El evangelista San Mateo, queriendo grabar en la memoria la generación del Señor según la carne por la serie de sus ascendientes, empezando por Abraham, dice: «Abraham engendró a Isaac»; y ¿por qué no menciona a Ismael, engendrado primero? Y en seguida: «Isaac engendró a Jacob»; y ¿por qué no dijo a Esaú, que era el primogénito? Porque por la línea de éstos no podía llegar hasta David
San Agustín, de civitate Dei, 15,15
Tercera reunión contra Cristo
ocurrida el 12 de marzo del 782, a 20 o 25 días de la anterior; se trata del miércoles de la última semana de Jesús, o sea, dos días antes de la Pasión; el arresto y serían fijados para el primer momento favorable
«Se aproximaba la fiesta de los ázimos, llamada Pascua. Y los príncipes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo matar a Jesús. Entonces los príncipes y los ancianos del pueblo se reunieron en la sala del gran sacerdote, que se llamaba Caifás, y tuvieron concejo para saber cómo se apoderarían con cautela de Jesús, y le harían morir. Y decían: “Es necesario que no sea durante la fiesta, no sea que se levante algún tumulto en el pueblo”» (Mt 26, 3-5; Lc 22, 1-2).
Se trata entonces, no de la deliberación acerca de si se lo apresaba o asesinaba, sino del momento prudente para hacerle morir.
¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi
Padre nuestro
Si recitamos en verdad el “Padre nuestro”, salimos del individualismo, porque de él nos libera el Amor que recibimos. El adjetivo “nuestro” al comienzo de la Oración del Señor, así como el “nosotros” de las cuatro últimas peticiones no es exclusivo de nadie. Para que se diga en verdad (cf Mt 5, 23-24; 6, 14-16), debemos superar nuestras divisiones y los conflictos entre nosotros
Los bautizados no pueden rezar al Padre “nuestro” sin llevar con ellos ante Él todos aquellos por los que el Padre ha entregado a su Hijo amado. El amor de Dios no tiene fronteras, nuestra oración tampoco debe tenerla (cf. NA 5). Orar a “nuestro” Padre nos abre a dimensiones de su Amor manifestado en Cristo: orar con todos los hombres y por todos los que no le conocen aún para que “estén reunidos en la unidad” (Jn 11, 52). Esta solicitud divina por todos los hombres y por toda la creación ha inspirado a todos los grandes orantes: tal solicitud debe ensanchar nuestra oración en un amor sin límites cuando nos atrevemos a decir Padre “nuestro”
La Última Cena y el Reino de Dios
Jesús es el heredero de la alianza con David. Él es rey eterno sobre Israel y sobre todas la naciones (Lucas 1, 32-33). Pero ahora promulga una nueva alianza entre Él mismo y los discípulos, extendiendo los privilegios de la alianza de Dios, más allá de la Casa de David, a todos los apóstoles. Los apóstoles como Cristo, se convierten en herederos del Reino de David, y como herederos, disfrutan de los privilegios de los hijos de Dios: comen en la mesa real y se sientan en los tronos de la casa real, para juzgar a las doce tribus.
Todo ello acerca el Reino de David, el Reino de Dios y la Iglesia. Y nos lo acerca a nosotros.
Porque Cristo lo dejó claro: El Reino de Dios es la Iglesia, y pertenece a los hijos de Dios. Porque «los hijos comparten la sangre y la carne» (Hechos 2, 15) del gran rey.
La fe es razonable (Scott Hahn)

Oración
Señor, nos acogemos confiadamente a tu providencia, que nunca se equivoca, y te suplicamos que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquellos beneficios que pueden ayudarnos para la vida presente y la futura. Por nuestro Señor Jesucristo
Evangelio
San Marcos 12:35-37
Jesús, tomando la palabra, decía mientras enseñaba en el Templo: «¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo, movido por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies. El mismo David le llama Señor; ¿cómo entonces puede ser hijo suyo?» La muchedumbre le oía con agrado.
Palabra de Dios
Oración
OH, Dios,
tú has hecho que la sangre de los mártires
fuese semilla de cristianos,
concédenos, por tu bondad, que el campo de tu Iglesia,
regado por la sangre de los santos Carlos Luanga y compañeros,
sea fecundo en abundante cosecha para ti.
Por nuestro Señor Jesucristo
Evangelio
San Marcos 12:28-34
Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: «¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Le dijo el escriba: «Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.» Y Jesús, viendo que le había contestado con sensatez, le dijo: «No estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie más se atrevía ya a hacerle preguntas.
Palabra de Dios
Oración
Vosotros sois linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios
Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en mí no morirá para siempre.
Aleluya.
EVANGELIO
Mc 12, 18-27.
No es Dios de muertos, sino de vivos.
Lectura del santo Evangelio según San Marcos.
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella. Jesús les respondió: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob» ? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.
Palabra del Señor.





