Santo Sacrificio de la Misa

Reinaldo cuenta que Enrique III, rey de Inglaterra, oía diariamente tres Misas arrodillado al pie del altar. Cuando llegaba a la consagración, se acercaba al celebrante y le sostenía los brazos durante la elevación de las santas especies. Era esto un gran consuelo para el piadoso monarca. Si este uso existiese aún hoy día, con qué gusto lo harías también. Pues bien, si lo deseáis, Dios os lo tendrá en cuenta: decir de todo corazón: Señor, os ofrezco vuestro querido Hijo por manos del sacerdote. El Padre Celestial comprenderá el sentido de vuestras palabras y se complacerá con vuestra intención.

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Filosofía al servicio de la Verdad



Esta especie de religioso combate fue usado por el mismo Apóstol de las gentes, como lo recuerda San Jerónimo escribiendo a Magno: «Pablo, capitán del ejército cristiano, es orador invicto, defendiendo la causa de Cristo, hace servir con arte una inscripción fortuita para argumento de la fe; había aprendido del verdadero David a arrancar la espada de manos de los enemigos, y a cortar la cabeza del soberbio Goliat con su espada»[14]. Y la misma Iglesia no solamente aconseja, sino que también manda que los doctores católicos pidan este auxilio a la filosofía. Pues el Concilio Lateranense V, después de establecer que «toda aserción contraria a la verdad de la fe revelada es completamente falsa, porque la verdad jamás se opuso a la verdad»[15], manda a los Doctores de filosofía, que se ocupen diligentemente en resolver los engañosos argumentos, pues como testifica Agustino, «si se da una razón contra la autoridad de las Divinas Escrituras, por más aguda que sea, engañará con la semejanza de verdad, pero no puede ser verdadera»

EPÍSTOLA ENCÍCLICA AETERNI PATRIS DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII SOBRE LA RESTAURACIÓN DE LA FILOSOFÍA CRISTIANA CONFORME A LA DOCTRINA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

Dificultades en la oración



Desánimo

Es un mal que se apodera de las almas débiles y enfermizas al no comprobar progresos sensibles en su larga vida de oración. No obstante, también se puede desanimar una persona que padezca de un excesivo optimismo creyéndose más adelantado de lo que en realidad está. Remedios:

Tener la certeza de que “todo desánimo proviene del demonio”[12]. Por eso hay que rechazarlo siempre con vehemencia y constancia.

Exhortarse a sí mismo para emprender la vida de oración con un nuevo entusiasmo.

No hacer depender la oración del estado de ánimo, sino, al contrario, saber que el amor nos exige ser fieles a nuestras prácticas de oración.

Sugestión, Delectación y Consentimiento



Evangelio según san Mateo, 4: 1- 2 Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, para que fuese tentado por el diablo, y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. (vv. 1- 2)

Pero sépase que la tentación se hace de tres maneras: por sugestiones, por delectaciones y por consentimiento. Cuando nosotros somos tentados, empezamos por la sugestión, cayendo después en la delectación y en el consentimiento, pues obramos según las tendencias del pecado, propagado con la naturaleza, y por ello sufrimos las tentaciones. Pero Dios que se había encarnado en las entrañas de una Virgen, había venido al mundo sin pecado; por ello, ninguna lucha debía sentir en sí. Pudo ser tentado por sugestión, pero la delectación no pudo ofender su inteligencia y por ello, aquella tentación del diablo fue exterior y no afectó al interior

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 16,1

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
2 vía, consideración y refutación a Hume

Para refutar del todo a Hume basta con demostrar que el principio de causalidad es algo objetivo de la realidad. Pero antes señalaremos una importante incoherencia de esta filosofía con respecto a nuestra experiencia, a saber: que no basta la mera sucesión temporal repetida de los fenómenos para que nos formemos puramente por hábito la idea de causa- efecto, como es que piensa Hume, sino que también son necesarias otras condiciones. Y es justamente en base a eso que el prestigioso filósofo español Jaime Balmes refuta la idea humeana de que una sucesión constante genera la idea de causalidad poniendo el ejemplo de cierto país en el que el frutal X florece siempre después de que lo ha hecho el frutal Y (de otra especie) pero en el que no por ello los campesinos creen que el florecimiento de X es la causa del florecimiento de Y (5). Sin más preámbulos, pasemos a la demostración de la objetividad del principio de causalidad. En particular esta constará de cuatro premisas y una conclusión: 1. El conjunto de seres posibles (o modos de ser posibles de estos seres) es potencialmente infinito. 2. Si los seres posibles (o sus modos de ser) no requirieran una razón suficiente para existir (o ser como son), entonces sería posible que existieran todos a la vez (y en todos los modos posibles). 3. Eso significaría que sería posible la existencia simultánea de un conjunto infinito actual (efectivo) de seres (o modos de ser). 4. Pero ello es imposible dado que no puede haber un conjunto infinito real formado por seres finitos. 5. Por consiguiente, los seres posibles, para pasar a ser reales, requerirán necesariamente de una razón suficiente objetiva para existir (o ser como son), es decir, de una causa. Luego, la causalidad existe. Expliquemos lo anterior con un ejemplo sencillo. Piénsese en un lápiz. Si existe un lápiz, entonces es posible la existencia de otros lápices semejantes a él, y no hay límite posible en el número de los mismos, puesto que las especificaciones de tamaño y forma son potencialmente infinitas. Si pensamos en cualquiera de ellos, veremos que un fabricante de lápices no tendría inconveniente en fabricarlo, de modo que pasaría a ser un ser real. Pero si no existiese una razón suficiente para la existencia efectiva de los lápices entonces sería perfectamente posible que existan todos a la vez ya que no habría ninguna razón para que lo hagan en un número o forma determinados. Por tanto, nos encontraríamos con la existencia simultánea de infinitos lápices. Pero ello simplemente no es posible porque si existiera una cantidad infinita actual de lápices llegaríamos necesariamente a resultados absurdos y contradictorios. Por ejemplo, si tuviéramos un número infinito de lápices y numeráramos cada uno de ellos en correspondencia biunívoca con los números naturales: lápiz 1, lápiz 2… hasta el infinito, y luego nos quitaran todos los lápices con número impar, ¿cuántos nos quedarían? Pues infinitos, o sea tenemos ¡tantos como al comienzo! Lo cual es evidentemente un absurdo. Mostremos ahora una contradicción: si nos quitan todos los lápices de número impar nos quedan infinitos. De modo que infinito menos infinito, es infinito. Ahora supongamos que nos quitan todos los lápices con número mayor a 5. ¿Cuántos nos quedan? Bueno… ¡5! De modo que infinito menos infinito (hay infinitos números naturales mayores que 5), es 5. ¡Un momento! ¿Acaso no era infinito? Vemos, pues, que en cada caso se ha quitado un número idéntico de lápices pero se llega a resultados contradictorios. No razón para que lo hagan en un número o forma determinados.
es posible, entonces, una multitud infinita actual de lápices. Por tanto, para pasar de los lápices posibles a los lápices realmente existentes es necesario que haya una razón suficiente, es decir, una causa. Queda entonces contundentemente demostrado el principio de causalidad. Ha sido derrumbada la crítica de Hume. No es extraño, pues, que se vea forzado a conceder que es posible que existan cualidades desconocidas en los objetos materiales e inmateriales, a las que podría llamarse “poder” o “eficacia” (“ causalidad eficiente”), responsables de la actividad natural independientemente de nuestra mente (6). Por tanto, podemos concluir que Hume ha caído y que Santo Tomás de Aquino sigue en pie. Queda, pues, en pie la segunda vía.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Oración

Señor, Dios nuestro, tú que has instruido a todos los pueblos con la predicación del apóstol san Pablo, concede a cuantos celebramos su Conversión, caminar hacia ti, siguiendo su ejemplo, y ser ante el mundo testigos de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo os he elegido del mundo —dice el Señor—
para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 16, 15-18.

Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo:
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».

Palabra del Señor.

Dificultades en la oración



Apego a los consuelos

Es un mal que engendra en el alma una especie de “gula espiritual” que la impulsa a buscar los consuelos de Dios en vez de al Dios de los consuelos. Remedios:

Renunciar voluntariamente a estos apegos, expresando frecuentemente a Dios que le amamos a Él mucho más de lo que amamos lo que nos da.

Dar gracias a Dios por los “dulces” que nos da durante la oración, con la conciencia clara de que llegará, inevitablemente, el momento en que no los tengamos.

Aprovechar el tiempo de consuelo para adquirir el hábito de la oración, de tal suerte que cuando no se experimenten, el hábito adquirido nos mantenga firmes en nuestras prácticas.

¿Dios existe?

¿Dios existe?

5 vias Santo Tomás de Aquino
2 vía, consideración

Este argumento se basa en la idea de que la relación causa- efecto parte de la realidad. Pero ello es absolutamente erróneo ya que la causalidad es una inducción subjetiva de nuestra mente y no un principio objetivo de la realidad. Lo que llamamos relación causal no es más que una abstracción que utilizamos para ordenar las regularidades que observamos en nuestra experiencia particular, de modo que no es posible demostrar que la relación causa- efecto es una relación real, objetiva y universal. Luego, no se prueba la conclusión de la segunda vía. Respuesta: Quien sepa algo de historia de la filosofía ya se habrá dado cuenta de que la base de esta objeción es la famosa crítica al principio de causalidad formulada por el filósofo escocés David Hume. De acuerdo con Hume la causalidad no es algo objetivo que existe en la realidad sino más bien una invención subjetiva de nuestra mente. Por tanto, en su visión, no hay verificación racional posible para el principio de causalidad. Establecemos causalidades por hábito. Es el hábito el que nos dice que de una cosa se sigue otra. Pero todo puede cambiar, no hay nada asegurado. Vemos salir el sol, pero nada nos asegura que también saldrá mañana. Solo lo pensamos por hábito. Si empujamos algo se deslizará. “Causa- efecto”, diríamos nosotros. “Hábito”, diría Hume. Precisando, entonces, para Hume la causalidad no es otra cosa que una idea subjetiva que generamos por hábito cuando observamos sucesiones repetidas de fenómenos ordenados temporalmente. No existe objetivamente. “Suponemos una conexión real e inteligible entre ellos (los objetos) pero dicha conexión no es otra cosa que una cualidad solo perteneciente al espíritu de quien los considera”, escribe Hume (4). En primer lugar hay que decir que, tomada al pie de la letra, la filosofía de Hume no solo hace imposibles la ciencia y el pensamiento también toda nuestra vida práctica! Es decir, si en realidad no tomásemos en serio la relación causa- efecto, simplemente no nos levantaríamos de la cama para iniciar nuestro día, ni tomaríamos el bus para llegar a nuestro centro de trabajo o estudio, ni estudiaríamos para nuestros exámenes, ni tendríamos en cuenta la hora… “¿ Para qué si al final de cuentas no hay una conexión causal objetiva entre lo uno y lo otro?”, pensaríamos. Pero nadie actúa en base a eso. Y es en virtud de lo anterior que el propio Hume se ve obligado a aceptar que en la práctica las personas debemos pensar en términos de causa- efecto y creer en la validez de nuestras percepciones para no enloquecer. Obviamente ello no refuta la filosofía de Hume, pero muestra su impracticabilidad, lo cual ya es un paso importante

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Para ser tentado




Evangelio según san Mateo, 4: 1- 2 Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, para que fuese tentado por el diablo, y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. (vv. 1- 2)

El diablo busca a los hombres para tentarlos, pero como el demonio no podía ir contra el Señor, Este fue a buscarlo. Por ello se dice: que fue para ser tentado

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 5