Aleluya, aleluya, aleluya.
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que comprendamos cuál es la esperanza a la que nos llama.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mc 6, 7-13.
Los fue enviando.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos.
EN aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos». Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.
Palabra del Señor.
Pureza de Alma y Rectitud de Intención
Con dos alas se eleva uno sobre las cosas de la tierra: rectitud de intención y pureza. Es necesario tener rectitud en el entendimiento para obrar por fines elevados, y pureza en los afectos. Con la rectitud de intención dirigimos hacia Dios todo lo que hacemos. Con la pureza en los afectos nos independizamos de lo terrenal para dedicarnos totalmente a amar a Dios.
Nada de lo que es bueno te podrá estorbar para elevarte si te independizas de todo afecto desordenado.
Gozarás de gran libertad del alma si no buscas más que hacer la voluntad de Dios y ser útil al prójimo haciéndole el mayor bien.
Gozarás de gran libertad del alma si no buscas más que hacer la voluntad de Dios y ser útil al prójimo haciéndole el mayor bien.
Si tienes corazón puro e intención recta todos los seres terrenales serán espejos de lo que debes hacer y libros para obtener santas enseñanzas. Porque no hay criatura tan insignificante que no refleje la bondad de Dios.
Salmo 8
8:4 Al ver tu cielo, hechura de tus dedos, la luna y las estrellas que pusiste,
8:5 ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el hijo de Adán para que de él te cuides?
8:10 ¡Yahvé, Señor nuestro, qué glorioso es tu nombre en toda la tierra!
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

El Pincelito
Si el lienzo que pinta un artista pudiera pensar y hablar, seguramente no se quejaría de que el pincel lo toque y lo retoque sin cesar; ni tampoco envidiaría la suerte de ese instrumento, pues sabría que la belleza que lo adorna no se la debe al pincel sino al artista que lo maneja
El Pincel, por su parte, no puede gloriarse de haber hecho él la obra de arte. Sabe que los artistas no se atan a un instrumento, que se ríen de las dificultades, que a veces les gusta escoger instrumentos débiles y defectuosos…
Madre querida, yo soy un pincelito que Jesús ha escogido para pintar su imagen en las almas que usted me ha confiado. Un artista no utiliza solamente un pincel, necesita al menos dos. El primero es el más útil, con él da los colores comunes, y cubre totalmente ell lienzo en muy poco tiempo; del otro, del más pequeño, se sirve para los detalles.
Madre querida, usted representa el precioso pincel que la mano de Jesús toma con amor cuando quiere hacer un gran trabajo en el alma de sus hijas; y yo soy el pequeñito del que luego quiere servirse para los detalles menores.
La primera vez que Jesús se sirvió de su pincelito fué hacia el 8 de diciembre de 1892. Siempre recordaré aquella época como un tiempo de gracias. Voy a confiarle, Madre querida, aquellos dulces recuerdos.
Cuando, a los 15 años, tuve la dicha de entrar en el Carmelo, me encontré con una compañera de noviciado que había ingresado unos meses antes. Tenía ocho años más que yo; pero su temperamento infantil borraba la diferencia de los años, así que pronto usted, Madre, tuvo la alegría de ver que sus dos postulantes se entendían a las mil maravillas y se hacían inseparables.
En orden a propiciar aquel afecto naciente, que le parecía que había de dar buenos frutos, nos permitió que tuviéramos juntas, de vez en cuando, algunas charlas espirituales.
Mi querida compañera me encantaba por su inocencia y por su carácter abierto. Pero, por otro lado, me extrañaba ver cuán distinto era el afecto que ella le tenía a usted del que le tenía yo. Había también, en su comportamiento con las hermanas, muchas otras cosas que yo hubiera deseado que cambiase…
Ya en aquella época Dios me hizo comprender que hay almas a las que su misericordia no se cansa de esperar, a las que no concede su luz sino paso a paso. Por eso, yo me cuidaba muy bien de adelantar su hora y esperaba pacientemente que Jesús tuviese a bien hacerla llegar.
Reflexionando un día sobre el permiso que usted nos había dado para hablar y así inflamarse más en el amor de nuestro Esposo, como dicen nuestras santas Constituciones, me dí cuenta con tristeza de que nuestras conversaciones no alcanzaban el fin deseado. Entonces Dios me dio a entender que había llegado el momento y que ya no tenía por qué tener miedo a hablar, o que de lo contrario, debería poner fin a unas conversaciones que tanto parecían a las de dos amigas del mundo.
Aquel día era sábado. Al día siguiente, durante la Acción de Gracias, le pedí a Dios que pusiera en mi boca palabras tiernas y convincentes, o más bien, que hablase Él mismo por mi boca. Jesús escuchó mi oración y permitió que el resultado colmase ampliamente mi esperanza, pues lo que vuelvan a su mirada hacía él quedarán radiantes (Salmo XXXIII) y la luz brillará en las tinieblas para los rectos de corazón. Las primeras palabras se aplican a mí y las segundas a mi compañera, que realmente tenía un corazón recto.
Cuando llegó la hora en que habíamos quedado para encontrarnos, al poner los ojos en mí la pobre hermanita se dió cuenta enseguida de que yo no era la misma. Se sentó a mi lado, sonrojada, y yo, apoyando su cabeza en mi corazón, le dije, con llanto en la voz, todo lo que pensaba de ella, pero con palabras tan tiernas y manifestándole tanto cariño, que pronto sus lágrimas se mezclaron con las mías.
Reconoció con gran humildad que todo lo que le decía era verdad, me prometió comenzar una nueva vida y me pidió, como favor, que le advirtiese siempre sus faltas. Al final, en el momento de separarnos, nuestro afecto se había vuelto totalmente espiritual, no había ya en él nada humano. Se hacía realidad en nosotras aquel pasaje de la Sagrada Escritura: «Hermano ayudado por su hermano es como una plaza fuerte»
Lo que Jesús hizo con su pincelito se hubiera borrado pronto si él, Madre, no hubiese echado mano de usted para consumar su obra en aquella alma que Él quería toda para sí.
Historia de un Alma. Santa Teresa de Lisieux

¿Y qué se dijo del proceso de Cristo?
Algunos como Blinzler señalan que todos los procesos por «alta traición» debían ser comunicados sin excepción a Roma; lo mismo señala Lidia Storoni Mazzolani, otra estudiosa del tema al decir que «es probable que existiera un informe dirigido al emperador. Y también es posible que Tiberio hubiera querido saber algo más al respecto»[ 51]. En concordancia con ello, afirma Marta Sordi: «Esta relación existió seguramente… Pilato, que probablemente no habría visto la necesidad de informar a su emperador acerca del proceso de Jesús, debió de informarle cuando, al difundirse por toda la provincia la nueva fe, topó con la rabiosa intransigencia del Sanedrín que desencadenó una serie de procesos y ejecuciones arbitrarios que amenazaban con afectar a una gran número de personas en Judea y en las regiones próximas… Dado el convencimiento de Pilato, reforzado durante el proceso, de la inconsistencia de las acusaciones políticas y de la inocencia del crucificado, es muy probable que la relación citada por los autores cristianos del siglo II fuese en efecto favorable a los cristianos, poniendo de relieve que la nueva fe no conllevaba peligros de naturaleza política. La expresión “Pilato que ya era cristiano en su conciencia” que emplea Tertuliano se explica quizá por un informe favorable, sin necesidad de afirmar una conversión de Pilato (…). Informado del desarrollo de los acontecimientos, Tiberio se decidió a intervenir. En efecto, la noticia de la aparición de una nueva secta judía, perseguida por las autoridades oficiales, pero acogida por parte del pueblo, y cuya difusión eliminaba del mesianismo toda clase de violencia política anti- romana acentuando los aspectos religiosos y morales, no podía dejar de interesar a Tiberio»[ 52]
Y continúa diciendo Sordi: «la actitud que Tertuliano atribuye a Tiberio de una propuesta que da origen a un senadoconsulto[ 53], lejos de ser inverosímil encaja perfectamente con la estrategia política seguida hasta entonces en Palestina. Al proponer el reconocimiento del culto a Cristo, Tiberio buscaba dar a la nueva religión nacida en el seno del judaísmo, idéntica carta de naturaleza legal que al judaísmo reconocido por Roma en la época de Julio César, e intentaba también de este modo sustraer a los seguidores de la nueva fe en Judea (ámbito de difusión en el 35) de la autoridad del Sanedrín. Poco después de la creación de la provincia romana, se había seguido la misma estrategia con los samaritanos, sustraídos de la tutela religiosa judía; pues de ese modo, Roma se aseguraba su fidelidad»[ 54]. Entre los autores cristianos de los primeros siglos, Tertuliano también dejaría un testimonio análogo: convertido al cristianismo desde el paganismo escribía hacia el año 197
¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi
Era justo
Evangelio según san Mateo, 1: 19- 19 Y José, su Esposo, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. (v. 19)
Es de notar que llama aquí justo al que en todo es virtuoso. Porque «justicia» no es sólo no querer más de lo debido, sino también la virtud en general y es en este sentido que principalmente emplea la Escritura la palabra «justicia». Siendo, pues, justo 1, es decir, benigno y moderado, quiso dejar en secreto a la que veía expuesta a la infamia y a la máxima pena de la Ley. Como quien se coloca por encima de la Ley, José la salvó de ambos peligros. Pues a la manera que el sol antes de ostentar sus rayos ya alumbra la tierra, así Cristo, antes de nacer, hizo que apareciesen en el mundo muchas señales de perfecta virtud
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 4
Perdonar a quienes nos ofenden
Así, adquieren vida las palabras del Señor sobre el perdón, este Amor que ama hasta el extremo del amor (cf Jn 13, 1). La parábola del siervo sin entrañas, que culmina la enseñanza del Señor sobre la comunión eclesial (cf. Mt 18, 23-35), acaba con esta frase: “Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano”. Allí es, en efecto, en el fondo “del corazón” donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión
Oración
¡Qué gloria y qué felicidad combatir en la presencia de Cristo y recibir de sus manos la corona!
Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos vosotros si os injurian por ser cristianos, porque el Espíritu de Dios descansa en vosotros.
Aleluya
EVANGELIO
Mt 10, 24-33.
Un discípulo no es más que su maestro.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «Un discípulo no es más que su maestro, ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y al esclavo como su amo. Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados! No les tengáis miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay escondido, que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo».
Palabra del Señor
Vence al mal con el bien
12:17 Sin devolver a nadie mal por mal; procurando el bien ante todos los hombres;12:18 en lo posible, y en cuanto de vosotros dependa, en paz con todos los hombres;12:19 no tomando la justicia por cuenta vuestra, queridos míos, dejad lugar a la ira, pues dice la Escritura: Mía es la venganza; yo daré el pago merecido, dice el Señor.12:20 Antes al contrario: si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; y si tiene sed, dale de beber; haciéndolo así, amontonarás ascuas sobre su cabeza.12:21 No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien
Romanos
Mártires del Japón

José
Evangelio según san Mateo, 1: 19- 19 Y José, su Esposo, como era justo y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. (v. 19)
San Agustín, in sermone 14 de Nativitate Conociendo José que María estaba encinta, se turba, porque la Esposa que había recibido del templo mismo del Señor y no conocía aún, la encuentra fecunda, y agitándose inquieto, discute y habla consigo mismo: «¿ Qué haré? ¿La denuncio o callo? Si la descubro, no me hago cómplice de adulterio, pero incurro en crueldad, porque me consta que según la ley debe ser apedreada. Si callo, doy mi consentimiento a una acción mala, y participo con los adúlteros. Entonces si callar es malo y descubrir el adulterio es peor, la dejaré libre».




