Día: 13 febrero, 2019

A dónde crees que va?


Si no es que su caminar, su gracia, su elegancia, su espera para que el semáforo este en rojo, si no es para Alabar a Cristo

Tobías 8,5

¡Bendito seas, Dios de nuestros padres, y bendito sea tu Nombre por todos los siglos de los siglos! Bendígante los cielos y tu creación entera, por los siglos todos

Sam Agabo

Es citado por el evangelista San Lucas en los Hechos de los Apóstoles, quien le menciona como un profeta. Según Hch 11, 27-28, fue uno del grupo de profetas que fue de Antioquía a Jerusalén. Allí predijo una gran hambruna que azotaría toda la tierra, que el autor sitúa bajo el imperio de Claudio y que se ha identificado con los hechos del año 45. Años después, según Hch 21, 10-12, hacia el 58 conoció a Pablo de Tarso en Cesarea Marítima y le advierte que sería encarcelado si iba a Jerusalén, aunque Pablo finalmente acaba yendo. Según la tradición, Ágabo murió mártir en Antioquía

Sacerdote

Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo, hizo a los obispos partícipes de su misma consagración y misión por medio de los Apóstoles, de los cuales son sucesores. Estos han confiado legítimamente la función de su ministerio en diversos grados a diversos sujetos en la Iglesia” (LG 28). “La función ministerial de los obispos, en grado subordinado, fue encomendada a los presbíteros para que, constituidos en el orden del presbiterado, fueran los colaboradores del orden episcopal para realizar adecuadamente la misión apostólica confiada por Cristo” (PO 2)

Oración

Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza 

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.

Tu palabra, Señor, es verdad;

santifícanos en la verdad. 

Aleluya, aleluya, aleluya.


EVANGELIO

Mc 7, 14-23.


Lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre.


Lectura del santo Evangelio según San Marcos.


EN aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:

    «Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

Él les dijo:

    «También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».

(Con esto declaraba puros todos los alimentos). Y siguió:

    «Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».


Palabra del Señor