¿El mundo necesita de Dios para seguir existiendo?



Sí; el mundo, que vino de la nada por la voluntad de Dios, no existe sino por la misma voluntad. Es necesario que Dios conserve los seres de una manera directa y positiva por una especie de creación continuada. Fue necesario que Dios sacara de la nada el mundo para que existiera. También es necesario que lo conserve para que no vuelva a la nada.

Para que un ser contingente o producido sea conservado en todos los momentos de su existencia, necesita del mismo poder y de la misma acción que se necesitó para que fuera producido, porque no contiene en sí mismo el poder de existir. Si la acción de Dios se detiene, el ente cae en la nada. Dios, que conserva sus criaturas, concurre también a la acción de éstas de una manera positiva e inmediata. Y no es que Él obre en lugar de ellas, sino que les da la facultad de obrar y las ayuda a ejercer esa facultad.

Es lo que se llama concurso divino: las causas segundas obran siempre sometidas a la influencia de la causa primera

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Solicitud de la Santa Sede en favor del culto litúrgico


Vosotros, indudablemente, sabéis muy bien que esta Sede Apostólica ha procurado siempre, con gran diligencia, que el pueblo a ella confiado se educase en un verdadero y efectivo sentido litúrgico, y que, con no menor celo, se ha preocupado de que los sagrados ritos resplandeciesen al exterior con la debida dignidad. En el mismo orden de ideas, Nos, hablando, según costumbre, a los predicadores cuaresmales de esta nuestra alma Ciudad, en 1943, les exhortábamos calurosamente a amonestar a sus oyentes para que tomasen parte, siempre con mayor empeño, en el sacrificio eucarístico; y recientemente hemos hecho traducir otra vez el libro de los Salmos del texto original al latín, para que las preces litúrgicas, de las que forma ese libro parte tan principal en la Iglesia católica, fuesen más exactamente entendidas y más fácilmente percibidas su verdad y suavidad [8].

Sin embargo, mientras que, por los saludables frutos que de él se derivan, el apostolado litúrgico es para Nos de no poco consuelo, nuestro deber nos impone seguir con atención esta «renovación», como algunos la llaman, y procurar diligentemente que estas iniciativas no se conviertan ni en excesivas ni en defectuosas


CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

Fin de los tiempos y apariciones marianasSignos precursores del fin del mundo


En la Sagrada Escritura se nos dice que nadie absolutamente sabe cuándo sobrevendrá el fin del mundo. Cristo resucitado advirtió a sus apóstoles que no les correspondía a ellos conocer los tiempos ni los momentos que el Padre ha fijado en virtud de su poder soberano (Hch 1,7). Y en el Evangelio les había ya dicho que de aquel día y de aquella hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo ni el hijo, sino sólo el Padre (Mt 24,36). Ya se comprende que el hijo no lo sabía como formando parte de su mensaje mesiánico que había de comunicar a los hombres, aunque sí como verbo eterno de Dios. Sin embargo, la misma Sagrada Escritura nos proporciona ciertos signos o señales por donde puede conjeturarse de algún modo la mayor o menor proximidad del desenlace final. No se nos prohíbe examinar esas señales, pero es preciso tener en cuenta que son muy vagas e inconcretas y se prestan a grandes confusiones, sobre todo por el carácter evidentemente metafórico y ponderativo de muchas de ellas. Buena prueba de esto la ofrece el hecho de que la humanidad ha creído verlas ya en diferentes épocas de la historia que hacían presentir la proximidad de la catástrofe final.

Vamos, pues, con sobriedad y moderación a recoger esas señales, pero guardándonos mucho de llegar a conclusiones demasiado concretas y simplistas. Lo único cierto en esta materia tan difícil y oscura es que nadie absolutamente sabe nada: es un misterio de Dios

¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
5 vía, consideración

“Los entes que componen el universo no pueden tender hacia sus respectivos fines única y primariamente por sí mismos”.

La prueba de esta premisa es bastante sencilla: dado que para tender de modo autónomo hacia un determinado fin es necesario desearlo y, además, concebirlo, tendremos que los seres que componen el Cosmos, al no tener inteligencia ni voluntad, no podrán tender hacia sus respectivos fines única y primariamente por sí mismos (aquí entendemos por “Cosmos” a la totalidad del mundo puramente físico, es decir, con exclusión del hombre, que sí tiene inteligencia y voluntad pero surge posteriormente como consecuencia de este mismo orden y, por tanto, no puede ser el sustento ontológico del mismo). Ahora, yendo a la evidencia del ajuste fino ¿pudo el universo ajustarse a sí mismo? Definitivamente creemos que no. Y es que el ajuste fino está ya presente desde las condiciones iniciales del Big Bang y, por tanto,
el universo, al venir a la existencia justamente con el Big Bang, no pudo haber determinado sus propias condiciones iniciales.

Aun así hubo algunos que propusieron que el ajuste fino se debía a la necesidad física. Pero dicho argumento es extraordinariamente implausible. Primero, porque requeriría que creamos que los universos prohibitivos para la vida son físicamente imposibles, lo cual ya está descartado de antemano por los mismos científicos (varios trabajan simulando consistentemente universos sin vida); y, segundo, porque los valores de las constantes y demás cantidades arbitrarias a las que se refiere el “ajuste fino” son independientes de las leyes físicas. De hecho, la teoría- M o teoría de súper- cuerdas “permite alrededor de 10 a la 500 universos posibles gobernados por las actuales leyes de la naturaleza”

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Hambre y sed de justicia


Evangelio según san Mateo, 5: 6- 6 «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos». (v. 6)

Llama a la justicia, ya universal ya particular, contraria a la avaricia. Como más adelante hablará de la misericordia, nos dice antes cómo debemos compadecernos, no del robo ni de la avaricia. En esto, atribuye también a la justicia lo que es propio de la avaricia, a saber, el tener hambre y el tener sed

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom 15,4

El Hombre de Piltdown



Como premio a tantos desvelos y a tantas búsquedas, se descubrió finalmente en 1912 en Piltdown, Inglaterra, un fósil que muestra caracteres verdaderamente intermedios entre el mono y el hombre; esto es: un cráneo de tipo humano junto con una mandíbula simiesca. Este fósil descubierto por un aficionado, Charles Dawson, con la colaboración de Sir Arthur Smith Woodward y Teilhard de Chardin, fue bautizado como Eoanthropus Dawsoni–en honor a su descubridor– e hizo su entrada triunfal en los museos, enciclopedias, libros de antropología y publicaciones de distinto tipo con gran rimbombancia. Y no era para menos; al parecer el tan ansiado eslabón intermedio, ¡había aparecido al fin! Hasta se sugirió–por la forma vagamente reminiscente a un bate de béisbol que tenía un hueso cercano al fósil– que éste ya habría jugado al cricket (¿?), lo cual era de esperar tratándose de un inglés de pura cepa.

Es cierto que algunos antropólogos sugerían tímidamente que el fósil era demasiado “intermedio” para ser real y no terminaban de convencerse acerca de la validez de este hallazgo. Pero el “consenso” de la comunidad científica hizo caso omiso a tales advertencias. ¿Acaso este fósil no estaba apadrinado por Sir A. Smith Woodward, uno de los más eminentes paleontólogos de la época y respaldado nada menos que por Sir A. Keith, el más célebre de los antropólogos británicos? ¿No contaba además con el aval del mismísimo Museo Británico–el recinto más solemne de la ciencia inglesa– que le había dedicado un inmenso mural en su salón de entrada donde se reproducía, para la posteridad, la trascendente escena de la presentación del Hombre de Piltdown? Ningún fósil en la historia de la paleo- antropología había tenido mayor respaldo científico y periodístico.

Debido a la importancia trascendental del hallazgo y con el objeto–sin duda– de evitar cualquier accidente que pudiera dañarlo, el fósil quedó instalado en una caja fuerte–dice D. Johanson– y si alguien quería mirarlo, podía hacerlo, pero no estaba permitido tocarlo ni someterlo a prueba alguna… Mirar para admirar, sí pero mirar para examinar críticamente, no, eso era dudar de la “ciencia”…, como le dijeron seguramente a Louis Leakey, uno de los pocos que intentó hacerlo. Richard Leakey (hijo de Louis) decía que su padre “pidió autorización para estudiar los ejemplares originales en 1933. Al igual que muchas otras peticiones como ésta, la de Louis fue rechazada. Solo pudo echarle un vistazo, el material se guardó de nuevo y a él le dejaron únicamente los modelos”

Varios años después, en 1953 tres científicos de la Universidad de Oxford, J. Weiner, K. Oakley y W. Le Gros Clark, consiguieron finalmente examinar los originales y descubrieron que todo había sido un gran fraude: el cráneo–de un hombre moderno– había sido tratado con sustancias químicas para simular una gran antigüedad y “plantado” en el sitio del hallazgo junto con la mandíbula de un orangután, con los dientes limados, para simular un desgaste de tipo humano. Se había desenmascarado de esta manera lo que es hoy considerado el fraude más sensacional en los anales de la paleo- antropología y uno de los más grandes en la historia de la ciencia.

Ante el bochorno del “establishment” antropológico británico, el H. de Piltdown desapareció raudamente de escena y si bien la mayoría de los autores siguen considerando culpable a Dawson y deslindando de culpas a Woodward, en los últimos años ha habido una reconsideración del papel jugado por el otro investigador involucrado en este hallazgo, el pseudo- teólogo católico, padre Teilhard de Chardin, jesuita.– “¿ Pero cómo suceden estas cosas en los ámbitos científicos?”–se preguntará el lector. El problema de la Antropología, como bien marca Leguizamón, es que en su orientación está constituida por la hipótesis evolucionista- darwinista que la informa, la cual al ser aceptada prácticamente como un dogma de fe, ha creado un fuerte prejuicio respecto al origen del hombre que deforma la interpretación de la evidencia y hace arribar a conclusiones erróneas–y aun ridículas– a pesar de la indudable capacidad muchas veces eminente, de los investigadores en este campo. Este dogma evolucionista del origen del hombre, que plantea como única alternativa racional su procedencia a partir del mono, pareciera haber suprimido toda actitud crítica en muchos científicos, en especial entre los antropólogos y en lugar de ser–en todo caso– una simple hipótesis de trabajo, se ha transformado en una venda sobre los ojos que les impide la visión.

Como decía Richard Leakey “el cuerpo científico cayó completamente en la trampa, no porque el cráneo de Piltdown fuera demostrablemente antiguo y genuino, sino porque este encajaba con los fuertes prejuicios sobre lo que debían ser nuestros antepasados”. Ya veremos cuál ha sido y es, la actitud del “establishment” científico frente a los fósiles que están en contra de sus prejuicios.

Que no te la cuenten 1: La falsificación de la historia. Javier P. Olivera Ravasi

LA TRANSVERSALIZACIÓN DE GêNęRø EN LAS ALTAS FINANZAS Y EL COMUNISMO



El Servicio Nacional de Salud británico sugiere: Es mejor jugar Playstation que tener hijos
«¿ Renunciarías a esto (mando de Playstation/ tacones y labial) por esto (chupón)?” «Cuidado con la trampa del bebé, usa un condón». El programa de estrategia de la Fundación Rockefeller recomendaba que las mujeres disfrutaran su vida de forma creativa en lugar de cargar con las responsabilidades de una familia. No es casualidad que una gran parte de la población occidental haya interiorizado estas pautas de pensamiento recomendadas.

El National Health Service (Servicio Nacional de Salud) es el sistema sanitario público de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. La suborganización del NHS «Walsall Healthcare NHS Trust» causó un gran revuelo en septiembre de 2018 cuando lanzó una campaña de anticoncepción en la que preguntaba a mujeres y hombres si querían renunciar a los supuestos «beneficios» de no tener hijos: «¿ Renunciarías a esto?» (imagen de tacones y lápiz labial para las mujeres / mando de PlayStation para los hombres) «…¿ Por esto?» (imagen de un chupón).

Es francamente inhumano equiparar la relación con un hijo propio con pasatiempos triviales como los videojuegos. Uno de los carteles también advertía a los espectadores sobre la «trampa del bebé», una frase muy popular en los círculos fėmīnìstãs. El hecho de que con esta campaña el NHS situara el valor de los niños—seres humanos vivos y sintientes— incluso por debajo del valor de las actividades banales de ocio, revela la dureza de corazón del movimiento fėmīnìstã moderno, que se presenta con la piel de cordero de la igualdad. Aunque hubo críticas aisladas a la publicidad en los carteles, los autores de esta campaña, dirigida contra el más inocente de todos los seres, no fueron castigados, despedidos ni sometidos a ninguna otra consecuencia negativa.

Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser

Guillermo de Ockham

Secularización Cultural


como se sabe, atacará la idea de realidad del feudalismo cristiano —de raíz platónica—, que sostenía que la realidad había de explicarse no tanto por el mundo sensible como por conceptos universales. Para Ockham, por el contrario, los universales son abstracciones que los individuos desarrollan dentro de sus mentes, y no tienen lugar fuera de ella.

Su «principio de economía del pensamiento» (Etnia non sunt multiplicanda praeter necessitatem), adicionalmente, establecerá que, dados dos métodos para aprehender la realidad, debemos preferir aquel que logre los mismos resultados utilizando menor número de presupuestos y conceptos. Por lo tanto, si las causas naturales bastan para conocer lo real, no tiene mayor sentido zambullirse en causas sobrenaturales. ¿Qué lugar quedaba entonces para Dios? Sencillamente el lugar, que va lentamente estrechándose, de la fe. El conocimiento de lo real, de lo inmediato, precisa no de fe, sino de un método sensible y experimental que permita conocer. Las bases de la ciencia moderna serán poco después colocadas y el saber, como tal, se irá desentendiendo del saber revelado.

(Ockham rechaza la idea de que existe una «naturaleza común» en dos cosas que denominamos de la misma manera; solo lo singular existe verdaderamente, y trata de probarlo de la siguiente forma: «Síguese de tal opinión [la de la naturaleza común] que esa parte de la esencia de Cristo sería malvada y condenada, pues esa misma naturaleza común realmente existente en Cristo existe también en Judas y está condenada» (citado en Anthony Kenny, Breve historia de la filosofía occidental, Barcelona: Paidós, 2005, p. 227). Esta perspectiva, que en historia de la filosofía se denomina «nominalismo», sería uno de los más importantes desencadenantes de la filosofía moderna, así como de sus dos primeras escisiones: el «racionalismo» (Descartes, Malebranche, Spinoza, Leibniz, Wolff) y el «empirismo» (Bacon, Hobbes, Locke, Berkeley, Hume).

AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

La opinión de Pio X sobre los sacerdotes



Según su primera gran encíclica, un clero noble y digno era uno de los medios que llevarían a la restauración “que debía curar los males del mundo”. “El sacerdote es el representante de Cristo en la tierra”, dijo un día a los estudiantes del seminario francés de Roma. “Debe pensar los pensamientos de Cristo y hablar sus palabras. Debe ser dulce como lo era Cristo, puro y santo como su Maestro. Debe brillar en el mundo como una estrella”. El Papa, sin embargo, comprendía que todo esto era difícil para la naturaleza humana y que exigía una larga preparación de estudio, de oración y de disciplina. Las armas espirituales debían ser bien templadas para el combate, pues la lucha había de ser larga y reñida. “Un sacerdote santo hace al pueblo santo; un sacerdote que no es santo, no sólo es inútil, sino perjudicial para el mundo”, diría en otra ocasión.

San Pío X: El Papa Sarto, un papa santo. F.A. Forbes

Oración

Yo soy el buen Pastor
Y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Aleluya