Los santos y el Cielo



Si estuviéramos bien convencidos -como lo estaban los santos de que la tierra es el destierro de las almas, un valle de lágrimas y de miserias, un desierto abrasador por el que hay que pasar antes de ir al oasis del Cielo, que es la patria verdadera de las almas, no solamente no temeríamos la muerte, sino que ningún otro deseo nos sería tan querido y familiar. San Pablo deseaba ardientemente ser desatado de los vínculos de la carne para unirse eternamente con Cristo (cf. Fil 1,23), y de igual manera lo anhelaban los santos, porque ellos comprendían lo que verdaderamente era el Cielo y suspiraban por él.

La oración a Jesús



La invocación del santo Nombre de Jesús es el camino más sencillo de la oración continua. Repetida con frecuencia por un corazón humildemente atento, no se dispersa en “palabrerías” (Mt 6, 7), sino que “conserva la Palabra y fructifica con perseverancia” (cf Lc 8, 15). Es posible “en todo tiempo” porque no es una ocupación al lado de otra, sino la única ocupación, la de amar a Dios, que anima y transfigura toda acción en Cristo Jesús.

Oración

Señor, tú que amas la inocencia y la devuelves a quienes la han perdido, atrae hacia ti nuestros corazones y abrásalos en el fuego de tu Espíritu, para que permanezcamos firmes en la fe y eficaces en el bien obrar. Por Jesucristo nuestro Señor

Evangelio

Bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios
con un corazón noble y generoso,
la guardan y dan fruto con perseverancia.

EVANGELIO
Lc 16, 19-31.

Recibiste bienes, y Lázaro males: ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.
Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.
Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.
Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:
“Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas”.
Pero Abrahán le dijo:
“Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.
Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros”.
Él dijo:
“Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento”.
Abrahán le dice:
“Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen”.
Pero él le dijo:
“No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán”.
Abrahán le dijo:
“Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto”».

Palabra del Señor.

La Alianza de Dios con David y ¿que tiene que ver con Jesús?


El monarca davídico era el hijo de Dios. Jesús es el hijo natural, no solo adoptado, de Dios (Lucas 1, 35) y utiliza este título en todo el nuevo testamento

Santa Teresa de Lisieux

Dios mío yo lo escojo todo. No quiero ser santa a medias, no me asustaría sufrir por ti, solo me asusta una cosa, conservar mi voluntad. Tómala, pues yo escojo todo!, lo que tu quieras


Vanidad

1 Juan

2:15 No améis al mundo ni lo que hay en el mundo. Si alguien ama al mundo, el amor del Padre no está en él.2:16 Porque todo cuanto hay en el mundo -la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la jactancia de las riquezas- no viene del Padre, sino del mundo.2:17 El mundo y sus concupiscencias pasan; pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre

El disfrute de los sentidos



Nuestros ojos estarán perpetuamente llenos del deleite mayor que puede procurarles la vista de los más bellos objetos. Nuestros oídos estarán eternamente llenos del placer que aquí les causan las más bellas melodías y dulces palabras. San Francisco de Asís fue recreado en esta vida, en un éxtasis inefable, con un instrumento músico pulsado por un ángel, y creyó morirse de felicidad y de gloria. Nuestro olfato, gusto y tacto estarán perpetuamente gozando el mayor deleite que aquí pueden producirnos sus más gratas impresiones.

“Nos hiciste para ti Señor, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti” (San Agustín).

La oración a Jesús



Esta invocación de fe bien sencilla ha sido desarrollada en la tradición de la oración bajo formas diversas en Oriente y en Occidente. La formulación más habitual, transmitida por los espirituales del Sinaí, de Siria y del Monte Athos es la invocación:

“Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten piedad de nosotros, pecadores”

Conjuga el himno cristológico de Flp 2, 6-11 con la petición del publicano y del mendigo ciego (cf Lc 18,13; Mc 10, 46-52). Mediante ella, el corazón está acorde con la miseria de los hombres y con la misericordia de su Salvador.

Oración

Convertíos y haced penitencia. Haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo