San Lucas 4:31-37 Bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba. Quedaban asombrados de su doctrina, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía el espíritu de un demonio inmundo y se puso a gritar a grandes voces: «¡Ah! ¿Qué tenemos nosotros contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres tú: el Santo de Dios.» Jesús entonces le conminó diciendo: «Cállate y sal de él.» Y el demonio, arrojándole en medio, salió de él sin hacerle ningún daño. Quedaron todos pasmados y se decían unos a otros: «¡Qué palabra ésta! Manda con autoridad y poder a los espíritus inmundos y salen.» Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.
Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)
No se manifestó Jesús ni a los sabios ni tampoco a los justos, sino que prevaleció la ignorancia en la rusticidad de los pastores y la impiedad en los magos sacrílegos de la Caldea. A unos y a otros se ofrece aquella piedra angular, porque había venido a elegir la ignorancia para confundir a los sabios, y no a llamar a los justos, sino los pecadores, a fin de que ningún poderoso se ensoberbeciese y ningún débil desesperase
Aleluya, aleluya, aleluya. El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha enviado a evangelizar a los pobres. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Lc 4, 16-30.
Me ha enviado a evangelizar a los pobres… Ningún profeta es aceptado en su pueblo.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: –Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: –¿No es éste el hijo de José? Y Jesús les dijo: –Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún. Y añadió: Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.
Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)
Estos magos, ¿qué otra cosa fueron sino las primicias de las naciones? Los pastores eran israelitas, los magos, gentiles; éstos vinieron de tierras lejanas, aquéllos de cerca. Sin embargo, unos y otros acudieron con presteza a la piedra angular
Oh Dios, que has dado como precursor del nacimiento y de la muerte de Cristo tu Hijo a san Juan Bautista, concédenos también a nosotros el comprometernos generosamente en el testimonio de tu Evangelio, como él, que entregó su vida por la verdad y la justicia. Por nuestro Señor Jesucristo.
San Marcos 7:1-8,14-15,21-23 Se reúnen junto a él los fariseos, así como algunos escribas venidos de Jerusalén. Y al ver que algunos de sus discípulos comían con manos impuras, es decir no lavadas, -es que los fariseos y todos los judíos no comen sin haberse lavado las manos hasta el codo, aferrados a la tradición de los antiguos, y al volver de la plaza, si no se bañan, no comen; y hay otras muchas cosas que observan por tradición, como la purificación de copas, jarros y bandejas-. Por ello, los fariseos y los escribas le preguntan: «¿Por qué tus discípulos no viven conforme a la tradición de los antepasados, sino que comen con manos impuras?» Él les dijo: «Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, según está escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. En vano me rinden culto, ya que enseñan doctrinas que son preceptos de hombres. «Dejando el precepto de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres.» Llamó otra vez a la gente y les dijo: «Oídme todos y entended. Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria, insolencia, insensatez. Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al hombre.»
Mira que toda la vida cristiana se resume en la cruz, que toda la perfección espiritual se basa en negarse a sí mismo, y no hay más camino para llegar a la vida y a la paz verdadera que este camino de la santa cruz, de sufrir con paciencia, de mortificarse a sí mismo
Examina si quieres, todos los caminos de arriba y de abajo. No encontrarás otro camino más alto arriba ni más seguro abajo que el de la aceptación gozosa de la Santa Cruz, de tu cruz de cada dia Arregla y ordena todo a tu gusto y parecer. Ya verás que a pesar de todo eso, siempre hallarás algo que sufrir, quieras o no de modo que siempre y en todas partes te encontrarás con la cruz de los sufrimientos. Efectivamente, unas veces sentirás dolor en tu cuerpo, otras veces angustia espiritual en el alma Soy ministro de Cristo en el dolor ; en azotes, en naufragios, en viajes frecuentes, en peligros de atacadores, peligros en la ciudad y peligros en el campo. Trabajo y fatiga; noches sin dormir, días sin comer; frío y escasez de ropa; hambre y sed; y preocupación diaria por todas la Iglesias ¿Quién desfallece sin que yo me afane? ¿Quién sufre escándalo sin que yo agonice de angustias? (2 corintios 11, 23)
Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)
Magos son los que filosofan sobre todo, pero el lenguaje común toma esta palabra en la acepción de hechiceros. Estos magos, sin embargo, son considerados de otra manera en su país, puesto que son los filósofos de los caldeos, y sus reyes y príncipes ajustan siempre todos sus actos a la ciencia de estos hombres. Así es que fueron los primeros que conocieron el nacimiento del Señor