Actas sobre el caso de un tal Cristo



Ahora bien, podía darse el caso de que, ciertas religiones, por diversos motivos, fuesen declaradas también como superstitio illicita (cosa que pasará años más tarde con el cristianismo por sus ansias de no querer ser tratada como «una religión más», sino como la única religión verdadera). Pero volviendo al «informe de Cristo», aunque hasta el momento no hay un documento definitivo, existen testimonios de autores cristianos antiguos que se refieren (o citan la existencia) a un informe. Así, San Justino, palestino nacido en Siquem[ 57], pero perteneciente a una familia latina inmigrada a Samaría, menciona expresamente en uno de los fragmentos de su Apología (año 150) un informe de Pilato: «Lo que verdaderamente sucedió, podéis comprobarlo en vuestros archivos, en las “actas” de los acontecimientos sucedidos bajo Poncio Pilato»

El mártir, remite a los archivos, con objeto de probar el cumplimiento en Jesús de las profecías de las Escrituras judías o para fundamentar sus propios argumentos. Su Apología está dirigida al propio emperador, Antonino Pío[ 59], a los senadores y a la alta sociedad romana, es decir, a todos aquellos que si hubieran querido, habrían podido tener acceso a los archivos imperiales referidos

Museo de Israel «certicado de un tal Poncio Pilato»
Una traducción aproximada es la siguiente:

» (Construcción en honor de) Tiberium
… Poncio Pilato
… prefecto de Judea
… ha dedicado (esto) «

José

Evangelio según san Mateo, 1: 19- 19 Y José, su Esposo, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. (v. 19)

Al querer dejarla era justo, y al querer hacerlo en secreto muestra ser piadoso, pues la pone a salvo de toda infamia y por eso dice: «Como era justo, quiso dejarla». Es decir, pudiendo entregarla al deshonor público, esto es, difamarla, prefiere separarse en secreto

La glosa

Nuestras deudas



No hay límite ni medida en este perdón, esencialmente divino (cf Mt 18, 21-22; Lc 17, 3-4). Si se trata de ofensas (de “pecados” según Lc 11, 4, o de “deudas” según Mt 6, 12), de hecho nosotros somos siempre deudores: “Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor” (Rm 13, 8). La comunión de la Santísima Trinidad es la fuente y el criterio de verdad en toda relación (cf 1 Jn 3, 19-24).

Se vive en la oración y sobre todo en la Eucaristía (cf Mt 5, 23-24): «Dios no acepta el sacrificio de los que provocan la desunión, los despide del altar para que antes se reconcilien con sus hermanos: Dios quiere ser pacificado con oraciones de paz. La obligación más bella para Dios es nuestra paz, nuestra concordia, la unidad en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo de todo el pueblo fiel» (San Cipriano de Cartago, De dominica Oratione, 23).

Oración

Entremos a la presencia del Señor dándole gracias

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 10, 34-11, 1.

No he venido a sembrar paz, sino espada.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro. Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

Palabra del Señor.

Santos

Un sabio decía: Dadme una palanca, un punto de apoyo, y levantaré al mundo. Lo que Arquímedes no pudo lograr, porque su petición no se dirigía a Dios y porque la hacía desde el punto de vista material, los santos lo lograron en toda su plenitud. El Todopoderoso les dió un punto de apoyo: Él Mismo, Él Solo. Y una palanca: la oración, que abrasa con fuego de amor. Y así levantaron el mundo. Y así lo siguen levantando los santos que aún militan en la tierra. Y así lo seguirán levantando hasta el fin del mundo los santos que vendrán

Historia de un Alma. Santa Teresa de Lisieux

Misericordia

2:12 Hablad y obrad tal como corresponde a los que han de ser juzgados por la ley de la libertad.2:13 Porque tendrá un juicio sin misericordia el que no tuvo misericordia

Santiago

José



Evangelio según san Mateo, 1: 19- 19 Y José, su Esposo, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. (v. 19)

O en otros términos: si a ti solo consta el pecado de otro contra ti, y quieres inculparle ante los hombres, no eres el hermano que corrige, eres su delator. Por eso el varón justo, José, perdonó a su Esposa, lleno de benignidad, el crimen que había sospechado de Ella. Revolvíase ciertamente en su ánimo sospecha indudable de adulterio, mas como a él solo constaba, no quiso difamarla, sino dejarla en secreto, prefiriendo al castigo del pecado el bien del pecador

San Agustín, de Verbo Domini, serm. 16

El perdón a los enemigos



La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos (cf Mt 5, 43-44). Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede recibirse más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan este testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación (cf 2 Co 5, 18-21) de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí (cf Juan Pablo II, Cart enc. DM 14)


Oración

Pronuncie mi boca la alabanza del Señor,
todo viviente bendiga su santo nombre
por siempre jamás