Oración

Afianza, Señor, en nosotros aquella fe con la que san Bartolomé, tu apóstol, se entregó sinceramente a Cristo, y haz que, por sus ruegos, tu Iglesia se presente ante el mundo como sacramento de salvación para todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Rabí, tú eres el Hijo de Dios,
tú eres el Rey de Israel.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 1, 45-51.

Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.

Lectura del santo Evangelio según San Juan.

En aquel tiempo, Felipe encuentra a Natanael y le dice: -«Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.» Natanael le replicó: -«¿De Nazaret puede salir algo bueno?» Felipe le contestó: -«Ven y verás.» Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: -«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Natanael le contesta: -«¿De qué me conoces?» Jesús le responde: -«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Natanael respondió: -«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.» Jesús le contestó: -«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: -«Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor.

Tribulación

Los que aman a Jesús por lo que Él es, y no por los consuelos que regala, lo bendicen igualmente en las tribulaciones y en las angustias del espíritu, como en los momentos de mayor consolación. Y si Él no les quisiera dar consuelos, igualmente lo bendecirían y alabarían.

5:3 Más aún; nos gloriamos hasta en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación engendra la paciencia;
5:4 la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza,
5:5 y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado
Romanos 5

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

Primogénito

Evangelio según san Mateo, 1:24-25 Y despertando José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y llamó su nombre Jesús. (v. 24-25)

Porque el evangelista dice «a su Hijo primogénito» sospechan algunos malignamente que María tuvo otroshijos, porque dicen que no se llama primogénito sino el que tiene hermanos, siendo así que es costumbre de las Escrituras no llamar primogénito al que le siguen otros hermanos, sino al primeramente nacido

San Jerónimo, in Matthaeum, 1

Catena Aurea. Santo Tomás de Aquino

Oración

Sálvame, Señor, por tu misericordia

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz—dice el Señor—,
yo las conozco y ellas me siguen.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 23, 13-22.

¡Ay de vosotros, guías ciegos!

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el Reino de los Cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren. ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que devoráis los bienes de las viudas con pretexto de largas oraciones! Vuestra sentencia será por eso más severa. ¡Ay de vosotros, letrados y fariseos hipócritas, que viajáis por tierra y mar para ganar un prosélito, y cuando lo conseguís, lo hacéis digno del fuego el doble que vosotros! ¡Ay de vosotros, guías ciegos, que decís: «¡Jurar por el templo no obliga, jurar por el oro del templo sí obliga!» ¡Necios y ciegos! ¿Qué es más, el oro o el templo que consagra el oro? O también: «Jurar por el altar no obliga, jurar por la ofrenda que está en el altar sí obliga». ¡Ciegos! ¿Qué es más, la ofrenda o el altar que consagra la ofrenda? Quien jura por el altar, jura también por todo lo que está sobre él; quien jura por el templo, jura también por el que habita en él; y quien jura por el cielo, jura por el trono de Dios y también por el que está sentado en él».

Palabra del Señor

Madre de Dios

Evangelio según san Mateo, 1:24-25 Y despertando José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado y recibió a su mujer. Y no la conoció hasta que parió a su hijo primogénito y llamó su nombre Jesús. (v. 24-25)

La gloria de la Santísima María impedía que José pudiera conocerla hasta que dio a luz, porque, ¿cómo podía ser conocida teniendo en su seno al Señor de la gloria? Si el rostro de Moisés al estar hablando con Dios adquirió tal resplandor de gloria que los hijos de Israel no podían fijar en El su mirada, ¿cuánto más inaccesible estaría a las miradas y al conocimiento de los hombres María, que llevaba en su seno al Dios de todo poder? Después del parto hallamos ya que la reconoció por la hermosura de su rostro, no por contacto sensual

San Hilario

Athanasius Schneider. Christus vincit!

Bienaventurada virgen María

La Iglesia celebra este día a la Bienaventurada Virgen María, que engendró al Hijo de Dios, príncipe de la paz, cuyo reino no tendrá fin, y a la que el pueblo cristiano saluda como Reina del cielo y Madre de la misericordia. En el Apocalipsis leemos lo siguiente: “Un gran signo apareció en el cielo: una mujer vestida de sol, y la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza” (12,1).
Es la prefiguración de la María, que lleva una corona, signo de su realeza, porque es la Reina y Madre del Rey del universo, Jesucristo.
El papa Pío XI, por medio de su encíclica Quas primas de 11 de diciembre de 1925, instituyó la fiesta de la realeza de Cristo. Y Pío XII estableció la fiesta de la realeza de María con la encíclica Ad caeli Reginam, de 11 de octubre de 1954.

Muchos santos, entre ellos san Luis María Grignion de Montfort (28 abr.) o san Alfonso María de Ligorio (1 ago.), ya se habían referido a este privilegio de María, por su especial unión con Jesucristo, su Hijo. Y la tradicional oración de la Iglesia “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…”, ya venía adjudicando a María este título de hacía siglos, lo mismo que las letanías a Nuestra Señora que se rezan al final del rosario.
Cuando el papa Pío XII instituyó la fiesta de la Realeza de María, indicó que se celebrara el día 31 de mayo, cerca de la fiesta de la Ascensión del Señor. Actualmente se ha trasladado al día 22 de agosto, en la octava de la Asunción de María a los cielos

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Oración

Alégrese el cielo, goce la tierra, romped a cantar, montañas, porque el Señor, nuestro Dios, va a venir

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
tú tienes palabras de vida eterna.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Jn 6, 55.60-69.

Las palabras que os he dicho son espíritu y vida.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

EN aquel tiempo, muchos de los discípulos de Jesús dijeron:
«Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?».
Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo:
«¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen».
Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar.
Y dijo:
«Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede».
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él.
Entonces Jesús les dijo a los Doce:
«¿También vosotros queréis marcharos?».
Simón Pedro le contestó:
«Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

Palabra del Señor