Es que la “Edad Media” construyó cosas tan horripilantes que incluso hasta el día de hoy existe gente que desea despilfarrar sus ahorros y masacrar sus sentidos con las catedrales góticas y románicas, los manuscritos iluminados, los frescos en las paredes de los claustros o iglesias, la poesía medieval, los cantares de gesta, los vitrales, las esculturas que adornan el interior y el exterior de las casas y edificios, los instrumentos, el canto y la polifonía, etc. Es todo esto lo que un turista que viaje a Europa se obstinará una y otra vez por visitar. ¡Qué masoquistas que somos! Ir a visitar la obra de unos brutos “bárbaros”… Pero…
¿Bárbaros esos médicos que, a pesar de una técnica limitada, profundizaron el aporte de los griegos y de los árabes, preparando el inicio científico del mundo moderno?”
El pueblo de Tournai entierra a las víctimas de la Peste Negra. Miniatura de Pierart dou Tielt que ilustra una obra de Gilles li Muisit (Tournai, c. 1353). KIK-IRPA, Bruselas
«El hombre no es intrínseca y primariamente religioso como aquí se pretende. Más bien la religión surge tardíamente, con la necesidad que tienen las clases dominantes de legitimar su dominio sobre el resto de la sociedad para así apropiarse del excedente productivo. Por tanto, el hecho espiritual (religión) no es más que consecuencia del devenir material (economía)»
Esta es la objeción que plantean los materialistas. De acuerdo con ellos el hombre, al constituirse como un mero producto de la materia, no es un ser intrínsecamente religioso. Inicia como un ser arreligioso y luego, por causa del devenir histórico y material, surge en él la religión. En la versión marxista este “devenir histórico” se corresponde con las condiciones materiales propias del proceso de explotación. Así, se postula que la religión nace con la explotación del hombre por el hombre, como legitimación ideológica de dicho orden. Si unos dominan y otros son dominados es porque los dioses así lo quieren. Pues bien, el presupuesto antropológico de dicha objeción (a saber, que el hombre no es más que un producto de la materia) ya fue refutado en el capítulo anterior. Por tanto, nos queda examinar la otra parte del argumento.
Comencemos por la tesis del periodo irreligioso original. Sostenida en antaño por Lubbock, esta teoría ha sido unánimemente rechazada por la crítica contemporánea. Uno a uno sus ejemplos han sido demostrados como falsos. Pueblos que eran considerados ateos han revelado a observadores más pacientes creencias que no se sospechaban en ellos. Así, por solo citar un ejemplo, aquellos yaganes de la Tierra de Fuego calificados como “ateos” por Darwin y Frazer, son ahora considerados, sin lugar a dudas, como pueblos religiosos. De este modo, antes que la postulación materialista pareciera ser cierta la sentencia de que “el hombre es un animal religioso”.
Luego, con respecto a la idea de que la religión surge meramente como consecuencia del “devenir histórico y material” del hombre, también existe importante evidencia en su contra. Paradigmático es, en ese contexto, el caso de la antigua sociedad india que, a pesar de ser económicamente primitiva y políticamente amorfa, daba muestras de un profundo desarrollo en sistemas de filosofía religiosa y ritos de adoración divina. Finalmente, en lo que se refiere a la versión marxista del origen de la religión hay que hacer notar que comete una falacia del accidente ya que si bien la religión puede ser utilizada (y, de hecho, ha sido utilizada) para legitimar órdenes sociales injustos ello de ningún implica que esa sea su esencia, ni siquiera en cuanto a fenómeno histórico. Existe abundante evidencia histórica del carácter religioso del hombre incluso antes del surgimiento de la “explotación del hombre por el hombre” tal como la conceptúan los marxistas. Por tanto, resulta altamente implausible postular que la religión se inicia con el fenómeno histórico de la explotación.
John Lubbock, The Origin of Civilization and the Primitive Condition of Man Ed Longmans, London, 1882
Wilhem Koppers, Tercera Semana de Etnologia Religiosa, Tilburgo, 1922, pp. 316-328
Una muestra del totalitarismo ideológico fue lo que le ocurrió en el 2015 al reconocido psiquiatra canadiense Dr. Kenneth Zucker, director de la Clínica de Identidad de Gęnėrø para Niños, Jóvenes y Familias, en Toronto, Canadá. Este doctor se dedicó por 30 años a ayudar a cientos de personas con trastornos de identidad Gęnėrø (incluyendo a 850 niños). Sin embargo, un día, debido a la imposición de leyes ideológicas por las cuales está prohibido hablar de problemas de Gęnėrø, el gobierno le ordenó cerrar su clínica. Es más, se lo acusó (como si fuera algo medicamente perverso) de “intentar prevenir a niños trªnsgėnërºs de recibir tratamiento y cirugías de reasignación de sėxò”.
El problema es que lo que su clínica hacía, a partir del 2015 está penado por la ley… De hecho, en Ontario, Canadá, la Ley 77 (2015) prohíbe cualquier tipo de terapia para menores que luchan contra la disforia de Gęnėrø u otros aspectos de su sęxûålîdªd, lo cual va totalmente en contra del consejo de numerosos psiquiatras. El Dr. Zucker justamente estaba por embarcarse en uno de los estudios más grandes acerca de los efectos nocivos de bloqueadores hormonales en niños y jóvenes y no es de sorprenderse, entonces, que activistas presionaron al gobierno para que dicho estudio científico nunca se lleve a cabo.
La clínica se llamaba «child Youth and Family Gēn- dėr Identity Clinic at the Centre for Addiction and Men- tal Health»
Cheung, Michelle «Transgęndër activists concer- ned about film featuring former CAMH psychologist Ken Zucker» CBC Jan 12 2017, https://www.cbc .ca/ news/canada/ toronto/camh- ken-zucker-petition-bbc- documentary-gender-identity-1.3932529
DiNovo, Cheri «Bill 77 Affirming Sexûâl Orientation and Gënder Identity Act», Legislative Assembly of Ontario, 77, 2015
Aleluya, aleluya, alaluya. Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para entrar en su gloria. Aleluya, aleluya, alaluya.
EVANGELIO Jn 16, 20-23a.
Nadie os quitará vuestra alegría.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada».
Luego, al entrar en la sede de la eterna felicidad, quiere que el culto instituido y tributado por El durante su vida terrena continúe sin interrupción ninguna. Porque no ha dejado huérfano al género humano, sino que, así como lo asiste siempre con su continuo y poderoso patrocinio, haciéndose en el cielo nuestro abogado ante el Padre , así también le ayuda mediante su Iglesia, en la cual está indefectiblemente presente en el transcurso de los siglos, Iglesia que El ha constituido columna de la verdad y dispensadora de gracia, y que con el sacrificio de la cruz fundó, consagró y confirmó eternamente
CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA
“Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes…, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. ¡Sí!, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo. Ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la víctima sin mancha al Eterno, en favor del mundo. Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la Tierra…! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos.
¡Ay de los habitantes de la Tierra…! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso… Tempestades que destruirán ciudades, terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros, llamarán a la muerte. (… La sangre correrá por todas partes. ¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos, Dios se dejará aplacar”. (La Salette, Francia
Evangelio según san Mateo, 5: 10- 10 «Bienaventurados los que padecen persecución por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos». (v. 10)
Una vez establecida y firmada interiormente la paz, aquel que ha de sufrir cualquier clase de persecuciones exteriores, de cualquier manera que sea atribulado exteriormente, dará mayor gloria a Dios
Estas ideologías no se guían, como las ciencias naturales, por el interés de la objetividad y la verdad, sino que su objetivo es cambiar la sociedad existente. Sin embargo, la ciencia objetiva no debe estar precedida por el dogma o el consenso, sino que debe realizarse una investigación metodológicamente correcta, y esta investigación debe ser abierta. Por tanto, las teorías de gênėrø no son ciencias naturales, sino conceptos de acción con la intención de cambiar el mundo. Por supuesto, uno puede construir una realidad adecuada para sí mismo, pero eso no cambia la realidad existente. No obstante, tiene consecuencias dramáticas para nuestro futuro.
Así, Konrad Lorenz escribió en 1982 anticipándose a la ideología de gênėrø: «La creencia errónea de que se puede hacer cualquier cosa del hombre […] subyace a los muchos pecados mortales que la humanidad civilizada comete contra la naturaleza del hombre. Debe tener las más perversas consecuencias si una política mundial, junto con la política que de ella se deriva, se basa en una mentira»
Konrad Lorenz: Die 8 Todsunden der zivilisierten Menschheit, 1982, p.96
Es que la “Edad Media” construyó cosas tan horripilantes que incluso hasta el día de hoy existe gente que desea despilfarrar sus ahorros y masacrar sus sentidos con las catedrales góticas y románicas, los manuscritos iluminados, los frescos en las paredes de los claustros o iglesias, la poesía medieval, los cantares de gesta, los vitrales, las esculturas que adornan el interior y el exterior de las casas y edificios, los instrumentos, el canto y la polifonía, etc. Es todo esto lo que un turista que viaje a Europa se obstinará una y otra vez por visitar. ¡Qué masoquistas que somos! Ir a visitar la obra de unos brutos “bárbaros”… Pero…
¿Bárbaros esos clérigos que, en el siglo XIII, fundaron las grandes universidades europeas?