¿Jesús es Dios?

Prueba de las profecías

A pesar de ser un hombre justo, sería torturado y asesinado por sus enemigos

Sabiduría
2:12 Pongamos trampas al justo, que nos fastidia y se opone a nuestras acciones; nos echa en cara nuestros delitos y reprende nuestros pecados de juventud.
2:13 Presume de conocer a Dios y se presenta como hijo del Señor.
2:14 Es un reproche contra nuestras convicciones y su sola aparición nos resulta insoportable,
2:15 pues lleva una vida distinta a los demás y va por caminos diferentes.
2:16 Nos considera moneda falsa y nos evita como a apestados; celebra el destino de los justos y presume de que Dios es su padre.
2:17 Ya veremos si lleva razón, comprobando cuál es su desenlace:
2:18 pues si el justo es hijo de Dios, él lo rescatará y lo librará del poder de sus adversarios.
2:19 Lo someteremos a humillaciones y torturas para conocer su temple y comprobar su entereza.
2:20 Lo condenaremos a una muerte humillante, pues, según dice, Dios lo protegerá.

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Servicio a la vida

La fecundidad del amor conyugal se extiende a los frutos de la vida moral, espiritual y sobrenatural que los padres transmiten a sus hijos por medio de la educación. Los padres son los principales y primeros educadores de sus hijos (cf. GE 3). En este sentido, la tarea fundamental del matrimonio y de la familia es estar al servicio de la vida (cf FC 28)

Oración

La magnificencia del Señor está por encima de los cielos: Su majestad resplandece sobre las nubes y su nombre permanece para siempre. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Os doy un mandamiento nuevo —dice el Señor—:
que os améis unos a otros, como yo os he amado.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 13, 31-33a. 34-35.

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

CUANDO Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús:
«Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».

Palabra del Señor

Procreación

«Por su naturaleza misma, la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y a la educación de la prole y con ellas son coronados como su culminación» (GS 48,1): «Los hijos son el don más excelente del matrimonio y contribuyen mucho al bien de sus mismos padres. El mismo Dios, que dijo: «No es bueno que el hombre esté solo (Gn 2,18), y que hizo desde el principio al hombre, varón y mujer» (Mt 19,4), queriendo comunicarle cierta participación especial en su propia obra creadora, bendijo al varón y a la mujer diciendo: «Creced y multiplicaos» (Gn 1,28). De ahí que el cultivo verdadero del amor conyugal y todo el sistema de vida familiar que de él procede, sin dejar posponer los otros fines del matrimonio, tienden a que los esposos estén dispuestos con fortaleza de ánimo a cooperar con el amor del Creador y Salvador, que por medio de ellos aumenta y enriquece su propia familia cada día más» (GS 50,1).

El Señor nos recomendó, una personita más, que alegría!!

Oración

Dios nos ha hecho nacer de nuevo para una esperanza viva. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Si permanecéis en mi palabra —dice el Señor—
seréis de verdad discípulos míos
y conoceréis la verdad.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 14, 7-14.

Yo soy el camino y la verdad y la vida.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré».

Palabra del Señor.b

Separación

Respecto a los cristianos que viven en esta situación y que con frecuencia conservan la fe y desean educar cristianamente a sus hijos, los sacerdotes y toda la comunidad deben dar prueba de una atenta solicitud, a fin de que aquellos no se consideren como separados de la Iglesia, de cuya vida pueden y deben participar en cuanto bautizados: «Exhórteseles a escuchar la Palabra de Dios, a frecuentar el sacrificio de la misa, a perseverar en la oración, a incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad en favor de la justicia, a educar sus hijos en la fe cristiana, a cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios» (FC 84)

Oración

Los reyes de la tierra lucharán contra el Cordero, pero el Cordero los vencerá, Porque él es Señor de señores y Rey de reyes

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida – dice el Señor–;
nadie va al Padre, sino por mí.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 14,1-6.

Yo soy el camino, y la verdad y la vida.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí».

Palabra del Señor.