Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Hemos visto salir su estrella
y venimos a adorar al Señor.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 2, 1-12.

Venimos a adorar al Rey.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

HABIENDO nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.

Palabra del Señor

Frutos de la oración



Da alegría espiritual:
que es un fruto que el Espíritu Santo da abundantemente a quien ora con constancia.

Cielos abiertos




Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16)

Quizás puede decirse que existían antes obstáculos invisibles que se oponían a que las almas de los justos entrasen en el reino de los cielos. No creo que ningún alma haya ascendido a los cielos antes que Jesucristo, puesto que desde que Adán pecó se cerraron los cielos. Sólo se abrieron cuando Jesucristo se bautizó. Cuando venció la tiranía del pecado por medio de la cruz, como no eran necesarias las puertas (no habiendo estado cerrado el cielo nunca más), no dijeron los ángeles: «Abrid las puertas», porque ya estaban abiertas, sino: «Levantad las puertas». O, los cielos se abren para los que se bautizan y ven las cosas que hay en los cielos, no mirando con los ojos de la carne, sino creyendo con los ojos espirituales de la fe. O de otro modo: Los cielos son las Sagradas Escrituras, las que todos leen, aunque no todos las entienden, a no ser que sean bautizados de manera que reciban el Espíritu Santo. Por ello las Escrituras de los profetas no eran inteligibles para los apóstoles en un principio, hasta que, habiendo recibido el Espíritu Santo, todas las Escrituras les quedaron perfectamente inteligibles. Sin embargo, de cualquier modo que se entienda, los cielos se abrieron para El, es decir, para todos por medio de El, como si un emperador dice a alguno que pide una gracia para otro: «Este beneficio no lo doy para otro, sino para ti, es decir, por ti se lo doy a aquél»

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 4

Oración

Señor, que has comenzado de modo admirable la obra de la redención de los hombres con el nacimiento de tu Hijo, concédenos, te rogamos, una fe tan sólida que, guiados por el mismo Jesucristo, podamos alcanzar los premios eternos que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

San Marcos 6:45-52
Inmediatamente obligó a sus discípulos a subir a la barca y a ir por delan-te hacia Betsaida, mientras él despedía a la gente. Después de despedirse de ellos, se fue al monte a orar. Al atardecer, estaba la barca en medio del mar y él, solo, en tierra. Viendo que ellos se fatigaban remando, pues el viento les era contrario, a eso de la cuarta vigilia de la noche viene hacia ellos caminando sobre el mar y quería pasarles de largo. Pero ellos, viéndole caminar sobre el mar, creyeron que era un fantasma y se pusieron a gritar, pues todos le habían visto y estaban turbados.Pero él, al instante, les habló, diciéndoles: «¡Ánimo!, que soy yo, no temáis.» Subió entonces junto a ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada

Palabra del Señor

Tesoro Inagotable

7:13 Sin engaño la aprendí y sin envidia la comparto; no escondo sus riquezas,7:14 porque es un tesoro inagotable para los hombres, y los que la adquieren se granjean la amistad de Dios, recomendados por los dones que ofrece la instrucción.7:15 Que Dios me conceda hablar con conocimiento y tener pensamientos dignos de sus dones, porque él es quien guía a la sabiduría y quien dirige a los sabios
Sabiduría

El más grande regalo

«Cuańdo esté preparado en esta vida de amor y de celo, pediré al buen Jesús otra gracia, que es precisamente el don más precioso que pueda conceder a las almas de sus fieles, y que es éste: ser crucificado en el cuerpo y en el alma, consumiéndose incesantemente en su martirio de amor… Corazón agonizante de Jesús, que no eres amado, quiero consolarte para atenuar tu inmensa amargura y poner bálsamo en tus heridas… Para arrancar tus espinas y sustituirlas con muchas almas. Te digo, desde el fondo de mi corazón, oh Jesús, que quiero ser una partícula de la hostia ofrecida a Tu gloria en el Corazón Inmaculado de María»

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sobre Fray Claudio Granzotto

Más allá del Arte (Epifanio Urbani)

¿Crees tú que vas a gozar de consuelos espirituales cuando tú quieras?

Lo santos no los han tenido siempre. Al contrario, sufrieron muchas penas, diversas tentaciones y grandes desolaciones. Pero lo sufrían con paciencia y confiaban en Dios más que en sí mismos, porque sabían que «los padecimientos de esta vida no tienen proporción con la gloria eterna (Romanos 7, 18), para con ellos merecerla.

¿Quieres tú gozar luego lo que tantos otros después de grandes trabajos y muchas lágrimas apenas alcanzaron?

«Espera al Señor y obra valientemente» Salmo 26,14), y tén ánimo. No desconfíes ni huyas. Antes, dedícate a luchar con cuerpo y alma por la gloria de Dios

Te recompensaré con generosidad infinita y estaré contigo en toda tribulación

«Quien persevere hasta el fin recibirá la corona»

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Frutos de la oración



Da fortaleza para afrontar las contradicciones de la vida:
«A solas con Dios, los profetas extraen luz y fuerza para su misión.» (Catecismo, 2584)

Homösęxüålįdąd



Dos personas del mismo sexo pecan gravemente cuando buscan placer venéreo en el otro (cf. Lev 18,22 y 20,13; Rm 1,24- 28; 1 Cor 6,9- 10; 1 Tim 1,10; Jd 7). Los actos homosexuales “bajo ninguna circunstancia pueden ser aprobados” (Catecismo de la Iglesia católica, 2357). Por consiguiente, es contraria a la ley natural y a la divina Revelación la opinión que dice que así como Dios Creador ha dado a algunos humanos la natural disposición de sentir deseo sexual por personas del sexo opuesto, también ha dado a otros la natural disposición de sentir deseo sexual por personas del mismo sexo y que Dios tiene la intención de que se actúe según esta disposición en algunas circunstancias.

Ni la ley humana, o ni cualquier tipo de poder humano, puede dar a personas del mismo sexo el derecho de casarse entre ellos o declarar de dichas personas están casadas, ya que es contrario a la ley natural y divina. «En el designio del Creador complementariedad de los sexos y fecundidad pertenecen, por lo tanto, a la naturaleza misma de la institución del matrimonio» (Congregación para la Doctrina de la Fe, Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 3 de junio de 2003, 3).