Amad a vuestros enemigos

Evangelio según san Mateo, 5: 43- 48 «Habéis oído que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Mas yo os digo: Amad a vuestros enemigos; haced bien a los que os aborrecen. Y rogad por los que os persiguen y os calumnian: Para que seáis hijos de vuestro Padre, que estáSigue leyendo «Amad a vuestros enemigos»

El hombre conoce el bien y el mal moral

– El hombre goza del bien que hace, y siente remordimientos si obra mal. El animal no conoce más que el bien agradable y el mal nocivo a sus sentidos: jamás hallaréis a un animal rastros de remordimientos. Así como no conoce la verdad, este alimento de los espíritus, tampoco conoce el deber, esta fuerzaSigue leyendo «El hombre conoce el bien y el mal moral»

El argumento de los juicios morales

Se observa en el hombre la capacidad de realizar juicios morales, es decir, la capacidad de distinguir entre el bien y el mal percibiendo tal distinción como objetiva: Sea por la razón que fuere es un hecho que los hombres realizan juicios morales. Todos los hombres, de todas las épocas y lugares, han realizado deSigue leyendo «El argumento de los juicios morales»

Grados de la obediencia

Obediencia de principiante: Se aplican antes que a otra cosa a guardar fielmente los mandamientos de Dios y de la iglesia; y a someterse por lo menos exteriormente a las órdenes de los superiores legítimos con diligencia puntualidad y espíritu sobrenatural TANQUEREY, Op. cit. P. 683

¿Cómo se prueba la existencia de Dios por la necesidad de un ser eterno?

Existe algo en el mundo; ahora bien, si no existiera un ser eterno, nada podría existir; luego existe un ser eterno. Es así que ese ser eterno es Dios; luego Dios existe. 1º Que existe algo es evidente. 2º Si desde toda la eternidad no hubiera existido nada, nada existiría tampoco ahora. Los seres noSigue leyendo «¿Cómo se prueba la existencia de Dios por la necesidad de un ser eterno?»

El deseo de la vida eterna, y los grandes bienes prometidos a los que luchan por ganarla

No pidas lo que te guste o acomode, sino lo que honre y agrade a Dios. Porque si rectamente juzgas, debes preferir y seguir mis disposiciones, más bien que tus deseos y todos los objetos de tus deseos. Conozco tus deseos y he oído tus frecuentes gemidos. Ya quisieras estar libre y gozando de laSigue leyendo «El deseo de la vida eterna, y los grandes bienes prometidos a los que luchan por ganarla»

Santo Sacrificio de la Misa

Te doy mi cuerpo divino y mi pasión amarga, para que a tu vez, me los ofrezcas como tu bien, Hazme estos dones; yo te los devolveré después; ofrécemelos otra vez y a cada ocasión tu mérito se multiplicará; por que lo que el hombre hace en la tierra, le será centuplicado en la eternidadSigue leyendo «Santo Sacrificio de la Misa»

¿Dónde ve usted señales de esperanza?

Por la gracia de la Divina Providencia, que nunca falla, podemos observar señales de la verdadera primavera. Podemos ver unas cuantas campanillas de invierno11: estos son los pequeñas dentro de la Iglesia, aquellos que no forman parte de la estructura administrativa, ni del poder de la nomenklatura eclesial. Estas espirituales campanillas de invierno son losSigue leyendo «¿Dónde ve usted señales de esperanza?»

¿Dónde ve usted señales de esperanza?

Por la gracia de la Divina Providencia, que nunca falla, podemos observar señales de la verdadera primavera. Podemos ver unas cuantas campanillas de invierno11: estos son los pequeñas dentro de la Iglesia, aquellos que no forman parte de la estructura administrativa, ni del poder de la nomenklatura eclesial. Estas espirituales campanillas de invierno son losSigue leyendo «¿Dónde ve usted señales de esperanza?»

¿Dónde ve usted señales de esperanza?

Por la gracia de la Divina Providencia, que nunca falla, podemos observar señales de la verdadera primavera. Podemos ver unas cuantas campanillas de invierno11: estos son los pequeñas dentro de la Iglesia, aquellos que no forman parte de la estructura administrativa, ni del poder de la nomenklatura eclesial. Estas espirituales campanillas de invierno son losSigue leyendo «¿Dónde ve usted señales de esperanza?»