Expresiones de la oración



La oración es la vida del corazón nuevo. Debe animarnos en todo momento. Es necesario acordarse de Dios más a menudo que de respirar. Pero no se puede orar «en todo tiempo» si no se ora, con particular dedicación, en algunos momentos: son los tiempos fuertes de la oración cristiana, en intensidad y en duración.

La tradición cristiana ha conservado tres expresiones principales de la vida de oración: la oración vocal, la meditación, y la oración de contemplación. Tienen en común un rasgo fundamental: el recogimiento del corazón. Esta actitud vigilante para conservar la Palabra y permanecer en presencia de Dios hace de estas tres expresiones tiempos fuertes de la vida de oración

Agua y espíritu



Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16)

Así como la puerta del reino de los cielos se abrió para todos los regenerados por el bautismo, así todos reciben en el bautismo los dones del Espíritu Santo. Por ello se añade: «Y vio el Espíritu de Dios bajando en forma de paloma y viniendo sobre El»

Remigio

Eucaristía



En el más sagrado de los sacramentos, en la Eucaristía, se produce un cambio maravilloso, a saber, de la entera sustancia del pan en el cuerpo de Cristo y de la entera sustancia del vino en su sangre, un cambio que la Iglesia católica muy adecuadamente llama transubstanciación (cf. IV Concilio de Letrán, c. 1; Concilio de Trento, ses. 13, c. 4). «Cualquier interpretación de teólogos que busca alguna inteligencia de este misterio, para que concuerde con la fe católica, debe poner a salvo que, en la misma naturaleza de las cosas, independientemente de nuestro espíritu, el pan y el vino, realizada la consagración, han dejado de existir, de modo que, el adorable cuerpo y sangre de Cristo, después de ella, están verdaderamente presentes delante de nosotros bajo las especies sacramentales del pan y del vino» (Pablo VI, carta apostólica Solemni Hac Liturgia [Credo del Pueblo de Dios], 25)

Las formulaciones por las que el Concilio de Trento expresaron la fe de la Iglesia en la Santa Eucaristía son adecuadas para los hombres de todos los tiempos y lugares, ya que son «doctrina siempre válida» de la Iglesia (Juan Pablo II, encíclica Ecclesia de Eucharistia, 15)

Athanasius Schneider. Christus vincit!

¿Dios existe?



Primera vía: el argumento del movimiento Enunciación

La primera y más clara vía para demostrar la existencia de Dios se funda en el movimiento, entendido no solo como desplazamiento sino primordialmente como cambio, y se estructura como sigue: 1. Es evidente, y consta a nuestros sentidos, que hay cosas que se mueven, es decir, que cambian. 2. Pues bien, todo lo que se mueve, cambia, muda o transforma es movido por otro, ya que nada se mueve más que cuando está en potencia respecto aquello para lo que se mueve. En cambio, mover requiere estar en acto, pues no es otra cosa que hacer pasar algo de la potencia al acto y esto no puede hacerlo más que lo que está en acto. 3. Pero si lo que mueve a otro es a su vez movido, es necesario que lo mueva un tercero, y a este otro. Mas no se puede seguir así indefinidamente, porque así no habría primer motor, y, en consecuencia, no habría motor alguno, pues los motores intermedios no mueven más que en virtud del movimiento que reciben del primero. Por consiguiente, es necesario llegar a un Primer motor que no sea movido por otro. 4. Este Primer motor que no es movido por otro y que se constituye como el principio de movimiento de todos los demás seres es Dios. 5. Luego, Dios existe

Existe Dios?



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Oración

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Evangelio

San Lucas 5:12-16
Estando en una ciudad, se presentó un hombre cubierto de lepra que, al ver a Jesús, se echó rostro en tierra y le rogó diciendo: «Señor, si quieres, puedes limpiarme.» Él extendió la mano, le tocó y dijo: «Quiero, queda limpio.» Y al instante le desapareció la lepra. Le ordenó que no se lo dijera a nadie. Y añadió: «Vete, preséntate al sacerdote y haz la ofrenda por tu purificación como prescribió Moisés, para que les sirva de testimonio.» Su fama se extendía cada vez más y una numerosa multitud afluía para oírle y ser curados de sus enfermedades Pero él se retiraba a los lugares solitarios, donde oraba.

Palabra del Señor

Oración

Señor, tú que manifestaste a tu Hijo en este día a todas las naciones por medio de una estrella, concédenos, a los que ya te conocemos por la fe, llegar a contemplar, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Hemos visto salir su estrella
y venimos a adorar al Señor.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 2, 1-12.

Venimos a adorar al Rey.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

HABIENDO nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor

Frutos de la oración



Da alegría espiritual:
que es un fruto que el Espíritu Santo da abundantemente a quien ora con constancia.