Los auténtica belleza

¿Qué puede volver a dar entusiasmo y confianza, qué puede alentar al espíritu humano a encontrar de nuevo el camino, a levantar la mirada hacia el horizonte, a soñar con una vida digna de su vocación, sino la belleza? Vosotros, queridos artistas, sabéis bien que la experiencia de la belleza, de la belleza auténtica, no efímera ni superficial, no es algo accesorio o secundario en la búsqueda del sentido y de la felicidad, porque esa experiencia no aleja de la realidad, sino, al contrario, lleva a una confrontación abierta con la vida diaria, para liberarla de la oscuridad y trasfigurarla, a fin de hacerla luminosa y bella.

Una función esencial de la verdadera belleza, que ya puso de relieve Platón, consiste en dar al hombre una saludable «sacudida», que lo hace salir de sí mismo, lo arranca de la resignación, del acomodamiento del día a día e incluso lo hace sufrir, como un dardo que lo hiere, pero precisamente de este modo lo «despierta» y le vuelve a abrir los ojos del corazón y de la mente, dándole alas e impulsándolo hacia lo alto. La expresión de Dostoievski que voy a citar es sin duda atrevida y paradójica, pero invita a reflexionar: «La humanidad puede vivir —dice— sin la ciencia, puede vivir sin pan, pero nunca podría vivir sin la belleza, porque ya no habría motivo para estar en el mundo. Todo el secreto está aquí, toda la historia está aquí». En la misma línea dice el pintor Georges Braque: «El arte está hecho para turbar, mientras que la ciencia tranquiliza». La belleza impresiona, pero precisamente así recuerda al hombre su destino último, lo pone de nuevo en marcha, lo llena de nueva esperanza, le da la valentía para vivir a fondo el don único de la existencia. La búsqueda de la belleza de la que hablo, evidentemente no consiste en una fuga hacia lo irracional o en el mero estetismo.

Benedicto XVI en Encuentro con los artistas (21 de noviembre de 2009)
Vicente huerta

Majestad de Batlló en el Museo Nacional de Arte de Cataluña siglo XII

Moralidad del acto humano

La moralidad de los actos humanos depende:
— del objeto elegido;
— del fin que se busca o la intención;
— de las circunstancias de la acción.
El objeto, la intención y las circunstancias forman las “fuentes” o elementos constitutivos de la moralidad de los actos humanos

Oración

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquél que lo encuentra vivirá para siempre.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 13, 1-9.
Cayó en tierra buena y dio grano.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Acudió tanta gente, que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas:
–Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó, y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga.
Palabra del Señor

Primado

La iglesia cumplió el mandato de los hechos de los apóstoles 1, 20 pues está escrito y que su cargo lo ocupe otro. A Pedro le sucedieron otros primados uno de ellos Clemente dio testimonio de la verdadera autoridad católica de Roma ¡ya en el primer siglo! San Clemente escribió -muy tempranamente en torno al año 69 después de Cristo pero no más tarde del año 96- para reprender a la comunidad de Corinto que se había vuelto tibia. Cuando termina su reconvención dice: me daréis una gran alegría y me hareis feliz siempre prestáis obediencia a las cosas que os hemos escrito en el Espíritu Santo, y esta autoridad alcanza a todos los cristianos del mundo entero

San Pedro, representado en un ícono encáustico del siglo VI, ubicado en el Monasterio de Santa Catalina del Monte Sinaí

Una dulce visita

Libertad

La libertad hace del hombre un sujeto moral. Cuando actúa de manera deliberada, el hombre es, por así decirlo, el padre de sus actos. Los actos humanos, es decir, libremente realizados tras un juicio de conciencia, son calificables moralmente: son buenos o malos

Oración

Señor, Dios nuestro, que has manifestado a santa Brígida secretos celestiales mientras meditaba la Pasión de tu Hijo, concédenos a nosotros, tus siervos, gozarnos siempre en la manifestación de tu gloria. Por Jesucristo nuestro Señor

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Permaneced en mi amor —dice el Señor—;
el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 15,1-8.
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos».

Palabra del Señor

Roma y católica

Hoy algunos objetos que decir «romana y católica» comporta una contradicción in terminis, porque «católico» alude a Todo el mundo, mientras que Roma es una ciudad concreta.
Pero la Iglesia universal mira a Roma porque esa es la ciudad desde donde el príncipe de los apóstoles, Pedro, rigió la Iglesia en donde murió

Dr William Farmer Peter and Paul and they Church of Rome