Categoría: Traje Sacerdotal

Además de la Gracia y la Fe, las Obras

Hacerse discípulo de Jesús es aceptar la invitación a pertenecer a la familia de Dios, a vivir en conformidad con su manera de vivir: “El que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, éste es mi hermano, mi hermana y mi madre” (Mt 12, 49).

Los padres deben acoger y respetar con alegría y acción de gracias el llamamiento del Señor a uno de sus hijos para que le siga en la virginidad por el Reino, en la vida consagrada o en el ministerio sacerdotal.

Hijo sacerdote de Scott Hahn

Vestimentas Sacerdotales

Estola: “Orarium”. Era una larga “bufanda” que abrigaba el cuello. Se le da el sentido de inmortalidad y es la insignia por excelencia de la dignidad sacerdotal. La usa el sacerdote en las funciones propias de su ministerio. La estola es una tira de tela, más o menos entre 15 y 25 cm. de anchura, blanca o de colores que pende del cuello.
En el uso latino antiguo se empleaba a veces para designar vestidos significativos o simbólicos: así se habla de que los bautizados van vestidos de estolas blancas (“stolis albis candidi”), o que los mártires van vestidos de la estola de la gloria inmortal.Es, por tanto, un distintivo de los ministros y a la vez un adorno que resalta la función sagrada que realizan. Se ponen la estola también para distribuir la comunión o para sentarse en la sede penitencial. En la ordenación del diácono uno de los gestos complementarios es la imposición de la estola.La Iglesia hace pedir, al imponérsela el Sacerdote, la inmortalidad, perdida por el pecado, y el premio de nuestro último y feliz destino: Devuélveme, Señor, la estola de la inmortalidad, que perdí con la prevaricación del primer padre, y aún cuando me acerque, sin ser digno, a celebrar tus sagrados misterios, haz que merezca el gozo sempiterno. La estola significa las sogas con que Nuestro Señor fue arrastrado al Calvario.Es la figura de las cadenas de hierro con que fue cargado después de su condenación
Sacerdote revestido con la estola

Manípulo

Era, entre los antiguos romanos, un pañuelo destinado a secar el sudor y se llevaba en el brazo izquierdo.
El manípulo es el ornamento en forma de pañuelo o estola pequeña, que los clérigos pueden usar sujeto al antebrazo izquierdo sobre la manga del alba.
Parece que su origen está en la antigua Roma, donde los altos cargos del Estado llevaban un pañuelo como objeto de etiqueta en ciertos vestidos de gala, y lo sostenían en la mano o lo ataban al vestido. También usaban ese pañuelo al presidir los juegos públicos para lanzarlo como señal de su comienzo.
El papa Silvestre concedió su uso a los diáconos romanos para el servicio litúrgico, para portarlo en la mano derecha. Con éste, los ministros se limpiaban el sudor y enjugaban sus lágrimas durante la Misa. Con la expansión del rito de la Diócesis de Roma a otros lugares, se extendió su uso, a la par de que poco a poco, doblado sobre sí mismo, fue adquiriendo la forma de banda larga y estrecha, adornado con flecos en los dos extremos, enriquecido con hilos y bordados de oro, hasta que hacia finales del siglo XIV, ya había adquirido la forma definitiva: un estrecha banda de tela de la misma hechura que la estola y la casulla.
Al no haber referencia de él en la Instrucción General del Misal Romano expedido en 1969, cayó en desuso, aunque jamás ha sido expresamente prohibido. Por eso hay quien lo usa en la forma ordinaria.
El manípulo debe ser del color litúrgico del día, y tener en su centro una cruz, que ha de besar el que lo lleva, tanto antes de ponérselo como al momento de quitárselo. Ordinariamente también suele colocarse una cruz a cada extremo, aunque no está propiamente mandado.
El manípulo puede ser usado por el subdiácono, el diácono, el presbítero y el obispo. Si un clérigo de alguna orden menor hace de subdiácono, éste no lo utiliza.
Únicamente debe de ser usado durante la Misa y, enel caso del sacerdote, solo cuando viste la casulla. De esta forma, mientras lleva la capa pluvial en el rito de aspersión, no usa el manipulo. Asimismo, cuando hay otra celebración antes de la Misa, no se pone hasta que aquella empieza, y si una celebración sigue inmediatamente a la Misa, hay que quitárselo previamente. En el caso del obispo, se lo pone hasta después del Confiteor que, conforme al antiguo uso, era cuando se levantaba la casulla sobre los brazos.
No obstante lo anterior, también se usa el manípulo en la epístola y el Evangelio de la bendición de Ramos, en el Exultet de la Vigilia Pascual, y en la Celebración de la Pasión del Señor del Viernes Santo, aunque debe de retirarse para la adoración de la cruz del viernes santo
Al revestirse el manípulo, el clérigo dice la siguiente oración: ““Merear, Domine, portare manipulum fletus et doloris; ut cum exsultatione recipiam mercedem laboris. Amen.”, que puede traducirse como “Merezca Señor, llevar el manipulo del llanto y del dolor, para poder recibir con alegria el premio de mis trabajos. Amen.”
Con esa oración, el manípulo nos recuerda las buenas obras y que los trabajos y el dolor ofrecidos a Dios serán espléndidamente recompensados con haces de frutos y ricos dones, en recuerdo de la Pasión, el manípulo representa las ataduras con que fueron ceñidas las manos de Nuestro Señor al ser azotado Significa la soga con que fue atado Jesús a la columna; la compunción del corazón y la paciencia en los trabajos de la vida presente, con la esperanza de la futura gloria. Es signo del servicio sacerdotal.
Espiritualmente nos recuerda las buenas obras y que los trabajos y el dolor ofrecidos a Dios serán espléndidamente recompensados. La oración que el sacerdote pronuncia al ponérselo es: Merezca, Señor, llevar el manípulo del llanto y del dolor, para poder recibir con alegría el premio de mis trabajos. El manípulo significa las ataduras de las manos al ser azotado Nuestro Señor.

El Cíngulo


Cíngulo. Del latín “cingulum”, de “cingere”, ceñir. Cordón con que se ciñe el alba. (IGMR 81.298). El cíngulo o ceñidor es un complemento necesario para ciertos vestidos amplios como el Alba para ceñirlos mejor a la cintura y facilitar el movimiento a veces tiene forma de cordón y otras veces de cinta.
Oración del sacerdote:“Praecínge me, Dómine, cíngulo puritátis, et exstingue en lumbis meis humórem libídinis; ut máneat in me virtus continéntiae et castitátis.”Trad: “Ceñidme, Señor, con el cíngulo de la pureza y extingue en mi cuerpo el fuego de la sensualidad, para que posea siempre la virtud de la continencia y de la castidad”Significa la pureza y la mortificación. Cristo nos exhorta a esperar su venida ceñidos (Lc. 12,35). Simboliza las cuerdas con que fue atado Jesús en el huerto, al igual que los azotes que padeció atado a la columna.Espiritualmente nos recuerda, según la oración que reza el sacerdote, la necesidad de luchar contra las bajas pasiones de la carne.
“336. La vestidura sagrada para todos los ministros ordenados e instituidos, de cualquier grado, es el alba, que debe ser atada a la cintura con el cíngulo, a no ser que esté hecha de tal manera que se adapte al cuerpo aun sin él.[…]”
A pesar de que el alba se ajuste al cuerpo del ministro, me parece que es bueno usarlo atendiendo a su simbolismo

El Alba

Recuerdo de la vestidura blanca que le fue puesta en casa de Herodes. Llamada así por su color blanco, es una de las más antiguas vestiduras sacerdotales.Deriva de las túnicas antiguas, blancas, hasta los pies, que se perdieron en el uso civil, pero que se consideró que podían utilizarse simbólicamente en el culto, expresando con el vestido diferente de los ministros la diferencia entre la vida la vida profana y la celebración. En todas las culturas religiosas, para el ejercicio del culto se quiere simbolizar la pureza de los ministros, y en muchas de ellas precisamente con el color blanco. El blanco es signo también de victoria y de resurrección.
Recuerda el vestido de bodas que entre los orientales llevaban los convidados (Mt, 22-12). Simboliza por su color la inocencia, la pureza y la castidad; por su forma la perseverancia. Los alegoristas han visto en ella la vestidura blanca con que Jesús fue escarnecido por Herodes. El Papa recordó que las antiguas oraciones hacen referencia al vestido nuevo que el hijo pródigo recibió del padre; y por tanto, “cuando nos acercamos a la liturgia para actuar en la persona de Cristo nos damos cuenta de cuán lejos estamos de Él; cuanta suciedad existe en nuestra propia vida”.

Traje Sacerdotal

Amito

El primer ornamento con que se ciñe el sacerdote es el amito (de amicere, que significa cubrir), que es un trozo de tela blanca rectangular y lo suficientemente ancha para que cubra el cuello y los hombros. En la Forma Ordinaria, este ornamento puede omitirse si el alba cubre el vestido común alrededor del cuello (Instrucción General del Misal Romano, núm. 336). se coloca primero sobre la cabeza, como una especie de capucha, simbolizando así el yelmo que protege al soldado de Cristo contra las acometidas del diablo, y que le recuerda la disciplina de los sentidos y del pensamiento que es necesaria para una digna celebración de la Santa Misa. Nuestros pensamientos no deben divagar por las preocupaciones y las expectativas de la vida diaria; los sentidos no deben verse atraídos hacia lo que allí, en el interior de la iglesia, casualmente quisiera secuestrar los ojos y los oídos, sino que han de mirar a Cristo que se hará real, verdadera y sustancialmente presente sobre el altar en el momento de la consagración. También recuerda que el ministro sagrado debe ser parco y comedido en las palabras. Por eso, la oración que acompaña a este ornamento dice: «Pon, Señor, sobre mi cabeza el yelmo de salvación para rechazar los asaltos del enemigo».
En memoria del velo con el cual los judíos cubrieron el rostro del Salvador en casa de Caifás, diciéndole en torno de burla: Cristo, profetiza y dinos quién te ha herido?