El ángel del Señor anunció a María.
Y ella concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.
Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
He aquí la esclava del Señor.
Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve María
… Santa María, Madre de Dios …
Y el Verbo de Dios se hizo carne.
Y habitó entre nosotros. Dios te salve María ,
… Santa María, Madre de Dios …
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Infunde, Señor tu gracia en nuestros corazones para que cuantos, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su pasión y su cruz lleguemos a la gloria de su resurrección.
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén
Oración
Al Señor, al gran Rey, venid, adorémosle
Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida.
Aleluya.
EVANGELIO
Mt 13, 36-43.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle:
–Acláranos la parábola de la cizaña en el campo. El les contestó: –El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.
Palabra del Señor.
Santo Sacrificio
La malicia humana no quita al Santo Sacrificio su carácter de conciliación: Entre los pecadores que se encontraron en el Calvario, solamente algunos se convirtieron dándose golpes de pecho y diciendo: «Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios». Los otros, obstinados en su maldad, rechazaron los rayos de luz y de misericordia que salían del Corazón de nuestro Amantísimo Jesús, y sin embargo, el día de Pentecostés, después de la predicación de San Pedro, sus almas, ya preparadas, se convirtieron y tres mil personas abrazaron la fe, haciéndose discípulos del Salvador
«Si alguien dijere que el sacrificio de la Misa no es propiciatorio, sea anatema»
Concilio de Trento XXII can. 3
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem) año 1630 – 1712

Aquel famoso mártir San Lorenzo (256)
logró independizarse del aprecio que sentía hacia su propio obispo, el papa San Sixto, de Roma y del amor que el mundo le ofrecía, y prefirió morir martirizado, quemado en la parrilla por amor al Creador, por hacer su santa voluntad. Prefirió hacer la Voluntad Divina, antes que buscar los consuelos humanos. Aprende pues a dejar amistades íntimas y muy estimadas, con tal de poderte conservar en el Amor y amistad con Dios.
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418
El Martirio de San Lorenzo. 1558 Tiziano

Fin del hombre
«Todos los hombres son llamados al mismo fin: Dios» (Catecismo, 1878). Venimos de Dios y a Dios volvemos. El fin del hombre es la gloria eterna con Dios en la visión Beatífica. El hombre fue creado para el Cielo: «Los que mueren en la gracia y la amistad de Dios y están perfectamente purificados, viven para siempre con Cristo. Son para siempre semejantes a Dios, porque lo ven “tal cual es” (1 Jn 3, 2), cara a cara (cf. 1 Cor 13, 12; Ap 22, 4).» « El cielo es el fin último y la realización de las aspiraciones más profundas del hombre, el estado supremo y definitivo de dicha» (Catecismo, 1023-1024).
El infierno no es el destino al que fue llamado el hombre, el ser humano no fue creado para “el lago de fuego” (Ap 20,14 ), pues “Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4). Quienes van al infierno lo hacen por propia voluntad, truncando el plan de Dios en sus vidas… es el fracaso del plan de Dios en la vida de una persona. Por esta razón, todo en nuestra vida se debe ordenar al fin sobrenatural que es la posesión de Dios mediante la visión beatífica en el cielo.
La condena
A lo que Jesús intervino diciendo: – «No tendrías ese poder si no te hubiese sido dado de lo alto… Por eso, quienes me han entregado a ti tienen mayor pecado» (Jn 19,10). Pilato, romano como era, entendió perfectamente esta indicación acerca del poder como una respuesta indirecta acerca del origen de Jesús por ello, interrumpiendo el interrogatorio, decidió ponerlo en libertad. Pero nuevamente se encontró con una nueva presión política… – «Si sueltas a ése no eres amigo del César; todo el que se hace rey va contra el César» (Jn 19, 12). Con esta acusación, los judíos daban a entender que eran capaces de tomar en serio el asunto e informar al emperador, como ya lo habían hecho en otros casos. Si lo acusaban en Roma de haber dejado en libertad a un hombre que se hacía pasar por rey de los judíos, el César podía sospechar de su fidelidad y, entonces, hacerlo culpable de un delito de lesa majestad. Entonces a Pilato le pareció más importante su cargo y, mandando sacar a Jesús del Pretorio, se subió al Tribunal y se sentó en su silla de juez para pronunciar la sentencia (Jn 19, 13)[ 80] en presencia del acusado con estas irónicas palabras: «Ahí tenéis a vuestro rey» (Jn 19, 14) – aparentando reconocer la condición real de Jesús, como si dijese: este traidor es vuestro rey…, vengándose así de la fingida fidelidad al César de los judíos. – «¡ Quita, quita! ¡Crucifícale!»–le gritaban. Y la ironía seguía: – «¿ A vuestro rey voy a crucificar?». Pero los judíos, entendieron sus palabras y continuaron con la farsa: – «Nosotros no tenemos otro rey que el César» (Jn 19, 15). Y sólo entonces anunció Pilato la pena adecuada al delito de lesa majestad con las palabras precisas. – Ibis in crucem (« irás a la cruz»). Según san Marcos, Pilato entregó (a ellos, en dativo) a Cristo «para que lo crucificasen» (Mc 15, 15), no en sentido material, sino figurado, accediendo al deseo de los judíos (la misma fórmula es usada por Is 53, 6 y 12, viéndose así el cumplimiento de las profecías). Las palabras de Pilatos se trataron de una verdadera sentencia de muerte en sentido estricto, pronunciada solemnemente y desde la silla del juez (sólo la pena de muerte debía pronunciarse sentado, mientras que las otras podían serlo de pie. Los considerandos estarán marcados claramente en el cartel que se colocará (de nuevo, con sarcasmo) en el patíbulo: Jesús Nazareno, Rey de los judíos
¡Crucifícalo!: Análisis histórico-legal de un deidicio
Javier Olivera Ravasi
Oración
Enséñame a cumplir tu voluntad. Y a guardarla de todo corazón
Evangelio
Aleluya, aleluya.
Por su propia voluntad el Padre nos engendró por medio del Evangelio, para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus criaturas.
Aleluya.
EVANGELIO
Mt 13, 31-35.
El grano de mostaza se hace un arbusto y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo.
En aquel tiempo, Jesús propuso esta otra parábola a la gente: El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas. Les dijo otra parábola: El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente. Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas, y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.
Palabra del Señor.
Misión del hombre
Todo lo demás que el hombre haga, por bueno y noble que sea, debe estar subordinado a esta “búsqueda de la santidad”, a este “conocer, amar y servir a Dios”, a este “cumplimiento de su Voluntad”. El hombre no vive para ser ingeniero, ni doctor, ni padre o madre de familia, ni abogado, ni casado, ni soltero, ni presbítero… el hombre vive para ser santo y todo lo demás es un medio para llegar a esta santidad. Pero la realización plena del hombre se dará cuando contemple a Dios cara a cara… ese es el fin al que fue llamado.




