Moralidad del acto humano

La moralidad de los actos humanos depende: — del objeto elegido; — del fin que se busca o la intención; — de las circunstancias de la acción. El objeto, la intención y las circunstancias forman las “fuentes” o elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos

Evangelio

Aleluya, aleluya. La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquél que lo encuentra vivirá para siempre. Aleluya. EVANGELIO Mt 13, 1-9. Cayó en tierra buena y dio grano. Lectura del santo Evangelio según san Mateo. Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tantaSigue leyendo «Evangelio»

Primado

La iglesia cumplió el mandato de los hechos de los apóstoles 1, 20 pues está escrito y que su cargo lo ocupe otro. A Pedro le sucedieron otros primados uno de ellos Clemente dio testimonio de la verdadera autoridad católica de Roma ¡ya en el primer siglo! San Clemente escribió -muy tempranamente en torno alSigue leyendo «Primado»

Libertad

La libertad hace del hombre un sujeto moral. Cuando actúa de manera deliberada, el hombre es, por así decirlo, el padre de sus actos. Los actos humanos, es decir, libremente realizados tras un juicio de conciencia, son calificables moralmente: son buenos o malos

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya. Permaneced en mi amor —dice el Señor—; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Jn 15,1-8. El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante. Lectura del santo Evangelio según san Juan. EN aquel tiempo, dijo Jesús aSigue leyendo «Evangelio»

Roma y católica

Hoy algunos objetos que decir «romana y católica» comporta una contradicción in terminis, porque «católico» alude a Todo el mundo, mientras que Roma es una ciudad concreta. Pero la Iglesia universal mira a Roma porque esa es la ciudad desde donde el príncipe de los apóstoles, Pedro, rigió la Iglesia en donde murió Dr WilliamSigue leyendo «Roma y católica»

Libertad y gracia

La gracia de Cristo no se opone de ninguna manera a nuestra libertad cuando ésta corresponde al sentido de la verdad y del bien que Dios ha puesto en el corazón del hombre. Al contrario, como lo atestigua la experiencia cristiana, especialmente en la oración, a medida que somos más dóciles a los impulsos deSigue leyendo «Libertad y gracia»