Oración

Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable a san Juan María Vianney por su celo pastoral, concédenos, por su intercesión y su ejemplo, ganar para Cristo a nuestros hermanos y alcanzar, juntamente con ellos, los premios de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

San Mateo 15:21-28
Saliendo de allí Jesús se retiró hacia la región de Tiro y de Sidón. En esto, una mujer cananea, que había salido de aquel territorio, gritaba diciendo: «¡Ten piedad de mí, Señor, hijo de David! Mi hija está malamente endemoniada.» Pero él no le respondió palabra.Sus discípulos, acercándose, le rogaban: «Despídela, que viene gritando detrás de nosotros.» Respondió él: «No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.» Ella, no obstante, vino a postrarse ante él y le dijo: «¡Señor, socórreme!» Él respondió: «No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.» «Sí, Señor -repuso ella-, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.» Entonces Jesús le respondió: «Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.» Y desde aquel momento quedó curada su hija.

Palabra del Señor

Santo Sacrificio de la Misas

Padre celestial, os ofrezco por las manos del sacerdote el venerable Sacrificio del Cuerpo y de la Sangre de vuestro Hijo para que quede libre de mis manchas, tanto mortales como veniales. !Oh Padre lleno de bondad! Dejaos mover por una víctima tan Santa, y perdonadme todas las deudas que la debilidad humana me ha hecho contraer

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem) año 1630 – 1712

Voluntad

Causas que originan el carácter

La voluntad: El nacimiento y el medio ambiente: he ahí dos fuerzas formidables en la formación del carácter. Con todo, una voluntad enérgica y tenaz puede llegar a contrarrestar su peso e inclinar definitivamente la balanza a su favor. Tenemos la inquebrantable convicción de que nuestra alma está en nuestras manos, y que a nosotros corresponde substraerla de la violencia de las pasiones o abandonarnos ciegamente a ellas.

Dicho: es más fácil colocar 3 patos en fila, que…

En torno a la inscripción INRI



conviene recordar las coincidencias y diferencias que presentan los cuatro textos evangélicos. Mt 27, 37: «sobre su cabeza pusieron escrita la causa de su condena: Este es Jesús, el Rey de los judíos». Mc 15, 26: «El título de su acusación estaba escrito: El rey de los judíos». Lc 23, 38: «Había también una inscripción sobre él: Este es el rey de los judíos». Jn 19, 19- 22: «Pilato escribió también una inscripción y la puso sobre la cruz. Estaba escrito: “Jesús Nazareno, Rey de los judíos”.

Muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado se hallaba cercano a la ciudad. Estaba escrito en hebreo, en latín y en griego. Decían a Pilato los pontífices de los judíos: “No escribas: ‘Rey de los judíos’, sino que él dijo: ‘Yo soy el Rey de los judíos’»

Pilato respondió: “Lo que he escrito, he escrito”». Del análisis del texto sagrado surge que Mateo emplea la palabra griega aitía, causa; mientras que Marcos usa el término epigrafé tes aitías, literalmente, la inscripción de la causa; por su parte, Lucas habla de epigrafé, «la inscripción»; mientras que San Juan se refiere al títulos, simplemente el título[ 89].

En dicha tablilla se indicaba la causa poenae, es decir, «la causa de la pena». En el caso de Jesús, lo común a los cuatro Evangelios, es la expresión «rey de los judíos», mientras que el resto de las palabras difiere en pequeños detalles; las variantes de estos textos, sin embargo, sirven justamente para comprobar su veracidad. En la narración evangélica del proceso, se presentan las motivaciones políticas como un engañoso pretexto del Sanedrín, acusándolo de hacerse rey cuando la verdadera causa no era otra que la condición de Mesías, como señala Benoit: «Pudo apreciarse perfectamente durante el proceso que fue esta causa, la supuesta pretensión de Jesús a la realeza, la que los judíos alegaron ante los romanos, aunque en realidad la verdadera causa estaba en que se presentase como Mesías e Hijo de Dios, algo que les resultaba intolerable.

Pilato se dio cuenta enseguida de que la acusación política era únicamente un pretexto, que no estaba ante un revolucionario político, pero acabó cediendo a las pretensiones de los judíos. Justificó con esta “causa” la condena de Jesús y la mandó escribir sobre el rótulo porque era la única que podía registrar en sus archivos y comunicar al emperador: «el acusado ha sido identificado como el rey de los judíos»[ 90].

Paradójicamente lo escrito no resulta contradictorio con la causa primigeniamente alegada por los jerarcas judíos; Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios y, justamente por ello, el Rey de los Judíos. En cuanto al carácter trilingüe del títulus era algo común en los carteles públicos de la zona para la época. Como narran los evangelistas, el INRI, estaba escrito en hebreo (la lengua culta local), en latín (la lengua de la administración de las fuerzas ocupantes) y en griego (lengua franca y común de todo el imperio romano de oriente, utilizada en todos los intercambios comerciales, contratos e incluso procesos jurídicos)

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Emmanuel

Evangelio según san Mateo, 1: 22- 23 Mas todo esto fue hecho para que se cumpliese lo que habló el Señor por el Profeta, que dice: He aquí la Virgen concebirá, y parirá hijo: y llamarán su nombre Emmanuel, que quiere decir «con nosotros Dios». (v. 22- 23)

O dice que fue hecho todo esto, es decir, que la Virgen se desposaría, que se mantendría perfectamente casta, que se hallaría fecunda, que el ángel lo revelaría, para que la predicción se cumpliese. Pues mal podría cumplirse que la Virgen concibiera y diese a luz de no estar antes desposada, para que no la apedreasen, y sin que el ángel descubriese el secreto, para que José la recibiese, puesto que repudiada, se diría haberlo sido por infamia y moriría apedreada. Si antes del parto moría, quedaría sin cumplimiento la profecía que dice: «Parirá un hijo»

Rábano

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Oración

Nos alienta, oh Señor, el sacrificio de los santos Hermanos Macabeos mártires: su ejemplo aumente nuestra fe, y su intercesión nos reconforte y consuele. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Mateo 14:22-36
Inmediatamente obligó a los discípulos a subir a la barca y a ir por delante de él a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar; al atardecer estaba solo allí. La barca se hallaba ya distante de la tierra muchos estadios, zarandeada por las olas, pues el viento era contrario. Y a la cuarta vigilia de la noche vino él hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, viéndole caminar sobre el mar, se turbaron y decían: «Es un fantasma», y de miedo se pusieron a gritar. Pero al instante les habló Jesús diciendo: «¡Ánimo!, soy yo; no temáis.» Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti sobre las aguas.» «¡Ven!», le dijo. Bajó Pedro de la barca y se puso a caminar sobre las aguas, yendo hacia Jesús. Pero, viendo la violencia del viento, le entró miedo y, como comenzara a hundirse, gritó: «¡Señor, sálvame!» Al punto Jesús, tendiendo la mano, le agarró y le dice: «Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?» Subieron a la barca y amainó el viento Y los que estaban en la barca se postraron ante él diciendo: «Verdaderamente eres Hijo de Dios.» Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Los hombres de aquel lugar, apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y le presentaron todos los enfermos. Le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaron salvados.

Palabra del Señor

Oración

Enséñame, Señor, a caminar con lealtad. Porque tú eres mi Dios y Salvador

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 14, 13-21.

Alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
«Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».
Jesús les replicó:

«No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».
Ellos le replicaron:

«Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».
Les dijo: «Traédmelos».
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los dis- cípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra de Dios.