Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tanto amó Dios al mundo,
que entregó a su Unigénito;
todo el que cree en él tiene vida eterna.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 3, 16-21.

Dios envió a su Hijo para que el mundo se salve por él.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.

TANTO amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.
Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.
En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

Palabra del Señor

Pío X y el sacerdocio



Un amigo personal de Pío X le hablaba un día con exaltada indignación de las injurias que le había dirigido un escritor modernista, como cabeza de la Iglesia. La respuesta del Papa y la sonrisa con la que la acompañó fueron características:—Vamos—le dijo—, ¿no admitió al menos que soy un buen sacerdote? De todos los elogios, ése es el único que siempre he estimado. Otro escritor que se le oponía decía de Pío X que “era un hombre que, bajo una apariencia de humildad, escondía una ilimitada ambición”. Y en cierto modo Pío X era ambicioso, sin duda alguna; su ambición había nacido en él cuando se arrodilló ante el altar de la catedral de Castelfranco para recibir el crisma sagrado del sacerdocio con todas sus consecuencias. El estudio, la oración, el trabajo, el sacrificio y la abnegación ilimitada; la caridad, la pobreza y la obediencia leal y entrañable a la autoridad; el deseo de ser un sacerdote fervoroso y bueno que siguiera las huellas del divino Maestro, todo esto formaba parte de su ambición. Esa ambición era la estrella que había guiado toda su vida, a ella lo había sacrificado todo y, hasta cierto punto, era innegable que esta ambición, plenamente realizada en su santa vida, lo había puesto contra su voluntad en el trono de Pedro

San Pío X: El Papa Sarto, un papa santo. F.A. Forbes

Oración

Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber

Evangelio

San Juan 3:7-15
No te asombres de que te haya dicho: Tenéis que nacer de nuevo. El viento sopla donde quiere, y oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que nace del Espíritu.» Respondió Nicodemo: «¿Cómo puede ser eso?» Jesús le respondió: «Tú eres maestro en Israel y ¿no sabes estas cosas? «En verdad, en verdad te digo: nosotros hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero vosotros no aceptáis nuestro testimonio. Si al deciros cosas de la tierra, no creéis, ¿cómo vais a creer si os digo cosas del cielo? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna.

Pio X

Se afirmó que, por su actuación, el pensamiento había sido encadenado nuevamente con las cadenas de las que había intentado liberarse y que en adelante debía considerarse a Roma fuera de la lucha, puesto que una vez más había temido ponerse de cara a la luz y había apartado o expulsado a aquellos de sus hijos que deseaban sinceramente esa luz. Ahora, sin embargo, no existe ningún cristiano en lugar alguno (ningún cristiano en el sentido histórico de la palabra, que crea que la misión de Cristo consiste en la revelación que Él promulgó y no simplemente en el impulso que su venida dio a las aspiraciones espirituales), no hay ningún cristiano, por muy lejos que puedan estar sus simpatías de la interpretación católica del contenido de tal revelación, que no reconozca que Pío X se ha mantenido firme mientras sus líderes religiosos vacilaban o contemporizaban y que Roma, guiada por el Papa, se colocó de parte de la simple verdad evangélica, de la autoridad de la Sagrada Escritura y de la divinidad de Cristo

R. H Benson, a la muerte de Pío X

EDUCACIÓN SĘXÜAL INTEGRAL Lenguaje inclusivo



Wittig describió en su obra Las guerrilleras (1969) a un grupo de mujeres guerreras, las cuales han creado su propio estado soberano una vez eliminado el patriarcado. En esta obra no se usan los pronombres él o ella, sino solo el plural colectivo “les” (en francés “ils”)

Wittig, Monique Les Guérilleres, Paris, Les Éditions de Minuit, 1969

Ajuste finoUna evidencia a nivel subatómico.



Se sabe que el neutrón tiene 0,138% más masa que el protón. Debido a esta masa adicional los neutrones requieren más de energía que los protones para formarse de modo tal que, al enfriarse el universo luego del Big Bang, se produjeron más protones que neutrones en una proporción aproximada de 7 a 1. Ahora bien, si el neutrón hubiera sido solo un 0,1% más masivo que el protón, quedarían tan pocos neutrones del enfriamiento del Big Bang que no habría suficiente cantidad como para formar los núcleos de todos los elementos pesados esenciales para la vida.

Por otra parte, si el neutrón hubiese sido 0,1% menos masivo, dado que su masa adicional con respecto al protón también determina la velocidad a la que los neutrones se descomponen en protones y los protones en neutrones, se acumularían tantos protones para formar neutrones que todas las estrellas del universo se habrían colapsado rápidamente formando ya sea estrellas neutrónicas o agujeros negros.

En consecuencia, para que la vida fuera posible en el universo la masa del neutrón debió tener un ajuste fino ¡menor al 0,1%! Pero eso no es todo. De acuerdo con lo que nos dice Stephen Hawking, “si la velocidad de expansión un segundo después del Big Bang hubiese sido menor, incluso en una parte en 100 mil billones, el universo se habría colapsado de nuevo antes de que hubiese alcanzado nunca su tamaño actual”. A su vez, el astrofísico Paul Davies ha calculado que las probabilidades en contra de que las condiciones iniciales fueran apropiadas para la formación de estrellas (sin las cuales los planetas no podrían existir) son de un 1 seguido, por lo menos, de ¡mil trillones de ceros!. Y podríamos seguir multiplicando las evidencias.

Pero resulta innecesario. Basta y sobra con los ejemplos dados como para darnos cuenta de que el grado de ajuste fino para la vida que exhibe nuestro universo es realmente impresionante. Y es que no solo se trata de que las cantidades o constantes individuales estén finamente ajustadas, sino que las proporciones entre ellas también deben estar finamente ajustadas. De este modo, una enorme improbabilidad es multiplicada por otra enorme improbabilidad, y de nuevo por otra enorme improbabilidad repetidamente hasta que las cantidades simple y llanamente escapan de la comprensión humana.

incompresible o no, la evidencia está allí. Como ha dicho Martin Rees, Astrónomo Real de Gran Bretaña, “las leyes que rigen nuestro universo parecen estar finamente ajustadas para nuestra existencia. (…) Dondequiera que los físicos miren ellos ven ejemplos del ajuste fino” (8). Por tanto, sostener que no hay un “orden” en nuestro Cosmos, al menos a un nivel básico, es simplemente anticientífico.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Sed de justicia



Evangelio según san Mateo, 5: 6- 6 «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos». (v. 6)

Toda obra buena que no hacen los hombres con un fin bueno es desagradable delante de Dios. Tiene hambre de justicia el que desea obrar según la justicia de Dios. Tiene sed de justicia el que desea adquirir su ciencia

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 9

Oración

OH, Dios, que enalteciste a tu evangelista san Marcos con la gracia de la predicación evangélica, concédenos aprovechar de tal modo sus enseñanzas que sigamos con fidelidad las huellas de Cristo. Él, que vive y reina contigo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Nosotros predicamos a Cristo crucificado,
fuerza de Dios y sabiduría de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.




EVANGELIO
Mc 16, 15-20.

Proclamad el Evangelio a toda la creación.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo:
«ld al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.
A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».
Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.
Ellos se fueron a predicar el Evangelio por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

Palabra del Señor.