Cruzado

«Pudimos ver muy bien, el mes de febrero pasado, en el desierto de Kuwait, a los soldados iraquies que se rendían con la bandera blanca
en una mano y el Corán en la otra <Con qué se hubiera rendido un soldado occidental?; Su número de la seguridad social? Un DVD? ;Su carta astral? :Una hamburguesa con queso? Todas esas cosas juntas?»

Philippe Muray, El imperio del bien (Granada: Nuevo Inicio, 2012), p. 62.

Efesios
6:12 Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los principados, contra las potestades, contra los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus del mal que están en el aire
6:13 Por eso, tomad las armas de Dios, para que podáis resistir en el día funesto, y manteneros firmes después de haber vencido todo.
6:14 Poneos en pie, ceñida vuestra cintura con la verdad y revestidos de la justicia como coraza,
6:15 calzados los pies con el celo por el Evangelio de la paz,
6:16 embrazando siempre el escudo de la fe, para que podáis apagar con él todos los encendidos dardos del maligno.
6:17 Tomad, también, el yelmo de la salvación y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;
6:18 siempre en oración y súplica, orando en toda ocasión en el Espíritu, velando juntos con perseverancia e intercediendo por todos los santos

Oración

Señor, escucha nuestra oración. Y llegue a ti nuestro clamor

Evangelio

San Juan 20:19-31
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Palabra de Dios

Oración

Salva, Señor, a tu pueblo, y bendice a tu herencia

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra de Dios

La Divina Misericordia



Toda alma que cree y tiene confianza en Mi Misericordia, la obtendrá.

La última tabla de salvación es recurrir a Mi Misericordia.

Yo soy el amor mismo y la misma misericordia.

Las almas que veneran Mi misericordia, brillarán con un resplandor especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del Infierno.

Defenderé, de modo especial, a cada una, en la hora de la muerte.

A las almas que propagan la devoción a mi Misericordia, las protejo durante toda su vida, como una madre cariñosa a su hijo recién nacido. A la hora de la muerte, no seré para ellos Juez, sino su Salvador Misericordioso.

Que no tema acercarse a Mí el alma débil, pecadora. Aunque tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo desaparecerá en el abismo de Mi Misericordia.

No puedo castigar, aún al pecador más grande, si él suplica Mi Compasión; sino que lo justifico en Mi insondable e impenetrable Misericordia.

Quien no quiera pasar por la puerta de Mi Misericordia, tendrá que pasar por la puerta de Mi Justicia.

Quien rezare la coronilla «una sola vez», tendrá, a la hora de su muerte, Mi Misericordia infinita.

Cuando una persona (un alma) exalta Mi Bondad, Satanás tiembla y huye, lleno de rabia, al fondo del Infierno

La razón del envejecer y del morir no es fisica, ¿sino metafísica?



Hoy es dificil pensar que las personas estén dispuestas a dar su vida por algún valor, alguna creencia, alguna forma de vida en concreto. Según Schopenhauer, <la razón del envejecer y del morir no es fisica, sino metafísica>. Sin una razón metafísica, el
envejecimiento y la muerte quedan vaciados de todo
sentido. No traen ni dejan nada consigo, más que una
espantosa degradación de la materia. Si la vida no
tiene sentido, se trata solamente de retrasar el reloj, de
demorar la degradación. Rousseau, en su tiempo, ya
arremetía contra los apegados a la mera vida:

La medicina está de moda entre nosotros, y tiene que
ser así. Es el entretenimiento de las gentes ociosas y
desocupadas, que, no sabiendo cómo emplear el tiempo lo emplean en conservarse. Si hubieran tenido la desgracia de nacer inmortales, serían los más miserables de los seres: una vida que no tuvieran jamás miedo de perderla, tampoco tendría para ellos valor alguno. Esta gente necesita médicos que los amenacen para halagarles y que les den cada día el único placer que son capaces de apreciar: el de no estar muertos

Jean-Jacques Rousseau, Emilio o la educacion (Barcelona: Gredos, 2015),рр. 30-31

Arthur Schopenhauer, El arte de envejecer (Madrid: Alianza, 2019),p. 105.

¿Cual fue la influencia de este concilio en la crisis en la lglesia?


Las fuerzas liberales y modernistas que minaban ya a la lglesia, triunfaron metiendo la mano en el Concilio Vaticano ll. Como consecuencia podemos decir que el Vaticano ll ha sido la chispa que hizo explotar una
crisis que se preparaba desde hace mucho tiempo en la Iglesia.
¿A que tiempo se remontan los origenes de esta crisis?- San Pio X constataba en su encíclica Pascendi que el modernismo ya no era un enemigo exterior de la Iglesia, sino que había penetrado al interior, aunque sus adeptos disimularan todavía sus verdaderas intenciones.
¿El Papa San Pio X no combatió vigorosamente a los modernistas?- San Pio X combatió vigorosamente al modernismo; sus sucesores hasta Pio XIl lo hicieron también con más o menos vigor; pero nunca pudieron vencerlo. La encíclica Humani generis de Pio XIl, condenó lo que se llamaba «nueva teología» (en 1950), fue aceptada exteriormente pero en realidad despreciada por muchos. Se continúa interesándose en tesis condenadas, y, en las casas de formación, se anima a los futuros sacerdotes a hacer lo mismo.

¿Podemos decir que el Vaticano I fue una revolución en la lglesia?- Que el Concilio fue una revolución en la Iglesia, hasta sus mismos defensores lo proclaman. Asi el cardenal Suenens hace un paralelo entre el Concilio y la Revolución francesa, diciendo que el Vaticano lI fue el 1789 de la Iglesia; el P. Yves Congar, teólogo conciliar, compara el concilio con la revolución
bolchevique: «La lglesia hizo pacíficamente su revolución de octubre»

Yves CONGAR O.P. Le Concile au jour le jour. Segunda sesión, Paris, 1964, p. 215

Oración

La paz de Cristo reine en vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados en un solo cuerpo. Sed agradecidos

Evangelio

San Juan 20:19-31
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Palabra de Dios