Señor Dios nuestro, tú has querido que el santo obispo Francisco de Sales se entregara a todos generosamente para la salvación de los hombres; concédenos, a ejemplo suyo, manifestar la dulzura de tu amor en el servicio de nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor.
Evangelio
San Marcos 3:22-30
Los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios.» Él, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno.» Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo.»
Palabra del Señor

Llaves del Reino de los Cielos
16:19 A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»Evangelio según San Mateo

Santo Sacrificio de la Misa
El hombre, se hace más rico por la Santa Misa, si sabe oírla, que por la posesión de todos los bienes creados
Tesoro de la Misa, 21 Padre Sánchez
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Confiemos en Dios cuando murmuren de nosotros
Hay, cuánto sufre mi alma cuando en la oración una chusma de pensamientos carnales me asalta mientras la inteligencia contempla las cosas celestiales!
Dios mío, de mí no te alejes, ni «en tu ira le vuelvas a tu siervo la espalda» (Salmo 26,9)
Enciende tu resplandor y disipa esas imágenes sensuales; dispara tus flechas y haz que se espanten todas esas diabólicas fantasías. Recoge en ti mis sentidos. Haz que olvide todo lo mundano, y que deteste pronto y rechace esas imágenes de pecado.
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In eminenti
Bula papal que trata de la condena de la masonería
Papa Clemente XII – 1738 CLEMENTE, OBISPO, Siervo de los Siervos de Dios a todos los fieles, Saludo y Bendición Apostólica.
Puesto que la clemencia divina nos ha puesto, cuyos méritos no están a la altura de la tarea, en la alta atalaya del apostolado con el deber de cuidado pastoral que nos ha sido confiado, hemos dirigido nuestra atención, hasta donde nos ha sido concedida. desde lo alto, con incesante cuidado de aquellas cosas mediante las cuales la integridad de la Religión Ortodoxa se mantiene alejada de errores y vicios impidiendo su entrada, y mediante las cuales los peligros de perturbación en los tiempos más difíciles son repelidos de todo el Mundo Católico.
Ahora ha llegado a Nuestros oídos, y el rumor común ha dejado claro, que ciertas Sociedades, Compañías, Asambleas, Juntas, Congregaciones o Conventículos llamados en la lengua popular Liberi Muratori o Francs Massons o por otros nombres según las diversas lenguas, están difundiendo a lo largo y ancho y cada día creciendo en fuerza; y los hombres de cualquier Religión o secta, satisfechos con la apariencia de probidad natural, se unen, de acuerdo con sus leyes y los estatutos establecidos para ellos, por un vínculo estricto e inquebrantable que los obliga, tanto por un juramento sobre la Santa Biblia y por una multitud de castigos dolorosos, a un silencio inviolable sobre todo lo que hacen en secreto juntos. Pero está en la naturaleza del crimen traicionarse a sí mismo y mostrarse por el clamor que lo acompaña. Así dichas Sociedades o Conventículos han causado en la mente de los fieles la mayor sospecha, y todos los hombres prudentes y rectos han pasado el mismo juicio sobre ellos como depravados y pervertidos. Porque si no hicieran el mal, no tendrían un odio tan grande a la luz. De hecho, este rumor ha crecido a tales proporciones que en varios países estas sociedades han sido prohibidas por las autoridades civiles por ser contrarias a la seguridad pública, y desde hace algún tiempo parecen haber sido prudentemente eliminadas.
Por tanto, teniendo en cuenta el gran daño que a menudo causan tales Sociedades o Conventos, no sólo a la paz del estado temporal, sino también al bienestar de las almas, y comprendiendo que no tienen sanciones ni civiles ni canónicas; y puesto que la palabra divina nos enseña que es parte del siervo fiel y del dueño de la casa del Señor velar día y noche, no sea que hombres como estos irrumpan en la casa como ladrones, y como zorras procuren destruir la viña. ; en efecto, para impedir que se perviertan los corazones de los simples, y que los inocentes sean secretamente heridos por sus flechas, y obstruir aquel camino ancho que pudiera abrirse a la comisión incorregible del pecado y por los demás motivos justos y razonables que Nosotros conocemos; Nosotros por lo tanto,
Por lo cual mandamos muy estrictamente y en virtud de la santa obediencia, a todos los fieles de cualquier estado, grado, condición, orden, dignidad o preeminencia, sean clérigos o laicos, seglares o regulares, incluso a los que tienen derecho a mención específica e individual. , que nadie, bajo ningún pretexto o por ningún motivo, se atreva o presuma entrar, propagar o apoyar dichas sociedades de Liberi Muratori o Francs Massons, o como quiera que se llamen, o recibirlas en sus casas o viviendas o a ocultarlos, inscribirse entre ellos, unirse a ellos, estar presente con ellos, otorgarles poder o permiso para que se reúnan en otro lugar, para ayudarlos de cualquier manera, para darles de cualquier manera consejo, aliento o apoyo, ya sea abiertamente o en secreto. , directa o indirectamente, por sí o por medio de terceros; ni deben instar a otros o decirles, incitarlos o persuadirlos para que se inscriban en tales sociedades o para que se cuenten entre ellos, o para estar presentes o ayudarlos de cualquier manera; pero deben mantenerse completamente alejados de tales Sociedades, Compañías, Asambleas, Juntas, Congregaciones o Conventos, bajo pena de excomunión para todas las personas antes mencionadas, en la que se incurre por el mismo hecho sin que se requiera declaración alguna, y de la cual nadie puede obtener el beneficio de la absolución, fuera de la hora de la muerte, excepto por medio de Nosotros mismos o del Romano Pontífice de la época.
Además, deseamos y mandamos que tanto los obispos y prelados, como otros ordinarios del lugar, así como los inquisidores por herejía, investiguen y procedan contra los transgresores de cualquier estado, grado, condición, orden, dignidad o preeminencia en que se hallen; y deben perseguirlos y castigarlos con penas dignas como los más sospechosos de herejía. A todos y cada uno de ellos damos y concedemos la libre facultad de recurrir al auxilio del brazo secular, si fuere necesario, para investigar y proceder contra esos mismos transgresores y para perseguirlos y castigarlos con penas dignas.
Dado en Roma, en Santa María Mayor, en el año 1738 de Nuestro Señor.

La importancia de la filosofía
Puestos así estos solidísimos fundamentos, todavía se requiere un uso perpetuo y múltiple de la filosofía para que la sagrada teología tome y vista la naturaleza, hábito e índole de verdadera ciencia. En ésta, la más noble de todas las ciencias, es grandemente necesario que las muchas y diversas partes de las celestiales doctrinas se reúnan como en un cuerpo, para que cada una de ellas, convenientemente dispuesta en su lugar, y deducida de sus propios principios, esté relacionada con las demás por una conexión oportuna; por último, que todas y cada una de ellas se confirmen en sus propios e invencibles argumentos. Ni se ha de pasar en silencio o estimar en poco aquel más diligente y abundante conocimiento de las cosas, que de los mismos misterios de la fe, que Agustín y otros Santos Padres alabaron y procuraron conseguir, y que el mismo Concilio Vaticano[11] juzgó fructuosísima, y ciertamente conseguirán más perfecta y fácilmente este conocimiento y esta inteligencia aquellos que, con la integridad de la vida y el amor a la fe, reúnan un ingenio adornado con las ciencias filosóficas, especialmente enseñando el Sínodo Vaticano, que esta misma inteligencia de los sagrados dogmas conviene tomarla «ya de la analogía de las cosas que naturalmente se conocen, ya del enlace de los mismos misterios entre sí y con el fin último del hombre»
EPÍSTOLA ENCÍCLICA AETERNI PATRIS DEL SUMO PONTÍFICE LEÓN XIII SOBRE LA RESTAURACIÓN DE LA FILOSOFÍA CRISTIANA CONFORME A LA DOCTRINA DE SANTO TOMÁS DE AQUINO

Dificultades en la oración
Sequedad y aridez
Consiste en cierta impotencia o desgano para producir en la oración actos del entendimiento o del afecto. Como remedios han de considerarse:
Convencerse de que la devoción sensible no esencial al verdadero amor de Dios, basta querer amar a Dios para amarle ya en realidad.
Perseverar, a pesar de todo, en la oración, haciendo todo lo que aún entonces se puede hacer.
Unirse al divino agonizante de Getsemaní, que “puesto en agonía oraba con más insistencia.” (Lc 22,44).
Pedir al Señor y a Nuestra Madre que cese la prueba de la aridez, para que podamos “gozar siempre de sus divinos consuelos”.

Ejemplo de Cristo
Evangelio según san Mateo, 4: 1- 2 Entonces Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu, para que fuese tentado por el diablo, y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. (vv. 1- 2)
¿Por qué se ofreció a ser tentado? Para constituirse en mediador que venciese las tentaciones, no sólo con su auxilio, sino con su ejemplo
San Agustín, de Trinitate, 4,13

¿Dios existe?
5 vias Santo Tomás de Aquino
2 vía, consideración
“Esta Primera causa es Dios”. Esta premisa consta de dos términos: “Primera causa” y “Dios”. Precisemos, entonces, qué significa exactamente el primero y cómo es que lo identificamos con el segundo. Por Primera causa entenderemos propiamente a la “Primera causa incausada”, es decir, a aquella que no es causada por ninguna otra pero que se constituye como el principio y fundamento de todas las demás causas eficientes. Es la causa de todas las demás porque inicia toda la actividad causal (ello sin negar, claro está, que cada causa sea por derecho propio causa de la siguiente en la serie y efecto de la anterior). Por tanto, si bien es la “primera”, no lo es como si se tratara de una causa más de la serie sino que es cualitativamente distinta puesto que no necesita de ninguna otra. Y esto último nos lleva a entender por qué es que identificamos a la Primera causa con Dios. Si, como acabamos de decir, la Primera causa no depende de ninguna otra sino que causa a todas las demás con absoluta autonomía, tendremos que será su propia actividad causal. Pero, dado que el causar sigue al ser y el modo de causar al modo de ser, esta Primera causa deberá ser también de forma plena y absoluta su propio ser. En otras palabras, será el Ser Subsistente. Pero esta es justamente la definición de Dios. Luego, la Primera causa es Dios. Conclusión: “Dios existe”
¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina
