiendan nuestra vida en la tierra

Evangelio

San Mateo 18:1-10
En aquel momento se acercaron a Jesús los discípulos y le dijeron: «¿Quién es, pues, el mayor en el Reino de los Cielos?» Él llamó a un niño, le puso en medio de ellos y dijo: «Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. Así pues, quien se humille como este niño, ése es el mayor en el Reino de los Cielos. «Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar. ¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero ¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene! «Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego. «Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.

Palabra del Señor

Obispo con orejas de burro



Lα alternativa de la fe no es, en consecuencia, la razón y la libertad de pensamiento, tal como se nos ha repetido obsesivamente en los últimos siglos; sino, al menos en los casos de extrema y desventurada coherencia, el suicidio de la razón y la resignación a lo absurdo. Con respecto a la historia de la Iglesia y a las dificultades pastorales que provoca, conviene recordar la necesidad de un triple análisis.

El primero es de carácter esencialmente teológico, tal que puede ser compartido sólo por quien posee «los ojos de la fe». Se trata fundamentalmente de adquirir y llevar al nivel de la conciencia una eclesiología digna de este nombre. Se podrá llegar a comprender en ella que la Iglesia es, como decía san Ambrosio, ex maculatis immaculata: una realidad intrínsecamente santa constituida por hombres todos ellos, en grado y medida diferente, pecadores.

Aquí está precisamente su prodigio y su encanto: el Artífice divino, usando la materia pobre y defectuosa que la humanidad le pone a su disposición, consigue modelar en cada época una obra maestra, resplandeciente de verdad absoluta y sobrehumana belleza; verdad y belleza que también son nuestras, de cada uno de nosotros, según la proporción de nuestra efectiva participación en el cuerpo de Cristo.

Se muestra así verdadero y agudo teólogo —sea cual sea su especialización académica y su cultura reconocida— no tanto el que se indigna y escandaliza porque hay obispos que, en su opinión, son asnos, como el que se conmueve y entusiasma porque —admítase la irreverencia— hay asnos que son obispos.

Bajo este aspecto, el creyente puede acercarse a las vicisitudes y acontecimientos de la historia de la Iglesia con ánimo mucho más emancipado que el que no es creyente: su eclesiología le permite no considerar a priori inaceptable ningún dato que resulte realmente establecido y cierto, por deshonroso que parezca para el nombre cristiano; mientras que el incrédulo se sentirá obligado a rechazar o banalizar todo heroísmo sobrehumano, los valores trascendentes, los milagros que encuentra sobrenaturalmente motivados. Más o menos lo que ocurre en el caso del Santo Sudario, por mencionar un tema que apasiona a Messori. Formalmente, como sabemos, nuestra fe no resulta afectada, cualquiera que sea el modo en que la ciencia decida pronunciarse: incluso podríamos permitimos el lujo de no creer en lo que ella diga. Aceptar la autenticidad de esa sábana, en cambio, es moralmente imposible para quien no reconoce en Jesús de Nazaret el Cristo, hijo del Dios viviente, por lo inexplicable que es el cúmulo de eventos extraordinarios que caracterizan su origen y su conservación. Lα sospecha de prejuicio, ya se ve, cae, en este caso, en el campo de Agramante más que en el de los Paladinos

Cardenal GIACOMO BIFFI Arzobispo de Bolonia

Miguel angel vrs cardenal Biagio de Cesana (quien tiene las orejas de burro y una serpiente en el tórax, mordiendo la entrepierna)

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Jacomart, artista español. Jaume Baçó Escrivà (Valencia 1411- 1461). Pintor valenciano del siglo XV de estilo hispanoflamenco

The Last Supper, c. 1450s, from the Cathedral of Segorbe

Comunicación y MasificaciónY la manipulación de la opinión pública



El triunfo de la voluntad (1935) de Leni Riefenstahl, uno de los filmes mejor rodados (y de los más premiados), encargado por el propio Hitler para documentar el VI Congreso del Partido Nacional Socialista. Todo empieza con el Führer descendiendo del cielo, como un mesías, en un avión cuya sombra se proyecta sobre Núremberg en una escena de connotaciones casi religiosas. Hoy día hay unas cuarenta y cuatro películas que siguen prohibidas por el Estado alemán, que solo permite su visualización con la presencia de un «experto» que «contextualice» al espectador. Todo un indicio sobre la magnitud del poder cultural de estos rodajes.

Un interesante análisis sobre esta película puede verse en Antonio Pineda, Jorge David Fernández Gómez, Adrián Huici, Ideologías políticas en la cultura de masas (Madrid: 2018) capítulo 9.

El documental Forbidden Films de Felix Moeller trata precisamente sobre estas cintas y la polémica de la prohibición

Jesucristo no manda cosas imposibles



Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que está en los cielos. El cual hace nacer su sol sobre buenos y malos: y llueve sobre justos y pecadores. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludarais solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen esto mismo los gentiles? Sed, pues, perfectos, así como vuestro Padre celestial es perfecto». (vv. 43- 48)

Muchos, midiendo los preceptos de Dios con su debilidad y no con la gracia o fuerza de los santos, dicen que son imposibles las cosas preceptuadas, y que basta para la virtud no aborrecer a los enemigos, porque, el amarlos, es más de lo que puede soportar la naturaleza humana. Pero debe tenerse en cuenta que Jesucristo no manda cosas imposibles, sino perfectas. Como lo que hizo David con Saúl y Absalón, también lo que hizo el mártir San Esteban, quien rogó por los que le apedrearon y ( Hch 7) San Pablo, que quiso ser anatematizado en lugar de sus perseguidores ( Rom 9 ). Esto nos enseñó el Señor, y lo hizo también diciendo: «Padre, perdónalos» ( Luc 23,24 )

San Jerónimo