Oración

Dios todopoderoso y eterno, tú has querido que el testimonio de tus mártires glorificara a toda la Iglesia, cuerpo de Cristo; concédenos que, así como el martirio que ahora conmemoramos fue para san Ignacio de Antioquia causa de gloria eterna, nos merezca también a nosotros tu protección constante. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también vosotros seréis mis testigos.
Aleluya.

EVANGELIO
Lc 12, 8-12.

El Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si uno se pone de mi parte ante los hombres, también el Hijo del Hombre se pondrá de su parte ante los ángeles de Dios. Y si uno me reniega ante los hombres, lo renegarán a él ante los ángeles de Dios. Al que hable contra el Hijo del Hombre se le podrá perdonar, pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará. Cuando os conduzcan a la sinagoga, ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis de lo que vais a decir, o de cómo os vais a defender. Porque el Espíritu Santo os enseñará en aquel momento lo que tenéis que decir».

Palabra del Señor.

Oh dulce amor

Oh Dulce Amor, Jesús, sobre todo amor,

escríbeme en el corazón cuánto me amaste.

Jesús, Tú me creaste para que yo te amase…

Jesús, Jesús, Jesús, toma mi corazón y no me lo devuelvas.

Amén

San Félix de cantalicio

El remedio contra el pecado: la confesión sacramental



«Jesús les dijo otra vez: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.” Dicho esto, sopló y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. (Jn 20, 21-23). Como lo vemos, es Voluntad del mismo Dios que nos confesemos con un sacerdote:

Porque al ser humano y frágil comprende nuestra fragilidad. Si fuera San Miguel nos partiría en dos con su espada.

Porque no absuelve en su propio nombre sino en el del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Porque él nos puede aconsejar y orientar en la lucha.

Si la confesión fuese un invento de la Iglesia ¿qué ganaría con eso sino problemas y cargas? ¿Acaso será muy bueno sentarse por horas a escuchar los problemas y miserias de los demás?

“Yo no me confieso con un cura más pecador que yo”. ¿Cuántas veces has contado todas tus miserias a tus amigos que son igual o más pecadores que tú?

La maledicencia y la calumnia



destruyen la reputación y el honor del prójimo. Ahora bien, el honor es el testimonio social dado a la dignidad humana y cada uno posee un derecho natural al honor de su nombre, a su reputación y a su respeto. Así, la maledicencia y la calumnia lesionan las virtudes de la justicia y de la caridad

Oración

¡Qué grande es la misericordia del Señor y su perdón para los que vuelven a él!

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 12, 1-7.

Hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban. Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
«Cuidado con la levadura de los fariseos, que es la hipocresía, pues nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, ni nada escondido que no llegue a saberse.
Por eso, lo que digáis en la oscuridad será oído a plena luz, y lo que digáis al oído en las recámaras se pregonará desde la azotea.
A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, y después de esto no pueden hacer más.
Os voy a enseñar a quién tenéis que temer: temed al que, después de la muerte, tiene poder para arrojar a la “gehenna”. A ese tenéis que temer, os lo digo yo.
¿No se venden cinco pájaros por dos céntimos? Pues ni de uno solo de ellos se olvida Dios.
Más aún, hasta los cabellos de vuestra cabeza están contados. No tengáis miedo: valéis más que muchos pájaros».

Palabra del Señor

Para evitar el juicio temerario



cada uno debe interpretar, en cuanto sea posible, en un sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones de su prójimo:

«Todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquirirá cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve» (San Ignacio de Loyola, Exercitia spiritualia, 22).

Oración

Señor Dios nuestro, que por tu Espíritu has suscitado a santa Teresa de Jesús, para mostrar a tu Iglesia el camino de la perfección, concédenos vivir de su doctrina y enciende en nosotros el deseo de la verdadera santidad. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el camino y la verdad y la vida —dice el Señor—;
nadie va al Padre, sino por mí.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 11, 47-54.

Se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo el Señor:
«¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres!
Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis mausoleos.
Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.
Sí, os digo: se le pedirá cuenta a esta generación.
¡Ay de vosotros, maestros de la ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido! ».
Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.

Palabra del Señor.