La oración vocal



La oración vocal, fundada en la unión del cuerpo con el espíritu en la naturaleza humana, asocia el cuerpo a la oración interior del corazón a ejemplo de Cristo que ora a su Padre y enseña el “Padre Nuestro” a sus discípulos.

La oración vocal es un elemento indispensable de la vida cristiana. A los discípulos, atraídos por la oración silenciosa de su Maestro, éste les enseña una oración vocal: el “Padre Nuestro”. Esta necesidad responde también a una exigencia divina. Dios busca adoradores en espíritu y en verdad, y, por consiguiente, la oración que brota viva desde las profundidades del alma.

Esto es “rezar”, es decir, recitar oraciones bellísimas que grandes hombres de Dios han elaborado. Algunas personas quieren crear una oposición entre rezar y orar, como si lo primero fuera algo mecánico y sin alma y lo segundo fuera auténtico. No obstante, Cristo rezaba los salmos, ¿era mecánico y vacío ese rezar? Lo importante está en que nuestro corazón esté atento y que nos apropiamos de esas palabras que repetimos. Cuando Jesús estaba en el huerto de Getsemaní, después de exhortar a sus discípulos, “oró repitiendo las mismas palabras” (Mc 14,39). Esto significa que cuando se reza, se ora, siempre que se haga de corazón. Los “cuatro vivientes” del apocalipsis, que están ante la presencia de Dios “repiten sin descanso día y noche: Santo, santo, santo…” (Ap 4,8)

Virtudes de los bautizados



Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16)

Se distinguen siete virtudes en los bautizados por medio de Espíritu Santo bajo la forma de paloma. La paloma habita junto a las aguas, para que, al ver al gavilán, pueda sumergirse en el agua y librarse de sus garras; elige los mejores granos, alimenta a los hijos de otro, no hiere con su pico, carece de hiel, hace sus nidos en los agujeros de las piedras y tiene una especie de gemido en vez de canto. Así los santificados por el bautismo viven junto a las aguas de las Sagradas Escrituras, para huir de las embestidas del enemigo y se alimentan con las sanas sentencias que eligen y no con las interpretaciones heréticas. A los hombres que fueron pollos del diablo, esto es, sus imitadores, los alimentan con la doctrina y con su ejemplo; no interpretan mal las buenas sentencias, hiriendo como lo hacen los herejes; carecen de indignación irracional; ponen su nido en las llagas de la muerte de Cristo, que es la piedra firme, esto es, su refugio y su esperanza. Y así como otros se deleitan en el canto, así ellos se deleitan en el llanto por sus pecados

Rábano

Santo sacrificio de la misa



«La Misa que es celebrada por el sacerdote representando la persona de Cristo, en virtud de la potestad recibida por el sacramento del orden, y que es ofrecida por él en nombre de Cristo y de los miembros de su Cuerpo místico, es realmente el sacrificio del Calvario, que se hace sacramentalmente presente en nuestros altares. Nosotros creemos que, como el pan y el vino consagrados por el Señor en la última Cena se convirtieron en su cuerpo y su sangre, que en seguida iban a ser ofrecidos por nosotros en la cruz, así también el pan y el vino consagrados por el sacerdote se convierten en el cuerpo y la sangre de Cristo, sentado gloriosamente en los cielos; y creemos que la presencia misteriosa del Señor bajo la apariencia de aquellas cosas, que continúan apareciendo a nuestros sentidos de la misma manera que antes, es verdadera, real y sustancial»

(Pablo VI, carta apostólica Solemni Hac Liturgia [Credo de, Pueblo de Dios], 24)

¿Existe Dios?



Primera vía de Santo Tomás

Consideración

“Hay cosas que se mueven”. Esta premisa es evidente de por sí. Ya desde una primera aproximación nos es manifiesto que las cosas de nuestra experiencia están en constante cambio y movimiento. Es más, existe muy sólida evidencia científica de que el cambio y el movimiento no son algo restrictivo de nuestra experiencia sino que se constituyen como algo universal en el Cosmos, desde las diminutas partículas subatómicas hasta los grandes planetas y galaxias. Ahí tenemos, por ejemplo, la famosa Ley de Hubble, formulada en 1929 por el astrónomo estadounidense Edwin Hubble, de acuerdo con la cual “las galaxias se alejan a una velocidad proporcional a sus distancias”. Esta ley, que se constituye como la base de toda la cosmología actual, es sumamente importante pues es la verificación de un comportamiento mutable a gran escala de todo el universo. Pero no se necesita ser un cosmólogo para aceptar la existencia del cambio y el movimiento en las cosas. Basta con observarlas. Y fue justamente esta primigenia observación la que asombró tanto a los filósofos griegos que los llevó a plantearse el segundo de los grandes problemas filosóficos que los obsesionaron (sobre el primero hablaremos en la explicación de la tercera vía): el problema del cambio y el movimiento. ¿Por qué existe el cambio?, ¿por qué existe el movimiento? Estas fueron las preguntas que constantemente acosaron a Heráclito, Parménides, Platón y Aristóteles, siendo este último quien finalmente definió al movimiento como “el acto de lo que está en potencia en tanto que potencia” (1) y llegó a la noción de “Primer motor inmóvil” formulando por primera vez esta vía (2) que luego adoptara Santo Tomás de Aquino en su metafísica para demostrar la existencia de Dios. Y es justamente aquí donde debemos hacer una importante aclaración para entender bien la naturaleza y alcances de la primera vía tomista. A saber, que Santo Tomás de Aquino no se está refiriendo en ella solamente al movimiento físico, es decir, a la locomoción o desplazamiento, sino más que nada al aspecto metafísico del cambio, es decir, el paso de la potencia al acto. Pero, ¿por qué es que el aquinate toma al movimiento como base de su primera vía? Al parecer lo hace por una razón pedagógica. Y es que para Santo Tomás de Aquino existen tres formas de ser en acto: el acto perfecto o forma, la operación o causalidad y el acto imperfecto o movimiento (3). Ahora bien, ¿cuál de estos tres tipos del ser en acto nos es más directamente cognoscible? Pues el “acto imperfecto”. ¿Por qué? Porque nuestro entendimiento, al requerir siempre de los datos de la experiencia sensible para luego elevarse hacia lo universal, capta lo compuesto antes que lo simple y dado que la forma más compuesta del ser en acto es justamente aquella que se evidencia en el movimiento, tendremos que este será el punto de partida más inteligible para nosotros. De ahí que el aquinate comience esta vía diciendo: “La primera y más manifiesta vía se funda en el movimiento”

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que en el bautismo de Cristo, en el Jordán, quisiste revelar solemnemente que él era tu Hijo amado, enviándole tu Espíritu Santo, concede a tus hijos de adopción, renacidos del agua y del Espíritu Santo, perseverar siempre en tu benevolencia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

San Mateo 3:13-17
Entonces se presenta Jesús, que viene de Galilea al Jordán, a donde Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: «Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?» Jesús le respondió: «Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia.» Entonces le dejó. Una vez bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba como una paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.»

Palabra del Señor

Santo sacrificio de la misa



En la Santa Misa se ofrece a la Santísima Trinidad un sacrificio verdadero y propio, y este sacrificio tiene un valor propiciatorio tanto para los hombres que viven en la tierra como para las almas del purgatorio. Es, por lo tanto, errónea la opinión según la cual el Sacrificio de la Misa consistiría simplemente en el hecho de que el pueblo ofrezca un sacrificio espiritual de oración y alabanza, así como la opinión de que la Misa puede o debe definirse solamente como la entrega que hace Cristo de Sí mismo a los fieles como alimento espiritual para ellos (cf. Concilio de Trento, ses. 22, c. 2)

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Paloma



Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16)

Por ello el Espíritu Santo tomó la forma de paloma, porque esta ave mansa y pura es la que, entre todos los animales, practica más la caridad. Todas las apariencias de justicia que tienen los que son hijos de Dios en verdad, pueden tener los esclavos del demonio por medio de la ficción. Sólo la caridad del Espíritu Santo es la que no puede imitar el espíritu inmundo. Por ello, el Espíritu Santo se reservó para sí esta especie privada de caridad. No se conoce por el testimonio de alguno en dónde se encuentre el Espíritu Santo, más que por la gracia de la caridad

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 4

Oración

Señor, Dios nuestro, cuyo Hijo se manifestó en la realidad de nuestra carne, concédenos poder transformarnos interiormente a imagen de aquel que hemos conocido semejante a nosotros en su humanidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración

San Juan 3:22-30
Después de esto, se fue Jesús con sus discípulos al país de Judea; y allí se estaba con ellos y bautizaba. Juan también estaba bautizando en Ainón, cerca de Salín, porque había allí mucha agua, y la gente acudía y se bautizaba. Pues todavía Juan no había sido metido en la cárcel. Se suscitó una discusión entre los discípulos de Juan y un judío acerca de la purificación. Fueron, pues, a Juan y le dijeron: «Rabbí, el que estaba contigo al otro lado del Jordán, aquel de quien diste testimonio, mira, está bautizando y todos se van a él.» Juan respondió: «Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo. «Vosotros mismos me sois testigos de que dije: `Yo no soy el Cristo, sino que he sido enviado delante de él.’ El que tiene a la novia es el novio; pero el amigo del novio, el que asiste y le oye, se alegra mucho con la voz del novio. Esta es, pues, mi alegría, que ha alcanzado su plenitud. Es preciso que él crezca y que yo disminuya.

Palabra del Señor