Perdón

Evangelio según san Mateo, 1: 21- 21 «Y parirá un hijo: y llamarás su nombre Jesús: porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos». (v. 21)

Nos lo presenta como el Salvador de todo el mundo y el autor de nuestra salvación. Pero salva no a los incrédulos, sino a su pueblo, es decir a los que creen en él. Y los salva no tanto de los enemigos visibles, como principalmente de los invisibles, es decir de los pecados. Y los salva no peleando con las armas, sino perdonándolos

Remigio
Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

La crucifixión



El suplicio de la cruz no fue un invento romano sino un sistema de ejecución que éstos habían tomado de los pueblos conquistados de Oriente pero que habían perfeccionado tanto que, con sólo verlo todos pensaban en Roma. Este ignominioso tormento era aplicado sólo a quienes no fuesen ciudadanos romanos (de allí que San Pablo, por poseer dicha ciudadanía, no fuese crucificado sino decapitado) y los judíos sentían horror ante un tipo de pena tal, al punto que nunca la incluyeron en su legislación (por lo general el condenado a muerte moría por lapidación, atado o colgado de leño, según lo que se dice en el Deuteronomio (Deut 21, 23) y sellando con esto la maldición divina: todo el que cuelga de un madero es maldito de Dios. Los judíos aplicaban esta frase a los crucificados


¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Oración

Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia

Evangelio

Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que os he anunciado.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 13, 54-58.

¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada:
–¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: –Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.

Palabra del Señor

Cruz

9:23 Decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

San Lucas

Santo Sacrificio del Altar

Asistir a la Misa, oh pecadores, y decir a Dios: Señor, por este augusto sacrificio, dejaos apaciguar y atraed hacia Vos mi voluntad rebelde». Dios escuchará vuestra súplica, y por amor a su Hijo inmolado sobre el altar, inundará vuestra alma de una lluvia de gracias.

«La oración de aquél que cierra sus oídos a la ley, es execrable a los ojos de Dios». A esto, Santo Tomás de Aquino nos responde: «Por más que la Santa Escritura nos advierta en varios lugares que la oración de una persona en estado de pecado mortal no es a Dios grata, Dios no rechaza, sin embargo, la que se eleva de un corazón sincero»

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem) año 1630 – 1712

Tipos de temperamento



Temperamento Sanguíneo

Buenas cualidades: El sanguíneo es afable y alegre, simpático, sensible y compasivo ante las desgracias del prójimo, dócil y sumiso ante sus superiores, sincero y espontáneo (a veces hasta la inconveniencia). Su entusiasmo es contagioso y arrebatador; su buen corazón cautiva y enamora. Suele tener una concepción serena de la vida, dotado de una exuberante riqueza afectiva. Sanguíneos ciento por cien fueron el apóstol San Pedro, san Agustín, Santa Teresa y San Francisco Javier.

Malas cualidades: Sus principales defectos son la superficialidad, la inconstancia y la sensualidad.

Temperamento Colérico

Buenas cualidades: Actividad, entendimiento agudo, voluntad fuerte, concentración, constancia, magnanimidad, liberalidad: he ahí las excelentes prendas de este temperamento riquísimo. Los coléricos, o biliosos, son los grandes apasionados y voluntariosos. Prácticos, despejados, más bien que teóricos, son más inclinados a obrar que a pensar. No son de los que dejan para mañana lo que deberían hacer hoy, más bien hacen hoy lo que deberían dejar para mañana. Tales fueron San Pablo Apóstol, San Jerónimo, San Ignacio de Loyola y San Francisco de Sales.

Malas cualidades: La tenacidad de su carácter les hace propensos a la dureza, obstinación, insensibilidad, ira y orgullo. Si se les resiste y contradice, se tornan violentos y crueles, a menos que la virtud cristiana modere sus inclinaciones. Tratan a los otros con una altanería que puede llegar hasta la crueldad. Todo debe doblegarse ante ellos.

Temperamento Nervioso

Buenas cualidades: Los nerviosos tienen una sensibilidad menos viva que la de los sanguíneos, pero más profunda. Son naturalmente inclinados a la reflexión, a la soledad, a la quietud, a la piedad y vida interior. Su inteligencia suele ser aguda y profunda, madurando sus ideas con la reflexión y la calma. Es el temperamento opuesto al sanguíneo, como el colérico es el opuesto al linfático. Fueron temperamentos nerviosos el apóstol San Juan, San Bernardo, San Luis Gonzaga, Santa Teresa del Niño Jesús, Pascal.

Malas Cualidades: El lado desfavorable de este temperamento es la tendencia exagerada hacia la tristeza y melancolía. Se sienten inclinados al pesimismo, a ver siempre el lado difícil de las cosas, a exagerar las dificultades. Ello les hace retraídos y tímidos, propensos a la desconfianza en sus propias fuerzas, al desaliento, a la indecisión y a los escrúpulos.

Temperamento Flemático

Buenas cualidades: El flemático trabaja despacio, pero asiduamente. No se irrita fácilmente por insultos, fracasos o enfermedades. Permanece tranquilo, sosegado, discreto y juicioso. Es sobrio y tiene un buen sentido práctico de la vida. Su lenguaje es claro, ordenado, justo, positivo. Es prudente, sensato, reflexivo, obra con seguridad, llega a sus fines sin violencia, porque aparta los obstáculos en lugar de romperlos. Santo Tomás de Aquino poseyó los mejores elementos de este temperamento.


Malas cualidades: Su calma y lentitud le hacen perder muy buenas ocasiones, porque tarda demasiado en ponerse en marcha. No se interesa mayormente por lo que pasa fuera de él. Vive para sí mismo, en una especie de concentración egoísta. No son muy apropiados para el mando y el gobierno.


Ninguno de estos temperamentos existe en la realidad en estado «puro». La realidad es más compleja que todas las categorías especulativas. Con frecuencia encontramos en la práctica, reunidos en un solo individuo, elementos pertenecientes a los temperamentos más dispares Con todo, es indudable que en cada individuo predominan ciertos rasgos temperamentales que permiten catalogarlo, con las debidas reservas y precauciones, en alguno los cuadros tradicionales.


Si quisiéramos recoger ahora en sintética visión de conjunto las características del temperamento ideal, tomaríamos algo de cada uno de los que acabamos de describir. Al sanguíneo le pediríamos su simpatía, su gran corazón y su vivacidad; al nervioso, la profundidad y delicadeza de sentimientos; al colérico, su actividad inagotable y su tenacidad; al flemático, en fin, el dominio de sí mismo, la prudencia y la perseverancia.

Las santas mujeres y el vinagre



Únicamente San Lucas narra, luego del encuentro con el Cireneo, el episodio de las mujeres que consuelan a Jesús: «le seguía una gran multitud del pueblo y de mujeres que lloraban y se lamentaban por él. Jesús volviéndose a ellas, les dijo: Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí; llorad más bien por vosotras mismas y por vuestros hijos» (Lc 23, 27- 28). En efecto, sabemos por fuentes judías que algunas damas pertenecientes a la nobleza se agrupaban con el fin de dar un poco de sosiego a los condenados en sus últimos momentos (costumbre que el cristianismo continuó con las cofradías); se trataba de un acto compasivo; son a estas thygatéres Ierusalem, a quienes se dirige Jesús. El término «hijas», empleado en vez del de «mujeres» (que hubiera sido más apropiado) parece hacer referencia al nombre con que se conocía a aquellas consoladoras judías conocidas como: las hijas de Jerusalén. Es ese mismo grupo de mujeres el que, con gran probabilidad, al llegar al lugar del suplicio, la daban «vino mezclado con hiel» (Mt 27, 34) o «vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó» (Mc 15, 23)–según los exégetas, era la misma bebida que contenía ambos ingredientes– como un narcótico propio de los condenados a muerte que aliviaba el dolor del suplicio)

no sería la primera vez pues, ante la sed del Crucificado, los cuatro evangelistas narran que fueron los mismos soldados quienes intentaron darle a beber vinagre (cfr. Mt 27, 48) mojando una esponja que habría servido de tapa del skéuos (del que se habla en Jn 19, 29), vaso reglamentario de los soldados romanos donde llevaban la posca (mezcla de agua y vinagre, indispensable para sobrevivir junto con el trigo)

¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi

Jesús

Evangelio según san Mateo, 1: 21- 21 «Y parirá un hijo: y llamarás su nombre Jesús: porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos». (v. 21)

Jesús en hebreo significa Salvador. Luego da a entender la etimología del nombre, cuando dice: «Porque él salvará a su pueblo de los pecados de ellos»

San Jerónimo

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Oración

No olvidéis la hospitalidad; Algunos practicándola, sin saberlo, han recibido a ángeles