Objeción del Judaísmo

Se dice que Jesús no puede ser el Mesías porque “niega la Ley de Dios, los mandamientos y la tradición judía”. Eso es simplemente errado. Jesús se enmarca claramente en el contexto judío. A diferencia de otros líderes religiosos como Mahoma, Buda, Confucio o Krishna, Él vino como un judío observante de la Torá. YSigue leyendo «Objeción del Judaísmo»

Abba pater

Evangelio según san Mateo, 6: 9- 9 «Vosotros, pues, así habéis de orar: Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre». (v. 9) Como en toda petición se debe empezar por ganarse la benevolencia de aquel a quien rogamos, y después debe decirse lo que pedimos. La benevolencia suele conciliarse por medioSigue leyendo «Abba pater»

Oración de Dios para Dios

Evangelio según san Mateo, 6: 9- 9 «Vosotros, pues, así habéis de orar: Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre». (v. 9) Entre los consejos saludables y divinos, con que Dios procura la felicidad de los que creen, les propuso una forma de orar, y les compuso oraciones en breves palabras,Sigue leyendo «Oración de Dios para Dios»

Algunas objeciones al Judaísmo sobre Jesús como Mesías

La objeción más socorrida sea aquella de “Si Jesús es el Mesías, ¿por qué todavía hay hambre, sufrimiento, guerras y maldad en el mundo?, ¿no se supone, de acuerdo con las mismas profecías (por ejemplo, Isaías 2: 2- 4), que el Mesías debería acabar con todo eso?”. Efectivamente, pero en ningún momento se dice queSigue leyendo «Algunas objeciones al Judaísmo sobre Jesús como Mesías»

La oración y las obras

Evangelio según san Mateo, 6: 7- 8 «Y cuando oréis, no habléis mucho como los gentiles. Pues piensan que por mucho hablar serán oídos. No queráis, pues, asemejaros a ellos: porque vuestro Padre sabe lo que habéis menester antes que lo pidáis». (vv. 7- 8) Pero debe muchas veces buscarse si es más conveniente orarSigue leyendo «La oración y las obras»

Evangelio

San Mateo 25:1-13«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaronSigue leyendo «Evangelio»