Los deseos y las aspiraciones del alma, ¿prueban que es inmortal?

Sí; el deseo natural e irresistible que tenemos de una felicidad perfecta y de una vida sin fin prueba la inmortalidad del alma; porque este deseo no puede ser satisfecho en la vida presente y, por lo mismo, debe ser satisfecho en la vida futura; si no, Dios, autor de nuestra naturaleza, se habría burladoSigue leyendo «Los deseos y las aspiraciones del alma, ¿prueban que es inmortal?»

Invocación al Espíritu Santo, danos muchos y santos sacerdotes, muchos y santos religiosos y misioneros

Espíritu Santo, acuérdate de producir y formar hijos de Dios con María, tu divina y fiel Esposa. Tú formaste la Cabeza de los predestinados con Ella y en Ella. Con Ella y en Ella debes formar todos sus miembros. Tú no engendras ninguna persona divina en la Divinidad. Pero Tú solo formas, fuera de laSigue leyendo «Invocación al Espíritu Santo, danos muchos y santos sacerdotes, muchos y santos religiosos y misioneros»

En el obscuro Medievo

En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permitenSigue leyendo «En el obscuro Medievo»

Los testigos no nos favorecen

Evangelio según san Mateo, 6: 5- 6 «Y cuando oráis, no seréis como los hipócritas que aman el orar en pie en la sinagoga, y en los cantones de las plazas, para ser vistos de los hombres. En verdad os digo, recibieron su galardón. Mas tú cuando orares, entra en tu aposento, y cerrada laSigue leyendo «Los testigos no nos favorecen»

¿Cómo probamos por la naturaleza del alma que es inmortal?

Un ser es naturalmente inmortal cuando es incorruptible y puede vivir y obrar independientemente de otro. Ahora bien, el alma es incorruptible, porque es simple, indivisible; puede vivir y obrar independientemente del cuerpo, porque es un espíritu; luego es inmortal por naturaleza. Un espíritu no puede morir. Si nuestra alma debiera perecer, sería: 1º oSigue leyendo «¿Cómo probamos por la naturaleza del alma que es inmortal?»