Oración

Oh Dios, que concediste a santa Isabel de Hungría la gracia de reconocer y venerar en los pobres a tu Hijo Jesucristo, concédenos, por su intercesión, servir con amor infatigable a los humildes y a los atribulados. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Lucas 19:11-28
Mientras la gente escuchaba estas cosas, añadió una parábola, porque estaba él cerca de Jerusalén y creían ellos que el Reino de Dios aparecería de un momento a otro. Dijo, pues: «Un hombre noble marchó a un país lejano, para recibir la investidura real y volverse Llamó a diez siervos suyos, les dio diez minas y les dijo: `Negociad hasta que vuelva.’ Pero sus ciudadanos le odiaban y enviaron detrás de él una embajada que dijese: `No queremos que ése reine sobre nosotros.’ «Cuando regresó, después de recibir la investidura real, mandó llamar a aquellos siervos suyos a los que había dado el dinero, para saber lo que había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo: `Señor, tu mina ha producido diez minas.’ Le respondió: `¡Muy bien, siervo bueno!; ya que has sido fiel en lo insignificante, toma el gobierno de diez ciudades.’ Vino el segundo y dijo: `Tu mina, Señor, ha producido cinco minas.’ Dijo a éste: `Ponte tú también al mando de cinco ciudades.’ «Vino el otro y dijo: `Señor, aquí tienes tu mina, que he tenido guardada en un lienzo; pues tenía miedo de tí, que eres un hombre severo; que tomas lo que no pusiste y cosechas lo que no sembraste.’ Dícele: `Por tu propia boca te juzgo, siervo malo; sabías que yo soy un hombre severo, que tomo lo que no puse y cosecho lo que no sembré; pues, ¿por qué no colocaste mi dinero en el banco? Y así, al volver yo, lo habría cobrado con los intereses.’ Y dijo a los presentes: `Quitadle la mina y dádsela al que tiene las diez minas.’ Dijéronle: `Señor, tiene ya diez minas.’ -`Os digo que a todo el que tiene, se le dará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.’ «`Y a esos enemigos míos, que no querían que yo reinara sobre ellos, traedlos aquí y matadlos delante de mí.’» Y dicho esto, marchaba por delante, subiendo a Jerusalén.

Palabra del Señor

Sacar un bien de un mal



santo Tomás Moro, poco antes de su martirio, consuela a su hija: “Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor” (Carta de prisión; cf. Liturgia de las Horas, III, Oficio de lectura 22 de junio).

Amanecer en Cuba



Evangelio según san Mateo, 3: 1- 3 Y en aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de la Judea, y diciendo: «Haced penitencia, porque se ha acercado el reino de los cielos». Pues éste es de quien habló el Profeta Isaías diciendo: Voz del que clama en el desierto. Aparejad el camino del Señor: haced derechas sus veredas. (vv. 1- 3)

Cuando el sol nace, envía antes de aparecer sobre el horizonte sus rayos que hermosean el oriente, dando la aurora como precursora del día. Así el Señor, al nacer en el mundo, antes que aparezca con los resplandores de su doctrina, ilumina a Juan y le trasmite la gloria de su espíritu a fin de que, precediéndole, anuncie su venida. Por ello el evangelista, después del nacimiento de Jesucristo y antes de exponer su doctrina, refiere el bautismo de Cristo, que fue acompañado del testimonio de San Juan su precursor, expresándose de esta manera: «Por estos días vino Juan Bautista predicando en el desierto»

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 3

Virgen María

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Carl Heinrich Bloch 1834-1890

Oración

Alabemos a Dios que, en su Palabra, nos revela el designio salvador, y digamos en súplica confiada:«Renuévame por dentro, mi Señor.»

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos amó y nos envió a su Hijo,
como víctima de expiación por nuestros pecados.
Aleluya.

EVANGELIO
Lc 19, 1-10.

El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: –Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa. El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver ésto, todos murmuraban diciendo: –Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: –Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más. Jesús le contestó: –Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.
Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Palabra del Señor.

Los profetas y Cristo



Evangelio según san Mateo, 2: 21- 23 Levantándose José tomó al niño y a su madre, y se vino para tierra de Israel. Mas oyendo que Arquelao reinaba en la Judea en lugar de Herodes su padre, temió de ir allá: y avisado en sueños, se retiró a las tierras de Galilea. Y vino a morar en una ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese lo que habían dicho los Profetas: Que será llamado Nazareno. (vv. 21- 23)

Si el evangelista hubiese citado con precisión un pasaje, no hubiera dicho «por los profetas», sino simplemente «lo que fue escrito por el profeta». Pero hablando en plural demuestra que tomó de la Escritura no las palabras sino el sentido. Ahora bien, el nombre de nazareno significa santo, y toda la Escritura llama santo al Señor. También se puede contestar bajo otro concepto, que aquellas mismas palabras se encuentran literalmente en el siguiente pasaje de Isaías tomadas de la versión hebrea: «Saldrá una vara de la raíz de Jesé, y de su raíz subirá una flor» ( Is 11,1 )

San Jerónimo

Yo soy el que soy



“Moisés respondió: -El problema es que si yo voy y les digo a los israelitas: ‘El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes’, ellos me van a preguntar: ‘¿ Cómo se llama?’ Y entonces, ¿qué les voy a decir? Y Dios le contestó: – YO SOY EL QUE SOY, ese es Mi nombre. Y dirás a los israelitas: ‘YO SOY me ha enviado a ustedes’” (Éxodo 3: 14).

“Yo Soy el que Soy” no es más que otra forma de decir “Yo Soy el Ser Subsistente, el que no requiere de otro para existir, el que existe por Sí mismo y contiene en sí la plenitud del ser”

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer
Dante A. Urbina

Alberto Magno

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Estudió teología en diversos conventos de Alemania y en 1245 fue enviado a París, al Estudio General Saint Jacques, que habían abierto los dominicos y habían logrado incorporar a la universidad. Allí se doctoró en teología. Designado profesor del estudio dominicano, se granjeó enseguida gran prestigio.
En 1248 la orden creyó conveniente crear cuatro nuevos estudios generales de teología, uno de ellos en Colonia, y Alberto fue enviado allí con esta misión. Permaneció en Colonia desde 1248 hasta 1260, trabajando intelectualmente de manera incansable. En este tiempo, en el trienio 1254-1257, fue también provincial de la orden. En 1256 hizo un viaje a Italia preocupado por los ataques que hacían los profesores del clero secular a las órdenes mendicantes. Con ese motivo, escribió una importante obra contra los averroístas. Descubrió también un tratado de Aristóteles, hasta entonces desconocido, y terminó de delinear la vasta enciclopedia científica que había empezado en París. En 1259 se le encomendó a él, junto con Tomás de Aquino (28 ene), antiguo alumno suyo y sumamente estimado por él, y Pedro de Tarantasia (14 sep), futuro papa Inocencio V, el establecer el reglamento general de los estudios dominicanos.
En 1260, de forma inesperada, Alberto fue nombrado obispo de Ratisbona (Regensbur). Recibió la consagración episcopal y comenzó su tarea pastoral en su diócesis, pero a los dos años presentó la renuncia, alegando que quería seguir dedicado a sus estudios, y siempre a disposición de la Iglesia para las misiones que quisieran encomendarle. Aceptada la dimisión, le encargaron cumplir diversas misiones en Alemania. En 1268 regresó a Colonia y reemprendiendo su enseñanza; en 1274 asistió en Lyon al concilio ecuménico que presidió el papa Gregorio X (11 ene) y dedicó los años siguientes al estudio