La Última Cena y el Reino de Dios

Jesús es el heredero de la alianza con David. Él es rey eterno sobre Israel y sobre todas la naciones (Lucas 1, 32-33). Pero ahora promulga una nueva alianza entre Él mismo y los discípulos, extendiendo los privilegios de la alianza de Dios, más allá de la Casa de David, a todos los apóstoles. LosSigue leyendo “La Última Cena y el Reino de Dios”

Santo Sacrificio de la Misa y el Reino de Dios

Con las invocaciones a la alianza, Jesús califica la Última Cena como una comida de renovación de la alianza, al igual que la Pascua era la comida en la que se renovaba la alianza de Dios con Moisés. Cuando los cristianos toman el cáliz eucarístico, reafirman su lugar dentro de la alianza; en la renovadaSigue leyendo “Santo Sacrificio de la Misa y el Reino de Dios”

La Iglesia

El exégeta modernista Alfred Loisy anunciaba haber perdido la fe al afirmar sarcásticamente: “Jesús proclamó el reino; y lo que vino fué la iglesia” Loisy no fué el único en sugerir esta idea. La yuxtaposición entre iglesia y Reino llegó a ser lugar común en determinados círculos especializados a finales del siglo XIX Cuando vengaSigue leyendo “La Iglesia”

Grupos de oración

o “escuelas de oración”, son hoy uno de los signos y uno de los acicates de la renovación de la oración en la Iglesia, a condición de beber en las auténticas fuentes de la oración cristiana. La salvaguarda de la comunión es señal de la verdadera oración en la Iglesia

La Alianza de Dios con David y ¿que tiene que ver con Jesús?

El rey davídico está destinado a regir sobre las doce tribus de Israel; pero también sobre todas las naciones. Los evangelios muestran -mediante muchos signos- que Jesús trata de restaurar la unidad de las doce tribus. Nombra a doce apóstoles y les promete que juzgarán a “las doce tribus de Israel” (Lucas 22,30) Figuras clave,Sigue leyendo “La Alianza de Dios con David y ¿que tiene que ver con Jesús?”

La formación cristiana

los Cristianos tenemos el deber de formarnos y conocer a fondo nuestra fe, pues como nos lo dijo nuestro primer Papa, el apóstol San Pedro: estad “siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (1 Pe 3,15)