Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Yo soy el pan de vida —dice el Señor—;
el que viene a mí no tendrá hambre.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 6, 30-35.

No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, el gentío dijo a Jesús:
«¿Y qué signo haces tú, para que veamos y creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Pan del cielo les dio a comer”». Jesús les replicó:
«En verdad, en verdad os digo: no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo».
Entonces le dijeron:
«Señor, danos siempre de este pan».
Jesús les contestó:
«Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

Palabra del Señor

¿Jesús es Dios?

Prueba de las profecias
 
Zacarias
12:10 derramaré sobre la dinastía de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de oración; y mirarán hacia mí. En cuanto a aquél a quien traspasaron, harán duelo por él como se llora a un hijo único, y le llorarán amargamente como se llora a un primogénito.
 
Jesús es atravesado en un costado por la lanza de un soldado romano. Fray Angélico (vc. 1440), Monasterio Dominico de San Marcos, Florencia
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Santificaras la fiestas

Sentido de la fiesta

“En el Génesis, el Sabbath es un periodo de tiempo en el que la persona queda libre para Dios. En unión del decálogo, constituye además la señal de la alianza con su pueblo. De ese modo, la idea original del Sabbath es, en el fondo, una anticipación de la libertad e igualdad de todos.

En el Sabbath el esclavo no es esclavo, pues también para él es válido el descanso. La tradición eclesiástica siempre ha subrayado este aspecto. Respecto a los libres, su actividad no era trabajo en sentido estricto, por lo que podían continuar realizándola. Otro punto importante es que ese día la creación descansó. Esto se concebía de una forma tan primitiva que el mandamiento se aplicaba incluso al ganado.

Hoy a las personas les gustaría disponer por completo de su tiempo. De hecho hemos olvidado lo importante que es dejar entrar a Dios en el tiempo y no usar el tiempo sólo como material disponible para satisfacer las propias necesidades. Hay que dejar de lado los pragmatismos y obligaciones para entregarse en persona a los demás.”

Joseph Ratzinger. “Dios y el mundo”

Vida conyugal

En su modo y estado de vida, los cónyuges cristianos tienen su carisma propio en el Pueblo de Dios» (LG 11). Esta gracia propia del sacramento del Matrimonio está destinada a perfeccionar el amor de los cónyuges, a fortalecer su unidad indisoluble. Por medio de esta gracia «se ayudan mutuamente a santificarse en la vida conyugal y en la acogida y educación de los hijos» (LG 11; cf LG 41)

Oración

Mi corazón y mi carne. Aleluya. Se alegran por el Dios vivo. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 6, 22-29.

Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el que perdura para la vida eterna.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

DESPUÉS de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.
Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».
Jesús les contestó:
«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».
Ellos le preguntaron:
«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».
Respondió Jesús:
«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado».

Palabra del Señor

Disolución matrimonial

Por tanto, el vínculo matrimonial es establecido por Dios mismo, de modo que el matrimonio celebrado y consumado entre bautizados no puede ser disuelto jamás. Este vínculo que resulta del acto humano libre de los esposos y de la consumación del matrimonio es una realidad ya irrevocable y da origen a una alianza garantizada por la fidelidad de Dios. La Iglesia no tiene poder para pronunciarse contra esta disposición de la sabiduría divina (cf CIC can 1141)

Santo Tomás Moro y rey Enrique VIII

Oración

Jesús, cuando iba al Padre, Instituyó en memoria de su muerte el sacramento de su cuerpo y de su sangre. Aleluya

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Ha resucitado Cristo, que creó todas las cosas,
y se ha compadecido del género humano.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 21, 1-19.

Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, apodado el Mellizo; Natanael, el de Caná de Galilea; los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
Simón Pedro les dice:
«Me voy a pescar».
Ellos contestan:
«Vamos también nosotros contigo».
Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada. Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús.
Jesús les dice:
«Muchachos, ¿tenéis pescado?».
Ellos contestaron:
«No».
Él les dice:
«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis».
La echaron, y no podían sacarla, por la multitud de peces. y aquel discípulo a quien Jesús amaba le dice a Pedro:
«Es el Señor».
Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra más que unos doscientos codos, remolcando la red con los peces.
Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan.
Jesús les dice:
«Traed de los peces que acabáis de coger».
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
Jesús les dice:
«Vamos, almorzad».
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor. Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.
Después de comer, dice Jesús a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?».
Él le contestó:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis corderos».
Por segunda vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas?».
Él le contesta:
«Sí, Señor, tú sabes que te quiero».
Él le dice:
«Pastorea mis ovejas».
Por tercera vez le pregunta:
«Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?».
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez:
«¿Me quieres?»
Y le contestó:
«Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero».
Jesús le dice:
«Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras».
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
«Sígueme».

Palabra del Señor

Jesús es Dios?

Cristo es Dios?
Prueba de las profecías

Zacarías
13:5 sino que dirá cada uno: «¡No soy profeta; soy un campesino, pues la tierra es mi ocupación desde mi juventud!»
13:6 Y si alguien le dice: «¿Y esas heridas que hay entre tus manos?», responderá: «Las he recibido en casa de mis amigos.»
13:7 ¡Despierta, espada, contra mi pastor, contra mi ayudante! -oráculo de Yahvé Sebaot-. ¡Hiere al pastor, que se dispersen las ovejas, yo volveré mi mano contra los corderos

Carl Heinrich Bloch