Dios todopoderoso, tú has dispuesto que por el nacimiento virginal de tu Hijo, su humanidad no quedara sometida a la herencia del pecado: por este admirable misterio, humildemente te rogamos que cuantos hemos renacido, en Cristo, a una vida nueva, no volvamos otra vez a la vida caduca de la que nos sacaste. Por nuestro Señor Jesucristo
Evangelio
San Mateo 4:12-17,23-25
Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.
Palabra del Señor

Frutos de la oración
Nos da fuerza en la tentación: «velando en la oración es como no se cae en la tentación (cf. Lc 22,40.46).» (Catecismo, 2612)

El agua está lista
Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16)
Porque, como se ha dicho, cuando nuestro Salvador quedó lavado, ya quedaba limpia toda el agua para nuestro bautismo, para que se pudiese administrar la gracia del bautismo a las generaciones venideras. Convino también que se designasen en el bautismo de Cristo todas las gracias que se conceden por El mismo a los fieles, de donde se dice: «Bautizado Jesús, inmediatamente salió del agua»
San Agustín, in sermonibus de Epiphania

El matrimonio
El matrimonio es por mandato divino y ley natural la unión indisoluble de un varón y una mujer (cf. Gén 2,24; Mc 10,7- 9; Ef 5,31- 32). «Por su índole natural, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados por sí mismos a la procreación y a la educación de la prole, con las que se ciñen como con su corona propia» (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, 48).
Según el derecho natural y el divino, todo ser humano que hace uso voluntario de sus facultades sexuales fuera del matrimonio válido peca. Por tanto, es contrario a las Sagradas Escrituras y a la Tradición afirmar que la conciencia es capaz de determinar legítimamente y con acierto que los actos sexuales entre personas que han contraído matrimonio civil pueden en algunos casos considerarse moralmente correctos o hasta ser pedidos e incluso ordenados por Dios, aunque una de ellas o las dos estén casadas sacramentalmente con otra persona (cf. 1 Cor 7,11; Juan Pablo II, exhortación apostólica Familiaris Consortio, 84)
Las leyes naturales y divina prohíben «cualquier acción que ya sea antes, en el momento o después del encuentro sexual tenga la intención específica de prevenir la procreación, ya sea como un fin o como un medio» (Pablo VI, encíclica Humanae Vitae, 14)
Athanasius Schneider. Christus vincit!

Oración
Señor Dios, que te dignaste instruir a tu Iglesia con la vida y doctrina de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, haz que busquemos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en el amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
Evangelio
San Mateo 2:1-12
Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.» Al oírlo el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocando a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, les preguntaba dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: «En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres, no, la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.» Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: «Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.» Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran a Herodes, se retiraron a su país por otro camino.
Palabra del Señor

Frutos de la oración
Nos da a conocer la Voluntad de Dios en nuestras vidas y nos da la fuerza para vivirla:
Esto se refleja con claridad en la oración del Padre nuestro: “hágase tu Voluntad en la tierra como en el cielo” (Mt 6,10)

Vida
A una mujer que haya concebido a un niño en su vientre se le prohíbe, por ley natural y divina, matar a esa vida humana dentro de ella, por ella misma o por otros, ya sea de manera directa o indirecta (cf. Juan Pablo II, encíclica Evangeilum Vitae, 62)
Las técnicas de reproducción artificial «son moralmente inaceptables desde el momento en que separan la procreación del contexto integralmente humano del acto conyugal» (Juan Pablo II, encíclica Evangelium Vitae, 14)
Ningún ser humano podrá ser moralmente justificado por quitarse la vida o por solicitar que otros se la quiten, incluso si la intención es escapar del sufrimiento. «La eutanasia es una grave violación de la Ley de Dios, en cuanto eliminación deliberada y moralmente inaceptable de una persona humana. Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal» (Juan Pablo II, encíclica Evangelium Vitae, 65)
Athanasius Schneider. Christus vincit!

Humildad y obediencia
Evangelio según san Mateo, 3: 13- 15 Entonces vino Jesús de Galilea al Jordán a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. San Juan se lo estorbaba, diciendo: «Yo debo ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Respondiendo Jesús, le dijo: «Déjame ahora. Así conviene que nosotros cumplamos la justicia»; y entonces se lo consintió. (vv. 13- 15)
Conviene que nosotros cumplamos toda justicia, es decir, debemos dar ejemplo de cumplir toda justicia en el bautismo, sin el cual no puede abrirse la puerta del reino de los cielos. O también, para que aprendan los soberbios el ejemplo de humildad, y no se crean rebajados cuando sean bautizados por mis humildes ministros, al ver que yo he sido bautizado por mi siervo Juan. La verdadera humildad es la que sigue a su compañera la obediencia. De donde se sigue: «Entonces le dejó», es decir, permitió que se bautizase. Notas 1. Tote: adv., entonces, en aquel tiempo. 2. Ver 2Re 2,14
Remigio
