Hablemos del continente de África. ¿Cómo es posible que la ortodoxia de la gran parte de la Iglesia de África se trasmita a Occidente, que se ha desmoronado?

Tuve una experiencia visitando una comunidad de hermanas, sacerdotes y religiosos de un país africano como Visitador Apostólico, y quedé muy impresionado por el fervor, la simplicidad y pureza de la fe de la gente africana. Quedé edificado y emocionado por los católicos africanos, más por los laicos que por los sacerdotes, tengo que decir. Incluso así, me reuní con buenos obispos y tuve muchas reuniones con ellos y admiraba en ellos una fe católica fresca, una fe católica intacta y, de alguna manera, una fe católica pura de un niño. Es tan bonito ver en un hombre adulto, en un obispo, el alma de un niño que cree en Dios, que cree en las verdades del catecismo. Los Apóstoles debieron haber sido así. Tienen la fe pura de un niño, una fe que no ha sido dañada por las dudas, las distorsiones ni las infidelidades de los adultos hacia las verdades que Dios ha revelado tan clara y simplemente en el Evangelio.

El Señor dijo «si no os convertís y os hacéis como niños no entraréis en el Reino de los cielos» (Mt 18,3). Exactamente, y de esta forma pienso que los obispos católicos de África pueden ofrecer al mundo, especialmente a Occidente, el aire puro y renovado de una fe de niño y de una profunda reverencia hacia lo sagrado. Sí, una profunda reverencia por las leyes de Dios, aunque, como en todas partes, la gente de África también peca. Pero mientras que existe el pecado en África, la diferencia es que la gente allí reconoce que está equivocada, que va contra Dios, y muestra un verdadero arrepentimiento. El arrepentimiento es esperanza. Incluso allí hay muchos pecados y situaciones inmorales en África, pero el pueblo africano todavía mantiene un alma arrepentida y contrita. En el mundo occidental, incluso dentro de la Iglesia, la gente trata de justificar sus pecados. Tratan de justificar sus ofensas contra Dios para justificarse ellos mismos; no existe esperanza en esta actitud. Es el mismo tema que vimos en el debate sobre la Comunión para los divorciados y los vueltos a casar, y ahora con la agenda homosexual. Un número creciente de sacerdotes e incluso de obispos y de cardenales buscan legitimar la llamada comunidad LGTB, y con ello buscan legitimar la acción homosexual en sí misma.

Athanasius Schneider. Christus vincit!

¡OH ETERNA VERDAD, VERDADERA CARIDAD Y CARA ETERNIDAD!

Del libro de las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libros 7,10.18;10, 27: CSEL 33,157-163. 255)


Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tú mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste. Entré, y vi con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no esta luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud. Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hecho por ella. La conoce el que conoce la verdad.
¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo. Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba: «Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí.» Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, el que está por encima de todo, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía: Yo soy el camino de la verdad, y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría por la que creaste todas las cosas. ¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.

Oración

Todos sois uno en Cristo Jesús. Por consiguiente, ya no eres esclavo, sino hijo; y, si eres hijo, también eres heredero por voluntad de Dios

Evangelio

San Mateo 25:14-30
«Es también como un hombre que, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó. Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: `Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado.’ Su señor le dijo: `¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’ Llegándose también el de los dos talentos dijo: `Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado.’ Su señor le dijo: `¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’ Llegándose también el que había recibido un talento dijo: `Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo.’ Mas su señor le respondió: `Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, el talento y dádselo al que tiene los diez talentos Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y al siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.’

Palabra del Señor

Cruz de nuestro Señor Jesucristo

Jesús marchó delante llevando su cruz, y en esa cruz quiso morir por ti, para que tú también lleves con valor y paciencia la cruz de tus sufrimientos y en esa cruz quieras sacrificarte y terminar tu vida.
Pues si con Él mueres, con Él resucitarás y vivirás, y siendo su compañero en los padecimientos lo serás también de su gloria.
En cuanto a mí, líbreme Dios de gloriarme en otra cosa si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por lo cual el mundo está crucificado para mí y yo estoy crucificado para el mundo
Gálatas 6, 14)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

¿Por qué cree que el pentecostalismo ha penetrado de esta forma en América del Sur?

Creo que hay varios factores. El primero, por la teología de la liberación, el modernismo, y el liberalismo en la liturgia y en la práctica de la fe que han vaciado la vida católica de su riqueza para mucha gente, y están buscando algo que compela a sus emociones, a su experiencia de Dios. Los católicos latinoamericanos de base fueron traicionados y hurtados de sus devociones llenas de fe, de la fe católica, tales como festividades en honor de los santos, procesiones de Nuestra Señora, etc. Dado el método intelectual y abstracto del modernismo y de la teología de la liberación, con su sociología, con su naturalismo vacío, el pueblo desea algo que exprese la devoción real y sobrenatural. La gente sencilla está sedienta de lo sobrenatural, y las comunidades carismáticas y de Pentecostales compelen a los sentidos y hablan de realidades sobrenaturales, del Espíritu Santo. Los carismáticos realizan gestos y oraciones que tocan el alma, las emociones. Lo llevan a cabo de una forma excéntrica, ajena a toda la tradición católica.

La tradición católica compele a los sentidos, enciende la devoción, y comunica lo sobrenatural de una forma más moderada y equilibrada, a través de la liturgia tradicional en primer lugar: también existe una belleza que apela mucho a los sentidos, a los sentimientos. Teníamos esto en la liturgia tradicional y en las devociones tradicionales. Pero cuando se priva al pueblo de esto, especialmente en Latinoamérica, las sectas protestantes se aprovechan de este vacío espiritual, especialmente dado que el temperamento de los latinoamericanos les predispone a la emoción y el sentimiento en la religión. Los culpables últimos, en mi opinión, se encuentran entre los obispos de América Latina y los sacerdotes que crearon este vacío espiritual, expandiendo la nueva religión naturalista y sociológica de la teología de la liberación que fue católica solo en el nombre y que simplemente tenía un barniz católico. Cuando empecemos a mejorar la liturgia en América Latina, una liturgia más sagrada y venerable, cuando comencemos a dar a la gente las sanas devociones y especialmente doctrina sana, formación catequética, las sectas no tendrán mucho poder especialmente cuando los sacerdotes den un buen ejemplo irradiando santidad en sus vidas. Entonces los protestantes, los pentecostales y los carismáticos no tendrán mucho poder en América Latina.

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Tiempo de Herodes

Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2 Pero veamos por qué el evangelista designa el tiempo en que nace Cristo, diciendo: «En los días de Herodes el Rey». Lo designa para demostrar que la profecía de Daniel, vaticinando que Cristo había de nacer después de terminadas las setenta semanas de años, acababa de cumplirse, pues desde aquel tiempo hasta el reinado de Herodes transcurre exactamente ese tiempo. O porque mientras la nación judaica era gobernada por reyes judíos, aunque pecadores, se le enviaban profetas para su remedio. Mas ahora, cuando la ley de Dios se encontraba pisoteada bajo el cetro de un rey intruso y la justicia de Dios oprimida por la dominación romana, nace Cristo; porque habiéndose hecho la enfermedad ya casi incurable, requería un médico más hábil.

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

ALCANCEMOS LA SABIDURÍA ETERNA

Del libro de las Confesiones de san Agustín, obispo
(Libro 9,10, 23-11, 28: CSEL 33, 215-219)


Cuando ya se acercaba el día de su muerte —día por ti conocido, y que nosotros ignorábamos—, sucedió por tus ocultos designios, como lo creo firmemente, que nos encontramos ella y yo solos, apoyados en una ventana que daba al jardín interior de la casa donde nos hospedábamos, allí en Ostia Tiberina, donde, apartados de la multitud, nos rehacíamos de la fatiga del largo viaje, próximos a embarcarnos. Hablábamos, pues, los dos solos, muy dulcemente y, olvidando lo que queda atrás y lanzándonos hacia lo que veíamos por delante, nos preguntábamos ante la verdad presente, que eres tú, cómo sería la vida eterna de los santos, aquella que ni el ojo vio ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar. Y abríamos la boca de nuestro corazón, ávidos de las corrientes de tu fuente, la fuente de vida que hay en ti.
Tales cosas decía yo, aunque no de este modo ni con estas mismas palabras; sin embargo, tú sabes, Señor, que, cuando hablábamos aquel día de estas cosas —y mientras hablábamos íbamos encontrando despreciable este mundo con todos sus placeres—, ella dijo: «Hijo, por lo que a mí respecta, ya nada me deleita en esta vida. Qué es lo que hago aquí y por qué estoy aún aquí, lo ignoro, pues no espero ya nada de este mundo. Una sola cosa me hacía desear que mi vida se prolongara por un tiempo: el deseo de verte cristiano católico, antes de morir. Dios me lo ha concedido con creces, ya que te veo convertido en uno de sus siervos, habiendo renunciado a la felicidad terrena. ¿Qué hago ya en este mundo?» No recuerdo muy bien lo que le respondí, pero, al cabo de cinco días o poco más, cayó en cama con fiebre. Y, estando así enferma, un día sufrió un colapso y perdió el sentido por un tiempo. Nosotros acudimos corriendo, mas pronto recobró el conocimiento, nos miró, a mí y a mi hermano allí presentes, y nos dijo en tono de interrogación: «¿Dónde estaba?» Después, viendo que estábamos aturdidos por la tristeza, nos dijo:
«Enterrad aquí a vuestra madre.» Yo callaba y contenía mis lágrimas. Mi hermano dijo algo referente a que él hubiera deseado que fuera enterrada en su patria y no en país lejano. Ella lo oyó y, con cara angustiada, lo reprendió con la mirada por pensar así, y, mirándome a mí, dijo: «Mira lo que dice.» Luego, dirigiéndose a ambos, añadió: «Sepultad este cuerpo en cualquier lugar: esto no os ha de preocupar en absoluto; lo único que os pido es que os acordéis de mí ante el altar del Señor, en cualquier lugar donde estéis.»
Habiendo manifestado, con las palabras que pudo, este pensamiento suyo, guardó silencio, e iba luchando con la enfermedad que se agravaba. Nueve días después, a la edad de cincuenta y seis años, cuando yo tenía treinta y tres, salió de este mundo aquella alma piadosa y bendita

Oración

Oh Dios, consuelo de los que lloran, que acogiste piadosamente las lágrimas de santa Mónica impetrando la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por intercesión de madre e hijo, la gracia de llorar nuestros pecados y alcanzar tu misericordia y tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Mateo 25:1-13
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

Palabra del Señor