Lo que vió el Profeta

Sabemos que los santos están en la gloria. Es razonable preguntarnos, sin embargo, como viven ahora, y cuáles son los límites de su conocimiento y de su actividad. El Apocalipsis nos da algunas respuestas.Juan el Profeta podía ver los cielos porque él había entrado en esa nube de gloria. Al recibir aquella visión, «caí enSigue leyendo «Lo que vió el Profeta»

La ley nueva

La Ley nueva es la gracia del Espíritu Santo dada a los fieles mediante la fe en Cristo Actúa por la caridad, utiliza el Sermón del Señor para enseñarnos lo que hay que hacer, y los sacramentos para comunicarnos la gracia de realizarlo: «El que quiera meditar con piedad y perspicacia el Sermón que nuestroSigue leyendo «La ley nueva»

La Ley nueva o Ley evangélica

La Ley nueva o Ley evangélica es la perfección aquí abajo de la ley divina, natural y revelada. Es obra de Cristo y se expresa particularmente en el Sermón de la Montaña. Es también obra del Espíritu Santo, y por él viene a ser la ley interior de la caridad: “Concertaré con la casa deSigue leyendo «La Ley nueva o Ley evangélica»

Antigua ley, Nueva ley

Hubo bajo el régimen de la antigua Alianza, gentes que poseían la caridad y la gracia del Espíritu Santo y aspiraban ante todo a las promesas espirituales y eternas, en lo cual se adherían a la ley nueva. Y al contrario, existen, en la nueva Alianza, hombres carnales, alejados todavía de la perfección de laSigue leyendo «Antigua ley, Nueva ley»

La ley antigua, señala a los evangelios

La Ley antigua es una preparación para el Evangelio “La ley es profecía y pedagogía de las realidades venideras” (San Ireneo de Lyon, Adversus haereses, 4, 15, 1). Profetiza y presagia la obra de liberación del pecado que se realizará con Cristo; suministra al Nuevo Testamento las imágenes, los “tipos”, los símbolos para expresar laSigue leyendo «La ley antigua, señala a los evangelios»

O sapientia

O Sapientia, quae ex ore Altissimi prodiisti, attingens a fine usque ad finem, fortiter suaviterque disponens omnia: veni ad docendum nos viam prudentiae ¡Oh, Sabiduría, que brotaste de los labios del Altísimo, y que abarcas del uno al otro confín, ordenándolo todo con firmeza y suavidad: ven a enseñarnos el camino de la salvación! (Cf.Sigue leyendo «O sapientia»