Categoría: Hipocresía

La ideología de género



Las feministas promotoras de la ideología de género, como Simone de Beauvoir, enseñan que para acabar con la diferencia entre hombre y mujer, hay que acabar completamente con la distinción entre lo femenino y lo masculino, entre hombre y mujer, es decir, ya no hablamos de sexo porque está ligado a lo biológico, sino de género. Entonces, según ella, la mujer no nace sino que se hace; de igual manera, el hombre no nace sino que se hace; es decir, el género es una construcción cultural, algo que se aprende, no algo que está inscrito en la naturaleza del ser humano: “tú te comportas como hombre porque en la casa y a tu alrededor te enseñaron a comportarte así, no porque lo seas por naturaleza”. Así las cosas, pueden existir hombres con cuerpo de mujer y mujeres con cuerpo de hombre: “No importa que tu cuerpo diga que eres hombre, no importa que tu psicología diga que eres hombre, tu puedes escoger ser mujer, puedes aprender a comportarte como tal”.

La ideología de género se inspira en principios marxistas, según los cuales se lee la historia de la humanidad como una lucha de clases; este mismo principio es aplicado a la relación del hombre y la mujer. El hombre aparece como la clase burguesa, la opresora, y la mujer como el proletariado, es decir, la clase oprimida que debe luchar por liberarse. Desde esta perspectiva, se ve el matrimonio como una institución inventada por el hombre para oprimir a la mujer, y cooperando a ello la maternidad, que se presenta como un yugo más; por ello, la ideología de género busca acabar con el matrimonio, la familia y la maternidad como única manera de liberar completamente a la mujer. Así, esta terrible ideología es una fuerte promotora de grandes atentados contra la vida, la maternidad y la familia, como lo son las técnicas artificiales de reproducción, la anticoncepción, la esterilización y el aborto.

La ideología de género habla principalmente de cinco géneros: heterosexual masculino y heterosexual femenino, homosexual masculino y homosexual femenino, y bisexual, entre otros. Todas estas orientaciones afectivo-sexuales son, según ellos, igual de válidas, y la persona puede escoger la que prefiera. Entonces ya no hablamos de dos sexos, hombre y mujer, sino de múltiples géneros. Por ello la presión que se está ejerciendo en muchos países para que se apruebe el mal llamado “matrimonio homosexual”.

Refiriéndose al tema de la Ideología de Género afirmaba el Papa Benedicto XVI que “la ideología de género es la última rebelión de la criatura contra su condición de tal; con el materialismo el hombre negó su trascendencia, su alma inmortal. Luego, con el ateísmo, el hombre niega a Dios, a un ser superior que está fuera de sí; con la ideología de género -ya el hombre negó su espíritu, su Dios-, niega su cuerpo mismo, su naturaleza. Sin espíritu, sin Dios, sin cuerpo, el hombre se convierte en una voluntad que se autodetermina”.

Es desde esta mentalidad que se intenta una reingeniería de la sociedad, que implica terribles ataques a la familia, a la maternidad, a través de la fuerte promoción del aborto, la anticoncepción, el homosexualismo, etc. Es decir, su resultado es una terrible cultura de la muerte. Y esta va permeando la sociedad a través del lenguaje, la educación, la política, los medios de comunicación, etc. Por ello hay que estar muy atentos ante estas ideas pervertidas y pervertidoras

Del porqué no existe el libro de Ben Sirá en algunas Biblias Sirácides


1) fué utilizado como catecismo para catecúmenos en los inicios del cristianismo, Catecismo de Jerónimo Ripalda
2) habla específicamente de la 2da persona de la Santísima Trinidad, al hablar de la Sabiduría Divina
3) Va en contra de la simulación y soberbia, (raza de víboras, sepulcros blanqueados), señalamiento a los fariseos y raza sacerdotal que erán incoherentes con su fe) (y la primer gran limitante para ser perdonado, la Humildad, ya sabemos que el pecado y mayor limitante para nosotros los humanos es la soberbia)
4) hablá sobre el 4to mandamiento de la ley de Dios, y como “funcionaban” en esos momentos, le entregaban a Dios todo, aduciendo que como era para Él, los papás podían esperar, saltandose así la obligatoriedad del 4to mandamiento
5) Libro en contra la usura, el Cristianismo no estaba de acuerdo con esto, por ello la creación de los Montepíos, los Judios no aceptaron esto
6) Oraciones de humildad para ser perdonados de parte de Dios
7) la Presencia del Himno qu se aplica a Cristo Jesús

Mass Media



Es necesario que todos los miembros de la sociedad cumplan sus deberes de caridad y justicia también en este campo, y, así, con ayuda de estos medios, se esfuercen por formar y difundir una recta opinión pública” (IM 8). La solidaridad aparece como una consecuencia de una información verdadera y justa, y de la libre circulación de las ideas, que favorecen el conocimiento y el respeto del prójimo

Los medios de comunicación social (en particular, los mass-media) pueden engendrar cierta pasividad en los usuarios, haciendo de éstos, consumidores poco vigilantes de mensajes o de espectáculos. Los usuarios deben imponerse moderación y disciplina respecto a los mass-media. Han de formarse una conciencia clara y recta para resistir más fácilmente las influencias menos honestas

Por razón de su profesión en la prensa, sus responsables tienen la obligación, en la difusión de la información, de servir a la verdad y de no ofender a la caridad. Han de esforzarse por respetar con una delicadeza igual, la naturaleza de los hechos y los límites el juicio crítico respecto a las personas. Deben evitar ceder a la difamación

La mentira



consiste en decir falsedad con intención de engañar” (San Agustín, De mendacio, 4, 5). El Señor denuncia en la mentira una obra diabólica: “Vuestro padre es el diablo porque no hay verdad en él; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira” (Jn 8, 44)

La mentira es la ofensa más directa contra la verdad. Mentir es hablar u obrar contra la verdad para inducir a error. Lesionando la relación del hombre con la verdad y con el prójimo, la mentira ofende el vínculo fundamental del hombre y de su palabra con el Señor

Halago, adulación o complacencia



Debe proscribirse toda palabra o actitud que, por halago, adulación o complacencia, alienta y confirma a otro en la malicia de sus actos y en la perversidad de su conducta. La adulación es una falta grave si se hace cómplice de vicios o pecados graves. El deseo de prestar un servicio o la amistad no justifica una doblez del lenguaje. La adulación es un pecado venial cuando sólo desea hacerse grato, evitar un mal, remediar una necesidad u obtener ventajas legítimas

Dar testimonio de la verdad



Ante Pilato, Cristo proclama que había “venido al mundo para dar testimonio de la verdad” (Jn 18, 37). El cristiano no debe “avergonzarse de dar testimonio del Señor” (2 Tm 1, 8). En las situaciones que exigen dar testimonio de la fe, el cristiano debe profesarla sin ambigüedad, a ejemplo de san Pablo ante sus jueces. Debe guardar una “conciencia limpia ante Dios y ante los hombres” (Hch 24, 16)

El deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia, los impulsa a actuar como testigos del Evangelio y de las obligaciones que de él se derivan. Este testimonio es transmisión de la fe en palabras y obras. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad (cf Mt 18, 16):

«Todos los fieles cristianos, dondequiera que vivan, están obligados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra al hombre nuevo de que se revistieron por el bautismo y la fuerza del Espíritu Santo que les ha fortalecido con la confirmación» (AG 11).

Rupturas del pecado (1/4)

Con Dios: Antes del pecado original, Adán y Eva se paseaban con Dios por el Edén, gozaban de su amor y de su presencia, lo experimentaban como un Padre amoroso y bondadoso en quien se sentían confiados. Una vez pecaron, esto cambió: “una vez sintieron los pasos de Yahvé se ocultaron a su vista porque sintieron miedo” (Gén 3, 8-10). Así es como el pecado nos desfigura el rostro de Dios y nos hace verlo como un legislador o como un opresor, y no como el Padre amoroso que quiere lo mejor para nosotros; y termina así por alejarnos totalmente de Él.

Vivir en la verdad



El hombre busca naturalmente la verdad. Está obligado a honrarla y atestiguarla: “Todos los hombres, conforme a su dignidad, por ser personas, se ven impulsados, por su misma naturaleza, a buscar la verdad y, además, tienen la obligación moral de hacerlo, sobre todo con respecto a la verdad religiosa. Están obligados también a adherirse a la verdad una vez que la han conocido y a ordenar toda su vida según sus exigencias” (DH 2)

La verdad como rectitud de la acción y de la palabra humana, tiene por nombre veracidad, sinceridad o franqueza. La verdad o veracidad es la virtud que consiste en mostrarse veraz en los propios actos y en decir verdad en sus palabras, evitando la duplicidad, la simulación y la hipocresía