La Gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios

La claridad de Dios vivifica y, por tanto, los que ven a Dios reciben la vida. Por esto, aquel que supera nuestra capacidad, que es incomprensible, invisible, se hace visible y comprensible para los hombres, se adapta a su capacidad, para dar vida a los que lo perciben y lo ven. Vivir sin vida esSigue leyendo «La Gloria de Dios consiste en que el hombre viva, y la vida del hombre consiste en la visión de Dios»

En memoria mia

La Eucaristía que instituyó Jesucristo, en este momento será el «memorial» (1 Co 11, 25) de su sacrificio. Jesús incluye a los Apóstoles en su propia ofrenda y les manda perpetuarla Lucas 22,19

Cristo Crucificado

Y los demonios no son los que le han crucificado; eres tú quien con ellos lo has crucificado y lo sigues crucificando todavía, deleitándote en los vicios y en los pecados (S. Francisco de Asís, Admonitio, 5, 3) Cristo crucificado,  Velázquez,  Museo del Prado. 1632

Familia de Nazaret

Que Nazaret nos enseñe el significado de la familia, su comunión de amor, su sencilla y austera belleza, su carácter sagrado e inviolable

Hágase en mi según tu palabra

Al anuncio de que ella dará a luz al «Hijo del Altísimo» sin conocer varón, por la virtud del Espíritu Santo (cf. Lc 1, 28-37), María respondió por «la obediencia de la fe» (Rm 1, 5), segura de que «nada hay imposible para Dios»: «He aquí la esclava del Señor: hágase en mí según tuSigue leyendo «Hágase en mi según tu palabra»

La Inmaculada Concepción

Para ser la Madre del Salvador, María fue «dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante» (LG 56). El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como llena de gracia (Lc 1, 28). En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio deSigue leyendo «La Inmaculada Concepción»

Jesucristo

La Anunciación a María inaugura, la plenitud de los tiempos(Ga 4, 4), es decir, el cumplimiento de las promesas y de los preparativos. María es invitada a concebir a aquel en quien habitará, corporalmente la plenitud de la divinidad (Col 2, 9). La respuesta divina a su ¿cómo será esto, puesto que no conozco varón?Sigue leyendo «Jesucristo»