Oración

Oh Dios, que nos instruyes con las enseñanzas del Antiguo y del Nuevo Testamento, danos, por intercesión del diácono Felipe, crecer en el conocimiento de ti y caminar en tu presencia con amor según el Evangelio, haciendo el bien. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Lucas 11:29-32
Habiéndose reunido la gente, comenzó a decir: «Esta generación es una generación malvada; pide un signo, pero no se le dará otro signo que el signo de Jonás. Porque así como Jonás fue signo para los ninivitas, así lo será el Hijo del hombre para esta generación La reina del Mediodía se levantará en el Juicio con los hombres de esta generación y los condenará; porque ella vino de los confines de la tierra a oír la sabiduría de Salomón, y aquí hay algo más que Salomón. Los ninivitas se levantarán en el Juicio con esta generación y la condenarán; porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás, y aquí hay algo más que Jonás

Palabra del Señor

Oro, incienso y Mirra

Evangelio según san Mateo, 2: 10- 11 Y cuando vieron la estrella se regocijaron en gran manera. Y entrando en la casa hallaron al niño con María su Madre, y postrándose, le adoraron; y abiertos sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. (vv. 10- 11)

Se le ofrece el oro como a un gran rey, se quema el incienso en su presencia como delante de Dios, y se le ofrece la mirra como a aquél que había de morir por la salvación de todos

San Agustín, in sermonibus de Epiphania

Oración

La palabra de Dios es viva y eficaz. Más penetrante que espada de doble filo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 10, 17-30.

Vende lo que tienes y sígueme.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló ante él y le preguntó:
«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».
Jesús le contestó:
«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».
Él replicó:
«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».
Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:
«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven y sígueme».
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:
«¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!».
Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Pero Jesús añadió:
«Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».
Ellos se espantaron y comentaban:
«Entonces, ¿quién puede salvarse?».
Jesús se les quedó mirando y les dijo:
«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».
Pedro se puso a decirle:
«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».
Jesús dijo:
«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna».

Palabra del Señor

La Gracias hay que cubrirla con el manto de la humildad

Si pienso que soy más de lo que soy, o qué puedo más de lo que en verdad soy capaz de hacer o soportar, tú, Señor, me echarías en cara esta falsedad, y mis pecados y debilidades se encargarían de acusarme, sin que yo pudiera negar tan justos cargos.

Si reconozco lo que soy, «un ser muy débil demasiado pequeño para comprender bien tus juicios y tus leyes (Sabiduría 9), tú me enviarás tu gracia, e iluminarás mi mente y mi corazón, de manera que toda vanidad por aquello que no soy, se hundirá en el abismo de mi nada, desapareciendo definitivamente

En lo profundo de la humildad me puedes hacer ver lo que en realidad soy, lo que he sido y hasta donde he caído, pues soy muy débil, y quizá no estaba convencido de ello

Abandonado a mis solas fuerzas soy nada y pura debilidad, pero si vienes en mi ayuda me siento lleno de fuerzas e inundado de alegría

Verdaderamente es digno de admiración el que me ayudes con tanta prontitud, y me lleves en tus brazos poderosos, cuando por el peso de mis miserias tiendo a hundirme hasta el fondo del pecado

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

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Oro, incienso y Mirra

Evangelio según san Mateo, 2: 10- 11 Y cuando vieron la estrella se regocijaron en gran manera. Y entrando en la casa hallaron al niño con María su Madre, y postrándose, le adoraron; y abiertos sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. (vv. 10- 11)

El oro corresponde al rey, el incienso formaba parte de los sacrificios que se hacían a Dios, y la mirra sirve para embalsamar a los cadáveres

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 10

Oración

Abrahán creyó a Dios y eso le fue contado como justicia. Fue llamado «amigo de Dios»

Evangelio

San Lucas 11:27-28
Estaba él diciendo estas cosas cuando alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: «¡Dichoso el seno que te llevó y los pechos que te criaron!» Pero él dijo: «Dichosos más bien los que oyen la palabra de Dios y la guardan.»

Palabra del Señor

Las « teologías de la liberación »


tienen en cuenta ampliamente la narración del Éxodo. En efecto, éste constituye el acontecimiento fundamental en la formación del pueblo elegido. Es la liberación de la dominación extranjera y de la esclavitud. Se considera que la significación específica del acontecimiento le viene de su finalidad, pues esta liberación está ordenada a la fundación del pueblo de Dios y al culto de la Alianza celebrado en el Monte Sinaí[4]. Por esto la liberación del Éxodo no puede referirse a una liberación de naturaleza principal y exclusivamente política. Por otra parte es significativo que el término liberación sea a veces remplazado en la Escritura por el otro, muy cercano, de redención.
El episodio que originó el Éxodo jamás se borrará de la memoria de Israel. A él se hace referencia cuando, después de la ruina de Jerusalén y el Exilio a Babilonia, se vive en la esperanza de una nueva liberación y, más allá, en la espera de una liberación definitiva. En esta experiencia, Dios es reconocido como el Liberador. El sellará con su pueblo una Nueva Alianza, marcada con el don de su Espíritu y la conversión de los corazones
(Ex 24 y Jer 31, 31-34; Ez 36, 26 ss.)
*Gustavo Gutierrez