Es que la “Edad Media” construyó cosas tan horripilantes que incluso hasta el día de hoy existe gente que desea despilfarrar sus ahorros y masacrar sus sentidos con las catedrales góticas y románicas, los manuscritos iluminados, los frescos en las paredes de los claustros o iglesias, la poesía medieval, los cantares de gesta, los vitrales, las esculturas que adornan el interior y el exterior de las casas y edificios, los instrumentos, el canto y la polifonía, etc. Es todo esto lo que un turista que viaje a Europa se obstinará una y otra vez por visitar. ¡Qué masoquistas que somos! Ir a visitar la obra de unos brutos “bárbaros”… Pero…
¿Bárbaros esos astrónomos, que a pesar de una técnica limitada, profundizaron el aporte de los griegos y de los árabes, preparando el inicio científico del mundo moderno?”
La religión no se origina con Dios -como plantea la tesis del monoteísmo inicial- sino con el hombre. Es él quien crea a los dioses para relacionarse consigo mismo o sentirse protegido. Pero no existen tales dioses, solo se trata de ideas. Por tanto, no es Dios quien ha creado al hombre sino el hombre quien ha creado a Dios a su imagen y semejanza.
Respuesta: Esta es la objeción de la teoría subjetiva sobre origen de la religión. De acuerdo con este enfoque Dios es un mero producto de la psicología humana y, en consecuencia, la naturaleza de la religión es en última instancia ilusoria.
La formulación más famosa de esta teoría la realizó el filósofo alemán Ludwig Feuerbach en su obra La Esencia del Cristianismo (1841). Básicamente lo que nos dice Feuerbach es que Dios no es más que una idea creada por la mente humana. Es el hombre el que crea a Dios a su imagen y semejanza atribuyéndole sus propias cualidades y reflejando en Él aquello que necesita y desea pero que no puede lograr directamente por sí mismo. De este modo, la religión nace de la alineación humana y Dios surge como producto de la necesidad que tiene el hombre de un Ser Superior. Por tanto, “lo que se consideraba objetivo, ahora se considera subjetivo (…) lo que se contemplaba y veneraba como Dios se reconoce ahora como algo humano. (…) La esencia divina no es más que la esencia humana”.
La teoría subjetivista de Feuerbach puede enseñarnos cosas interesantes sobre la naturaleza humana, pero no explica satisfactoriamente el origen de la religión o de dónde proviene ese profundo deseo que tiene el hombre de relacionarse con un Dios. Puede ser que el hombre tenga en sí una idea subjetiva de lo que es Dios y proyecte cualidades sobre Él, pero de ahí no se sigue que no exista ningún Ser objetivo independiente de su pensamiento y que es Dios (y más aún cuando la existencia de este Ser ya ha sido establecida con anterioridad por medio de argumentos independientes). Creerlo sería tanto como decir que los alimentos son meros productos de nuestra mente cuando tenemos hambre, cuando lo real es todo lo contrario: experimentamos hambre justamente porque estamos constituidos de un modo tal que requerimos objetivamente de alimentos, los cuales existen independientemente de si tenemos hambre o no. En consecuencia, el gran error de Feuerbach consiste en ver una causa donde en realidad hay un efecto, una mera idea donde en realidad hay un profundo hecho. Es perfectamente compatible con el teísmo postular que Dios creó al hombre con la necesidad de relacionarse con Él. El deseo que el hombre tiene de Dios viene del hecho de que procede de Él y tiene espíritu de modo que, aun cuando existe como un ser del mundo material, tiene impulsos trascendentes hacia lo espiritual. Por tanto, cuando el hombre se re- liga con Dios no se está empobreciendo o alienando, como pensaría Feuerbach, sino que más bien se engrandece, pues está realizando plenamente su esencia.
Ludwig Feuerbach, La Esencia del Cristianismo, Ed Trotta, Madrid, 2002, pp. 53-54.
Recientemente, a principios de septiembre de 2018, el profesor de neurofisiología Germund Hesslow, de la Universidad de Lund, en Suecia, fue acusado de hacer afirmaciones “trånsfōbįcªs” y “antīfēministās” simplemente por afirmar que el hombre y la mujer son biológicamente diferentes. Así, vemos que se cuestiona sistemáticamente un hecho científico para avanzar en una agenda política e ideológica.
«Swedish professor accused of bigotry for Sa-ying men and women biologically different» RT (Sept 17, 2018)https://www.rt.com/news/ 438638-swedish-professor-biologically-different/
Evangelio según san Mateo, 5: 10- 10 «Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos». (v. 10)
Terminantemente añade: «Por la justicia». Muchos sufren persecución por sus culpas, pero éstos no son justos. A la vez téngase en cuenta que la octava bienaventuranza concluye con el martirio
San Mateo 28:16-20 Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verlo le adoraron; algunos sin embargo dudaron Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.
En la transversalización de GęNėRõ, la «cognición» constructivista se aplica al GęNėRõ. Andrea Roedig, exdirectora de la «Academia Verde» de la Fundación Heinrich Böll y «experta en GęNėRõ», resume esta tesis con referencia al término «mujer» relevante para las fęmįnìst@s de la siguiente manera: «No existe ninguna mujer antes del término ‘mujer'». ¡Una declaración fuerte! Creer que algo es «anterior» al lenguaje es, según esta teoría, un engaño.
Este tipo de concepción del lenguaje se denomina «performativo». En el acto lingüístico, el lenguaje performativo crea ante todo aquello de lo que se habla. Esto destruye la separación entre signo y significado, ya que el lenguaje solo se refiere a sí mismo, no a la realidad. Según Beauvoir, la realidad se produce primero lingüísticamente y, por lo tanto, todo —de hecho, todo— lo que se dice y se piensa puede convertirse en realidad. Judith Butler desarrolló más esta tesis en su segundo libro «Bodies that matter» (Cuerpos que importan), publicado en 1993). Si se aplica su teoría del lenguaje de forma radical, esto significa también que el GęNėRõ no existe simplemente, sino que siempre se está produciendo una y otra vez. «En este sentido, la identidad de GęNėRõ es un hacer, aunque no el hacer de un sujeto que podría decirse que precede al acto. […]» según Judith Butler.
Así nació el término «Doing Gënder» (haciendo GęNėRõ), que declara que el GęNėRõ es una acción consciente. Como profesora de lingüística, para ella la realidad solo surge a través del lenguaje. Así, el GęNėRõ también se construye semánticamente. No existe un cuerpo natural como tal, que esté por delante del lenguaje y la interpretación de las culturas. Esto significa que la biología es pura cultura.
Sin embargo, como es obvio que los seres vivos existían antes de que existieran los humanos y el lenguaje, esta visión del mundo está tan alejada de la realidad que, de hecho, solo muestra cómo la ideología puede enturbiar incluso las cosas más obvias
Andrea Roedig ALLES GENDER? ODER WAS? Heinrich Bol1 Stiftung, marzo de 2001, P.26
Judith Butler Das Unbehagen der Ges-chlechter. Frankfurt am Main 1991, p.8
Aleluya, aleluya, aleluya. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Jn 16, 23b-28.
El Padre os quiere, porque vosotros me queréis y creéis.
✠ Lectura del santo evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre».
La comunista Simone de Beauvoir: modelo para Judith Butler
Simone de Beauvoir y su pareja Jean- Paul Sartre en conversación con el Che Guevara en Cuba, 1960.
Una de las primeras y aún más importantes representantes del feminismo es Simone de Beauvoir, nacida en París en 1908. Según Alice Schwarzer, su principal obra «El segundo sexo» es la «Biblia del feminismo». Sin embargo, a menudo hay algo que se suprime o pasa por alto: Beauvoir fue comunista antes de convertirse en feminista. Creía que una transformación del sistema capitalista—la resolución de la contradicción de clase— traería automáticamente la liberación de las mujeres. Este pensamiento estaba en línea con la corriente comunista de la época. Pero entonces llegó la revuelta estudiantil de 1968, de la que surgió en Francia el feminista radical «Mouvement de Libération des Femmes» (MLF, Movimiento de Liberación de la Mujer). Beauvoir también se pasó del comunismo al feminismo. Simone de Beauvoir es, en cierta medida, el vínculo entre las dos corrientes del marxismo y el feminismo.
El siguiente pasaje de su libro «El segundo sexo» demuestra que sus ideas eran extremadamente autoritarias:
«Ninguna mujer debería tener el derecho a quedarse en casa y criar a los hijos. La sociedad debería ser completamente diferente. Las mujeres no deberían tener esa opción, precisamente porque si existiera esa opción, demasiadas mujeres la elegirían»
Es evidente que la obra de Simone de Beauvoir sirvió de inspiración decisiva para Judith Butler.
Basándose en la afirmación de Beauvoir
«No se nace mujer, sino que se llega a serlo»,
Butler argumentó que el «género corporal» (» sexo») puede producirse socialmente. La división de las personas en las categorías masculina y femenina es, pues, un constructo que toma un supuesto hecho natural- biológico como pretexto para ejercer la dominación y el poder.
Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser