Confesión y eucaristía



El sacramento de la Penitencia es el único medio ordinario por el cual se pueden perdonar los pecados graves cometidos después del Bautismo y deben ser confesados por su número y especie (cf. Concilio de Trento, ses. 14, can. 7).

Por ley divina el confesor no puede violar el secreto del sacramento de la Penitencia por ninguna razón; ninguna autoridad eclesial tiene el poder para dispensarlo y el poder civil es en absolutamente incompetente para obligarle a hacerlo (cf. Código de Derecho Canónico ١٩٨٣, can. 1388 § I; Catecismo de la Iglesia católica, 1467).

Por virtud de la voluntad de Cristo y de la perenne Tradición de la Iglesia, el santo sacramento de la Eucaristía no se puede dar a aquellos que se encuentren en estado público de pecado objetivamente grave y tampoco se debe dar la absolución sacramental a quienes manifiesten no estar dispuestos a ajustarse a la Ley de Dios, aunque esa falta de disposición corresponda a una sola materia grave (cf. Concilio de Trento, ses. 14, c. 4; papa Juan Pablo II, mensaje al cardenal penitenciario mayor William W. Baum, el 22 de marzo de 1996)

De acuerdo con la perenne Tradición de la Iglesia, el sacramento de la Santa Eucaristía no se puede dar a quienes nieguen cualquier verdad de la fe católica por profesar de manera formal su adhesión a una herejía o a una comunidad cristiana cismática (cf. Código de Derecho Canónico 1983, can. 915; 1364)

Athanasius Schneider. Christus vincit!

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
1 vía, consideración

“No es posible una cadena infinita de movimiento; por tanto, es necesario llegar a un Primer motor”. Imaginemos que vemos pasar un tren por primera vez. Desconcertados nos preguntamos cómo se mueve el vagón que pasa a nuestro lado. Inmediatamente nos damos cuenta de que está siendo jalado por el vagón anterior. Pero entonces nos preguntamos “¿ Y cómo se mueve ese vagón?”. Y nos respondemos “¡ Ah, claro! Lo está jalando el otro que va más adelante”. Pero entonces nos acosa la pregunta “¿ Y qué es lo que mueve a ese?”. Justo en ese momento, antes de nos respondamos, aparece alguien y nos dice: “No te siguas rompiendo la cabeza, ¡hay infinitos vagones que se mueven unos a otros!”. ¿Le creeríamos? Tal vez en un primer momento sí, pero si analizamos bien las cosas nos daremos cuenta de que dicha afirmación no tiene ni pies ni cabeza. Y es que si fueran infinitos vagones que se dan sucesivamente el movimiento ¡tendría que pasar un proceso infinito de transmisión del movimiento para que recién pueda moverse el vagón que está a nuestro lado! Pero eso es una clara contradictio in adjecto (contradicción adjetiva) pues no puede haber un “infinito terminado”. Decir que ha pasado un proceso infinito de transmisión sucesiva del movimiento de un vagón a otro hasta llegar al vagón que está a nuestro costado ¡es tanto como decir que hemos contado todos los números enteros negativos desde el menos infinito hasta el -1 o que hemos llegado a la superficie saltando desde el fondo de un pozo sin fondo! Absurdo a todas luces. Así, pues, donde hay serie hay término. Se puede contar uno, dos, tres… pero nunca se llegará a decir “infinito”. Por más que la serie pueda seguir de modo indefinido siempre se estará en una cantidad definida de términos por más grande que esta sea. No es posible, entonces, una cadena infinita de movimiento. Por consiguiente, es necesario que exista un Primer motor o, en términos del ejemplo, una locomotora. Tal vez pueda objetarse: “¡ Ah!, pero eso es suponiendo tiempo lineal. En cambio, si lo supusiéramos curvo o circular la cosa cambiaría pues bien podríamos, utilizando el mismo ejemplo, agregar vagones hasta recorrer todo el mundo en círculo, siendo que el primero estaría conectado con el último y así todos se darían el movimiento conjuntamente unos a otros sin necesidad de tener que recurrir a un Primer motor”. Aquí hay que responder que en primer lugar la primera vía no supone necesariamente un tiempo lineal pues, al constituirse ante todo como una prueba metafísica, tenemos que la dependencia existente del móvil con respecto al motor en la cadena de movimiento es ontológica antes que temporal. Por otra parte, agregar vagones hasta recorrer todo el mundo en círculo y que el último se conecte con el primero no explica la razón ni el principio del movimiento, ni siquiera del primer vagón. Por tanto, todavía es necesario arribar a un Primer motor para explicar el movimiento de todos los demás seres

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Oración

Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza; Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. Dios mío, mi escudo y peña en que me amparo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Acoged la palabra de Dios, no como palabra humana,
sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 1, 21b-28.

Les enseñaba con autoridad.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.

Palabra del Señor.

La meditación

Expresiones de la oración

La meditación

La meditación es una búsqueda orante, que hace intervenir al pensamiento, la imaginación, la emoción, el deseo. Tiene por objeto la apropiación creyente de la realidad considerada, que es confrontada con la realidad de nuestra vida.

La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el porqué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide. Habitualmente se hace con la ayuda de algún libro, que a los cristianos no les faltan: las sagradas Escrituras, especialmente el Evangelio, etc. Meditar lo que se lee conduce a apropiárselo confrontándolo consigo mismo. Aquí se abre otro libro: el de la vida. Se pasa de los pensamientos a la realidad. Según sean la humildad y la fe, se descubren los movimientos que agitan el corazón y se les puede discernir.

El santo Rosario es una meditación acompañada de una oración vocal y cuando se hace bien, produce inmensos frutos espirituales

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
1 vía, consideración

“Todo lo que se mueve es movido por otro”. Habíamos definido al movimiento como “el paso de la potencia al acto”. Precisemos ahora los términos de esta definición.

Por “potencia” se entenderá a la capacidad de ser de lo que todavía no es y por “acto” al efectivamente ser. Ahora bien, desde esta perspectiva se hace evidente que todo lo que se mueve, cambia, muda o transforma es movido por otro ya que nada se mueve más que cuando está en potencia respecto a aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, puesto que mover no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto y ello no puede hacerlo más que lo que está en acto. Pero dado que no es posible que una misma cosa esté a la vez en potencia y en acto respecto a lo mismo, es decir, que sea motor y móvil a la vez, es también imposible que se mueva a sí misma. Luego, debe ser movida por otro. Ilustremos lo anterior con un ejemplo sencillo. Habíamos definido a la “potencia” como la capacidad de ser de lo que todavía no es y al “acto” como el efectivamente ser. Pues bien, en nuestro ejemplo tendremos que un balón de fútbol será un gol en potencia mientras esté en juego y será un gol en acto cuando entre al arco. ¿Podrá por sí mismo el balón convertirse en un gol? No. El balón solo está en capacidad (potencia) de ser un gol (acto) pero no existe por sí mismo en el estado de gol, siendo que para pasar de un estado de no- gol a un estado de gol (movimiento) requiere ser pateado hacia adentro del arco, es decir, requiere ser movido por otro. ¿Quién es este otro? El jugador de fútbol. ¿Por qué? Porque es el que tiene la capacidad de “actualizar” la potencia del balón de ser un gol, conduciéndolo a dicho efecto por medio de una patada. En otras palabras, el balón es el móvil y el jugador es el motor

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Eucaristía



«Aquella inmolación incruenta con la cual, por medio de las palabras de la consagración, el mismo Cristo se hace presente en estado de víctima sobre el altar, la realiza solo el sacerdote, en cuanto representa la persona de Cristo, y no en cuanto tiene la representación de todos los fieles (…) Que los fieles ofrezcan el sacrificio por manos del sacerdote es cosa manifiesta, porque el ministro del altar representa la persona de Cristo, como Cabeza que ofrece en nombre de todos los miembros; por lo cual puede decirse con razón que toda la Iglesia universal ofrece la víctima por medio de Cristo. Pero no se dice que el pueblo ofrezca juntamente con el sacerdote porque los miembros de la Iglesia realicen el rito litúrgico visible de la misma manera que el sacerdote, lo cual es propio exclusivamente del ministro destinado a ello por Dios, sino porque une sus votos de alabanza, de impetración, de expiación y de acción de gracias a los votos o intención del sacerdote, más aún, del mismo Sumo Sacerdote, para que sean ofrecidos a Dios Padre en la misma oblación de la víctima, incluso con el mismo rito externo del sacerdote. Pues el rito externo del sacrificio, por su misma naturaleza, ha de manifestar el culto interno, y el sacrificio de la Ley nueva significa aquel obsequio supremo con el cual el mismo oferente principal, que es Cristo, y juntamente con Él y por Él todos sus miembros místicos, reverencian y veneran a Dios con el honor debido» (Pío XII, encíclica Mediator Dei, 112- 115)

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Rama de olivo, Afiliación Divina



Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16)

Se hace mención de cierta historia antigua: cuando nuestro linaje en el diluvio, apareció también la paloma para señalar el final de la tormenta y, llevando un ramo de olivo, anunció la buena nueva de paz sobre la tierra. Todo lo cual era figura de lo que después había de suceder. Pues ahora aparece la paloma para señalarnos al que venía a librarnos de todos nuestros males y trae, en vez del ramo de olivo, la filiación divina para todo el género humano

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 12,3

Oración

Enséñame a cumplir tu voluntad Y a guardarla de todo corazón

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Está cerca el reino de Dios;
convertíos y creed en el Evangelio.
Aleluya, aleluya, aleluya.



EVANGELIO
Mc 1, 14-20.

Convertíos y creed en el Evangelio.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

DESPUÉS de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:
«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

Palabra del Señor.