Toma tu Cruz y sígueme

El camino real de la Santa Cruz

A Muchos les parece dura aquella frase de Jesús «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga». Pero mucho más duro será escuchar aquellas terribles palabras suyas en el día del Juicio: Apartaos de mí malditos. Id al fuego eterno (Mateo 25, 41)
Los que ahora obedecen la frase que los invita a llevar su cruz y a negarse a sí mismo, no tendŕan que oír en el día del juicio la frase que sentencia la eterna condenación
La señal de la cruz se verá en el cielo cuando venga Cristo a Juzgarnos. «Entonces aparecerá en el cielo, la señal del Hijo del Hombre (Mateo 24, 30). Entonces con gran confianza se acercarán a Cristo, su Juez. Todos los que llevaron con paciencia su cruz de sufrimientos de cada día. Todos los que imitaron al Crucificado en la paciencia, en los sufrimientos.
Si sufrimos con Cristo, también reinaremos con Él (2 Timoteo 2, 12)
Hay salvación para nuestras almas, de vida eterna, en llevar por amor de Dios la cruz de sufrimientos de cada día
Toma pues tu cruz, acepta las penas que el Señor permite que te sucedan y llegarás a la vida eterna. «Acostumbrate a soportar con valor las fatigas y penalidades, como un buen soldado de Cristo (2 Timoteo 2,3)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

Confirmar un hecho

Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)

Al principio de esta lección evangélica se precisan tres cosas: la persona, «Habiendo nacido Jesús»; el lugar, «en Belén de Judá»; el tiempo, «En los días de Herodes el Rey»; circunstancias que aduce en confirmación del hecho que va a referir

Remigio

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

¿Por qué tanto énfasis en la trasmisión y aferrarse a la verdad?

La importancia de la razón iluminada por la fe refleja el principio de la objetividad de la religión cristiana. El camino encarnatorio, el método encarnatorio por el que Dios elige salvar a la Humanidad, significa objetividad, como san Juan lo afirma tan sorpresivamente: «Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que contemplamos y palparon nuestras manos acerca del Verbo de la vida; pues la Vida se hizo visible, y nosotros hemos visto, damos testimonio y os anunciamos la vida eterna que estaba junto al Padre y se nos manifestó» (1 Jn 1,1- 2). Siempre me sorprendió el comentario del papa san Gregorio Magno, que encontré en el breviario, sobre las dudas del apóstol Tomás. Su forma breve y concisa, resume perfectamente la vía encarnatoria y el método de la fe cristiana: ad fidem Thomas palpando reducitur, “al tocar, Tomás volvió a la fe” (Hom, 26 in Ev.)

La Revelación divina en el Antiguo Testamento ya manifestó características encarnatorias y objetivas que tendrían su culminación en Cristo. Es el camino encarnatorio, sacramental y visible hacia Dios. Dios también quiso darnos el Espíritu Santo de una manera objetiva y visible, en primer lugar, a través de los siete sacramentos, y particularmente en la Confirmación.

En el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo descendió sobre la Virgen María y los Apóstoles y los discípulos de Cristo, no hablaban palabras ininteligibles si no idiomas bien articulados, que todo el mundo podía entender. En Pentecostés, Nuestra Señora y los Apóstoles no cayeron al suelo y “descansaron en el espíritu”, como ocurre en muchos eventos de la Renovación Carismática en nuestros días. El día de Pentecostés, la Virgen María y los Apóstoles no practicaron la glosolalia hablando de forma incoherente o ininteligible, no lloraron, no daban palmas, saltaban o bailaban como ocurre de forma característica en muchos eventos y litúrgicas carismáticas católicas. La sagrada liturgia usa la expresión sobria ebrietas Spiritus, que significa una “ebriedad sobria” con El Espíritu Santo. Esto significa tener un corazón ardiente y sin embargo permanecer sobrio, ordenado, guiado por la razón, maravillado por lo sobrenatural y por la fe.

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Oración

La santidad no es la oración, ni las visiones: es la humildad.  Si un alma es humilde, Dios le perdona cualquier culpa

Evangelio

San Mateo 24:42-51
«Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre. «¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, a quien el señor puso al frente de su servidumbre para darles la comida a su tiempo? Dichoso aquel siervo a quien su señor, al llegar, encuentre haciéndolo así. Yo os aseguro que le pondrá al frente de toda su hacienda. Pero si el mal siervo aquel se dice en su corazón: `Mi señor tarda’, y se pone a golpear a sus compañeros y come y bebe con los borrachos, vendrá el señor de aquel siervo el día que no espera y en el momento que no sabe, le separará y le señalará su suerte entre los hipócritas; allí será el llanto y el rechinar de dientes.

Palabra del Señor

Más que un tesoro de piedras preciosas

Oh, cuánto puede el amor puro a Jesús cuando es libre de todo egoísmo y amor propio!

¿No deberían llamarse mercenarios y asalariados a quienes en la religión sólo buscan consuelos? ¿No es claro que quienes buscan sólo su interés y su consuelo, y no viven pensando sino en su comodidad y en su ganancia, no buscan a Cristo sino que se buscan a sí mismos?

¿Donde hallaremos gente que amme a Dios de balde, desinteresadamente, gratuidatammente? Rara vez se halla a alguno tan espiritual que esté desprendido de todo. ¿Quién podrá encontrar un verdadero pobre de espíritu, uno que se haya independizado de todo afecto indebido a las creaturas, de todo apego desordenado a lo terrenal? Tal persona vale más que un tesoro de piedras preciosas (Proverbios 31, 10)

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

¿Considera que el cristianismo debe poner mayor énfasisen el aprendizaje a través del intelecto?

El nombre original de cristianos, de seguidores de Jesucristo, fue el de discípulos (alumnos, aprendices), los que estaban instruidos en una doctrina, en la doctrina revelada de Dios. Aparte del acto de ofrecer el Sacrificio de su Cuerpo y Sangre en la Cruz para la salvación de toda la Humanidad, la mayor parte de la tarea de Jesucristo en la tierra fue enseñar la doctrina de Dios Padre, aunque el enseñar estaba subordinado al acto salvífico de su sacrificio en la Cruz. Cristo dijo: «mis enseñanzas no son mías, sino de aquel que me ha enviado» (Jn 7,16).

Este mandamiento divino solemne que Cristo dio a sus apóstoles y a su Iglesia para todos los tiempos consiste primariamente en el enseñar, en dar una doctrina de verdades: «Id pues y haced discípulos (matheteúsate, docete) a todas las naciones, enseñándolos (didáskontes, docentes) a guardar todo lo que os he mandado» (Mt 28,19- 20). El cristianismo es por lo tanto y esencialmente una fe sobrenatural y una creencia en una doctrina divina revelada, con la inseparable aplicación de la doctrina a la vida moral a través de las buenas obras con la ayuda de la gracia de Dios. De acuerdo a los Hechos de los Apóstoles 2,42, los primeros cristianos en Jerusalén se distinguían por las siguientes cuatro características: “perseverar en la doctrina de los apóstoles” (doctrina fidei, veritatis), “comunión” (koinonia, comunión jerárquica), “partir el pan” (fractio panis, Sagrada Eucaristía) las “oraciones” (orationes, especialmente la liturgia). Es significativo el que una adhesión fiel a la doctrina y a la verdad se ha mencionado como una de las primeras características de los cristianos. Las sugerencias de que ser cristiano no conlleva la adhesión a la doctrina es una contradicción directa y una negación de las enseñanzas divinas, que afirman que un cristiano debe “perseverar en la doctrina de los Apóstoles”.

Reyes magos



Evangelio según san Mateo, 2: 1- 2 Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá en tiempo de Herodes el Rey, he aquí unos Magos vinieron del Oriente a Jerusalén diciendo: «¿ Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? porque vimos su estrella en el oriente, y venimos a adorarle». (vv. 1- 2)

Consumado el milagro del parto virginal, en que el útero lleno de la divinidad dio a luz al Dios- Hombre sin perder el sello de su integridad, entre los tenebrosos escondrijos de un establo y la estrechez de un pesebre, en los que la Majestad infinita, reduciéndose en las cortas dimensiones de un tierno cuerpecito, mora suspendido del pecho materno, y todo un Dios permite ser envuelto en viles pañales, un nuevo astro aparece de repente en el cielo iluminando la tierra. Y disipada la niebla que cubría todo el mundo, convierte la noche en día para que el día no quedase oculto entre la noche. Por eso dice el evangelista: «Pues cuando hubo nacido»

San Agustín, in sermone 5 de Epiphania

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

El testamento espiritual de San luis rey se Francia a su hijo



Hijo amadísimo, lo primero que quiero enseñarte es que ames al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con todas tus fuerzas; sin ello no hay salvación posible. Hijo, debes guardarte de todo aquello que sabes que desagrada a Dios, esto es, de todo pecado mortal, de tal manera que has de estar dispuesto a sufrir toda clase de martirios antes que cometer un pecado mortal. Además, si el Señor permite que te aflija alguna tribulación, debes soportarla generosamente y con acción de gracias, pensando que es para tu bien y que es posible que la hayas merecido. Y, si el Señor te concede prosperidad, debes darle gracias con humildad y vigilar que no sea en detrimento tuyo, por vanagloria o por cualquier otro motivo, porque los dones de Dios no han de ser causa de que le ofendas. Asiste, de buena gana y con devoción, al culto divino, mientras estés en el templo, guarda recogida la mirada y no hables sin necesidad, sino ruega devotamente al Señor con oración vocal o mental. Ten piedad para con los pobres, desgraciados y afligidos, y ayúdalos y consuélalos según tus posibilidades. Da gracias a Dios por todos sus beneficios, y así te harás digno de recibir otros mayores. Obra con toda rectitud y justicia, sin desviarte a la derecha ni a la izquierda; ponte siempre más del lado del pobre que del rico, hasta que averigües de qué lado está la razón. Pon la mayor diligencia en que todos tus súbditos vivan en paz y con justicia, sobre todo las personas eclesiásticas y religiosas. Sé devoto y obediente a nuestra madre, la Iglesia romana, y al sumo pontífice, nuestro padre espiritual. Esfuérzate en alejar de tu territorio toda clase de pecado, principalmente la blasfemia y la herejía. Hijo amadísimo, llegado al final, te doy toda la bendición que un padre amante puede dar a su hijo; que la Santísima Trinidad y todos los santos te guarden de todo mal. Y que el Señor te dé la gracia de cumplir su voluntad, de tal manera que reciba de ti servicio y honor, y así, después de esta vida, los dos lleguemos a verlo, amarlo y alabarlo sin fin. Amén

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Oración

¡Ésta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Por eso, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer. Y serán los dos un solo ser